Consumidores en EE.UU. ajustan gastos ante inflación y aranceles, pero mantienen cierto optimismo
La presión económica sigue marcando el comportamiento de compra de los estadounidenses. Aunque el panorama inflacionario y las nuevas políticas arancelarias están impactando la percepción del consumidor, los resultados de la última encuesta nacional reflejan una combinación de cautela, adaptación y algunos destellos de optimismo.
Según el estudio “State of the Shopper 2025” elaborado por Acosta Group, la confianza general del consumidor ha caído un 30 % entre enero y abril de 2025. Sin embargo, este descenso no ha sido uniforme: los consumidores están reevaluando sus hábitos de consumo sin renunciar del todo a ciertos gustos.
Preocupación por los precios, en especial los alimentos
Uno de los hallazgos más importantes del estudio es que 6 de cada 10 personas están más preocupadas por el aumento de los precios que hace seis meses. Esta preocupación se concentra, sobre todo, en los productos de primera necesidad, como los alimentos y artículos de supermercado.
La mayoría de los encuestados afirman que no han visto reducciones de precios en los últimos seis meses. En consecuencia, muchos están ajustando su presupuesto familiar y tomando decisiones más racionales sobre dónde y cómo comprar.
Cambios en los canales de compra
Ante este contexto de inflación persistente, se han observado cambios significativos en los canales de compra preferidos por los consumidores:
El 78 % sigue optando por supermercados tradicionales como principal canal de compra de alimentos.
El 64 % acude a grandes minoristas como Walmart o Target.
El 39 % compra con mayor frecuencia en tiendas de descuento o “dollar stores”.
Además, el 30 % de los consumidores ha aumentado la frecuencia de compras en tiendas de descuento, mientras que más del 25 % ha reducido sus visitas a tiendas especializadas, probablemente debido a los precios más altos o a restricciones presupuestarias.
Marcas propias: una elección cada vez más consciente
Un dato revelador del informe es el cambio en la percepción de las marcas propias o private label. Aunque anteriormente se asociaban con una alternativa más económica ante la falta de recursos, hoy su elección parece estar motivada por la calidad y conveniencia.
Casi la mitad de los consumidores (48 %) dice optar por marcas propias porque quieren hacerlo, no por obligación económica. En comparación, solo el 16 % menciona razones financieras como el principal motivo para preferir estas marcas.
Este cambio sugiere que las marcas propias han ganado la confianza del consumidor y ya no se perciben como una opción de “segunda categoría”, sino como alternativas válidas e incluso preferidas.
Aranceles: inquietud general y leves matices generacionales
El tema de los aranceles también genera preocupación entre los compradores, especialmente en lo que respecta a alimentos, ropa y productos electrónicos. Estos son los rubros que generan mayor inquietud:
Comida y bebidas: preocupación en el 60 % de los encuestados
Vehículos y bienes duraderos: 52 %
Electrónica: 51 %
Vestimenta: 42 %
El 62 % teme que los aranceles deriven en una recesión en 2025, una cifra que aumenta al 70 % entre los millennials, grupo etario más pesimista respecto al impacto económico de estas medidas.
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En contraste, la Generación Z muestra una visión más optimista: el 45 % cree que los aranceles podrían traer beneficios a mediano plazo, entre tres y cinco años.
El gasto discrecional se ajusta, pero no desaparece
Los consumidores que se sienten financieramente más afectados han comenzado a recortar sus gastos en actividades y productos no esenciales:
El 80 % ha reducido el gasto en restaurantes y salidas a comer.
El 69 % ha recortado presupuestos para viajes.
El 65 % ha postergado compras de alto valor (como electrodomésticos o muebles).
A pesar de este ajuste, la indulgencia sigue siendo importante para muchos consumidores. Comer fuera de casa se mantiene como el principal “lujo” permitido para el 66 % de los encuestados, lo que indica que, incluso en tiempos difíciles, las experiencias gratificantes tienen un espacio reservado en el presupuesto familiar.
Percepción sobre la situación financiera personal
El informe también evaluó cómo se sienten los compradores respecto a aspectos clave de su economía doméstica: deuda, empleo, finanzas familiares y niveles de estrés. A continuación, los resultados agrupados por nivel de satisfacción:
Deuda del hogar:
Excelente/buena: 56 %
Aceptable: 26 %
Mala/muy mala: 19 %
Seguridad laboral:
Excelente/buena: 52 %
Aceptable: 33 %
Mala/muy mala: 15 %
Finanzas familiares generales:
Excelente/buena: 47 %
Aceptable: 34 %
Mala/muy mala: 19 %
Nivel de estrés financiero:
Bajo (excelente/bueno): 41 %
Moderado (aceptable): 34 %
Alto (malo/muy malo): 25 %
Estos números reflejan una división marcada entre quienes logran mantener estabilidad financiera y quienes enfrentan situaciones más tensas, aunque, en general, existe una percepción moderada sobre la situación individual.
Una adaptación forzada, pero estratégica
Para Kathy Risch, vicepresidenta senior de insights del consumidor en Acosta Group, el informe revela un panorama complejo:
“Los últimos resultados reflejan opiniones encontradas. Si bien hay preocupaciones evidentes sobre la economía y los aranceles, también vemos que los consumidores han aprendido a adaptarse. Después de la pandemia y varios años de inflación, las personas han modificado sus hábitos: gastan con más cautela, comparan precios entre canales y, al mismo tiempo, se dan pequeños gustos que consideran significativos”.
Esta resiliencia, según Risch, es el resultado de un proceso acumulativo de aprendizaje financiero y adaptación forzada por los cambios macroeconómicos que han golpeado al mercado desde 2020.
Nuevos hábitos que podrían perdurar
El informe sugiere que muchas de las conductas actuales podrían mantenerse en el tiempo, incluso si la economía mejora. Entre los comportamientos que parecen consolidarse destacan:
Búsqueda activa de ofertas en distintos canales
Lealtad creciente a marcas propias
Reducción consciente del gasto en actividades costosas
Priorización de experiencias significativas y personales
Estos cambios no solo afectan al consumidor, sino que también representan un desafío estratégico para los retailers, quienes deberán ajustar sus propuestas de valor y canales de comunicación para conectar con un consumidor más exigente, racional y emocionalmente consciente.
Metodología del estudio
La encuesta “State of the Shopper 2025” fue realizada por Acosta Group entre el 25 y el 29 de abril de 2025 y contó con la participación de 792 adultos que forman parte de su comunidad propietaria de consumidores. Esta comunidad incluye más de 40.000 personas en todo EE.UU., con diversidad demográfica y un alto nivel de compromiso en encuestas.
El contexto económico de 2025 ha obligado a los estadounidenses a ajustar sus hábitos de compra. Sin embargo, lejos de caer en el pesimismo absoluto, el consumidor promedio ha mostrado una notable capacidad de adaptación. Desde migrar hacia canales más económicos hasta redefinir sus prioridades, los hábitos actuales reflejan una mentalidad más estratégica, selectiva y emocional.
Frente a la inflación y los aranceles, los retailers deben responder con soluciones inteligentes, ofertas relevantes y una propuesta de valor alineada con los nuevos tiempos. Porque, aunque el consumidor ha cambiado, sigue dispuesto a gastar… si el producto o la experiencia lo vale.


