Uruguay y Paraguay refuerzan cooperación para agilizar tránsito de contenedores
La relación comercial entre Uruguay y Paraguay atraviesa un momento de consolidación clave, especialmente en lo que respecta al tránsito de contenedores a través del puerto de Montevideo. La segunda misión institucional de la Administración Nacional de Puertos (ANP) a Asunción, celebrada a comienzos de septiembre de 2025, abrió espacio para la coordinación entre autoridades aduaneras de ambos países y puso sobre la mesa cifras concretas que permiten comprender mejor cómo funciona el flujo de mercancías y qué ajustes son necesarios para aumentar su eficiencia.
Más allá de la retórica diplomática, la visita dejó un mensaje claro: la integración logística regional necesita transparencia, cooperación técnica y mecanismos confiables que refuercen la confianza de los operadores internacionales.
Datos que aclaran percepciones erróneas
Uno de los puntos más relevantes fue la presentación de información por parte de la Dirección Nacional de Aduanas (DNA) de Uruguay. Según datos oficiales, entre octubre de 2024 y julio de 2025 ingresaron al puerto de Montevideo 23.432 contenedores provenientes de Paraguay. De ese total, apenas el 0,89% fue sometido a escaneo, es decir, 208 contenedores.
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La cifra desmonta una percepción extendida entre algunos operadores paraguayos, quienes creían que Uruguay sometía a controles exhaustivos la totalidad de los contenedores en tránsito. El dato es clave porque demuestra que, lejos de aplicar un criterio restrictivo, las autoridades uruguayas utilizan un sistema selectivo de inspección, orientado a mantener la seguridad sin comprometer la fluidez del comercio.
En cuanto a la eficiencia del procedimiento, la DNA informó que el tiempo promedio para completar un escaneo fue de 6,39 días, medido desde la marcación del contenedor hasta la finalización del proceso. Aunque este dato puede ser mejorado, aporta transparencia sobre un aspecto sensible en el comercio exterior: la rapidez con la que los contenedores pueden seguir su ruta hacia mercados globales.
El valor del puerto de Montevideo como hub regional
El puerto de Montevideo ocupa un lugar estratégico en el comercio regional. Para Paraguay, país mediterráneo sin acceso directo al mar, este enclave representa una puerta de salida y entrada de mercancías hacia destinos como Estados Unidos, Europa, Asia, África y Oceanía. Por eso, la confianza en los procedimientos aplicados en Montevideo resulta fundamental para garantizar que las cargas paraguayas lleguen sin contratiempos a sus mercados de destino.
La transparencia en los datos de escaneo no solo refuerza esa confianza, sino que también fortalece la imagen de Uruguay como “puerto limpio”, una categoría que resulta fundamental en tiempos donde el combate al narcotráfico y la trazabilidad de las cargas son prioridades en la agenda internacional.
Durante la misión, la Gerencia General de Aduanas de la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios de Paraguay y la DNA de Uruguay alcanzaron un acuerdo significativo: implementar un protocolo común de intercambio de información sobre escaneos de contenedores.
Este paso tiene un doble propósito. Por un lado, busca mantener controles estrictos que eviten la contaminación con drogas ilícitas, un riesgo permanente en las rutas de comercio internacional. Por otro, procura agilizar la operativa portuaria, eliminando duplicaciones innecesarias y garantizando que las decisiones se tomen sobre la base de información compartida y confiable.
El acuerdo demuestra que seguridad y eficiencia no son conceptos excluyentes. Al contrario, cuando los países logran coordinar esfuerzos y homologar procedimientos, la logística se vuelve más previsible y los exportadores ganan en competitividad.
Impacto en el comercio regional
Para Paraguay, esta cooperación representa una oportunidad para optimizar costos y tiempos en su cadena de exportación. El hecho de contar con un puerto como Montevideo, que combina capacidad técnica y reconocimiento internacional, le permite proyectarse con mayor seguridad hacia los mercados externos.
Para Uruguay, la estrategia es igualmente beneficiosa. Asegurar el tránsito de contenedores paraguayos significa incrementar el volumen de operaciones portuarias, consolidar al puerto de Montevideo como hub regional y reforzar su posición frente a la competencia de puertos vecinos.
En términos más amplios, la coordinación aduanera fortalece la integración económica del Mercosur, un bloque que necesita mejorar su infraestructura logística para ganar protagonismo en el comercio mundial.
Si bien la misión institucional fue valorada como positiva, persisten algunos desafíos. Uno de ellos es reducir los tiempos de escaneo. Los 6,39 días promedio pueden resultar un cuello de botella para operadores que buscan eficiencia y costos controlados. Mejorar esta variable exigirá inversiones en tecnología, capacitación de recursos humanos y ajustes en los procesos administrativos.
Otro desafío es mantener un equilibrio entre la seguridad y la fluidez del tránsito. La presión internacional para prevenir el narcotráfico es cada vez mayor, lo que obliga a los países a reforzar controles. Sin embargo, si esos controles se perciben como excesivos, pueden desalentar a los operadores y desviar cargas hacia otros puertos de la región.
La importancia de las misiones institucionales
La segunda misión institucional a Asunción no fue solo un encuentro técnico. También cumplió un rol político y diplomático de alto valor. La presencia de autoridades de la ANP y la DNA en Paraguay reafirmó la voluntad de Uruguay de ser un socio confiable y de atender las inquietudes de los operadores paraguayos.
En tiempos donde la competencia entre puertos es intensa, estos gestos marcan la diferencia. El comercio internacional no se basa únicamente en infraestructura; también requiere confianza, diálogo permanente y la capacidad de generar soluciones conjuntas frente a problemas comunes.
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La cooperación entre Uruguay y Paraguay para mejorar el tránsito de contenedores a través del puerto de Montevideo constituye un ejemplo de cómo la integración regional puede traducirse en beneficios concretos para los exportadores. Los datos oficiales sobre los escaneos aportan transparencia, el protocolo de intercambio de información fortalece la seguridad y el estatus de “puerto limpio” consolida la imagen de Uruguay en el escenario internacional.
Queda claro que aún hay áreas para mejorar, especialmente en la reducción de tiempos y en la optimización de procesos. Sin embargo, la voluntad política y técnica mostrada en esta misión abre el camino para que ambos países fortalezcan su cooperación en materia aduanera y portuaria, generando un impacto positivo en la competitividad de la región.


