Uruguay y EFTA sellan un TLC tras siete años de déficit comercial
Uruguay y la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA, por sus siglas en inglés) —integrada por Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein— han cerrado finalmente un Tratado de Libre Comercio (TLC) que promete cambiar la dinámica económica entre ambas partes. El anuncio oficial fue realizado por Cancillería este miércoles, marcando un hito tras más de siete años consecutivos de balanza comercial negativa para el país sudamericano en el intercambio con este bloque.
El acuerdo establece un área de libre comercio que abarcará a aproximadamente 300 millones de personas y a un Producto Interno Bruto (PIB) combinado de US$4,3 billones, lo que lo convierte en un pacto estratégico con potencial de gran alcance.
UN ACUERDO INTEGRAL Y DE AMPLIO ALCANCE
El tratado no se limita a la reducción de aranceles sobre bienes. Según el comunicado oficial, incluye compromisos en múltiples áreas: comercio de servicios, inversiones, propiedad intelectual, compras públicas, defensa comercial, normas de competencia, reglas de origen, así como medidas sanitarias y fitosanitarias.
Vea también: Exportaciones uruguayas crecen en julio impulsadas por carne y soja
Esto significa que el TLC no solo busca dinamizar las exportaciones e importaciones, sino también fortalecer las reglas del juego y la transparencia en el intercambio, fomentando la cooperación regulatoria y la protección de inversiones.
SIETE AÑOS DE NEGOCIACIONES Y 14 RONDAS DE DIÁLOGO
El proceso no fue rápido. Las conversaciones comenzaron en junio de 2017 en Buenos Aires y desde entonces el Mercosur y EFTA realizaron 14 rondas de negociaciones antes de alcanzar el consenso final.
Para Uruguay, este acuerdo representa una oportunidad de revertir una tendencia comercial desfavorable. Según datos de la Unión de Exportadores del Uruguay (UEU), en 2024 las exportaciones hacia los países de EFTA sumaron US$34,8 millones, una cifra estable en los últimos años pero que se mantiene muy por debajo de las importaciones, que llegaron a US$54,6 millones en el mismo período.
EL COMERCIO URUGUAY – EFTA EN CIFRAS
En el balance del año 2024, el déficit comercial con EFTA fue de US$19,8 millones. Este resultado se explica principalmente por el intercambio con Suiza y Liechtenstein.
Suiza fue el principal destino de las exportaciones uruguayas, con US$25,1 millones, lo que representa un aumento del 5,9% interanual. El comercio con este país ya estaba beneficiado por el Sistema Generalizado de Preferencias (SGP) y, en el caso de la carne vacuna, por cuotas establecidas por la Organización Mundial de Comercio (OMC).
Noruega ocupó el segundo lugar, con compras por US$9,6 millones, aunque con una caída del 15,6% respecto al año anterior. Las exportaciones incluyeron carne vacuna, calamares, naranjas, lana, vino y madera.
Islandia apenas registró operaciones por US$200.000 y con Liechtenstein no hubo ventas en 2024.
En cuanto a los productos más exportados, la carne vacuna lideró ampliamente con 83,2% del total, seguida de pescados y productos del mar, margarina y aceites. También se enviaron arroz, carne ovina, frutas, vino, lana, madera y miel.
LAS IMPORTACIONES, EL PUNTO DÉBIL DE LA BALANZA
En contraste, las importaciones uruguayas desde EFTA totalizaron US$54,6 millones en 2024, con Suiza como proveedor dominante (US$51,1 millones). Esta diferencia explica por qué el saldo comercial ha sido negativo durante los últimos siete años.
El desafío para Uruguay será aprovechar el nuevo acuerdo para incrementar las ventas hacia el bloque y diversificar la canasta exportadora, evitando una dependencia excesiva de un solo producto como la carne vacuna.
QUÉ CAMBIARÁ CON EL TLC
Uno de los puntos más relevantes del tratado es que, una vez en vigor, Mercosur y EFTA se otorgarán concesiones arancelarias sobre aproximadamente el 97% del comercio bilateral.
Aunque los países de EFTA negocian en conjunto, sus ofertas en materia de bienes, servicios y compras públicas son individuales. La UEU destacó que la estructura arancelaria de este bloque mantiene una elevada protección para el sector agrícola y agroindustrial, por lo que la reducción y eliminación de aranceles en estos rubros representa un logro significativo para el Mercosur.
Por primera vez, los países de EFTA otorgarán cuotas exclusivas para las exportaciones del Mercosur, además de reducir o eliminar aranceles intracuota para productos clave como carne, lácteos y otras mercancías de alto valor para la región.
El acuerdo podría abrir nuevas oportunidades para exportadores uruguayos en sectores que hasta ahora enfrentaban barreras importantes. Productos como la carne ovina, el vino o los productos lácteos podrían ganar competitividad gracias a la reducción de costos de acceso.
Asimismo, el TLC podría incentivar nuevas inversiones extranjeras en Uruguay, tanto en infraestructura logística como en procesamiento de alimentos, con el objetivo de aprovechar las ventajas arancelarias hacia los países de EFTA.
EFTA Y SU RED DE ACUERDOS COMERCIALES
La EFTA, aunque compuesta por solo cuatro países, tiene una amplia red de tratados comerciales que cubren gran parte del continente americano. Actualmente mantiene acuerdos con Canadá, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Panamá, Chile, Colombia, Ecuador, México y Perú.
Esto significa que sus miembros cuentan con experiencia en la implementación de pactos complejos y en la apertura de mercados, lo que podría facilitar la ejecución y seguimiento del TLC con el Mercosur.
Vea también: Industria textil uruguaya busca igualdad frente a tiendas internacionales
Más allá de las cifras actuales, el nuevo tratado se enmarca en la estrategia de Uruguay de diversificar sus socios comerciales y reducir la dependencia de mercados tradicionales. Con este paso, el país se acerca a un bloque con alto poder adquisitivo, estabilidad política y economías altamente desarrolladas.
El desafío será transformar las oportunidades teóricas en resultados concretos, algo que dependerá de la capacidad del sector privado para adaptarse, invertir y ampliar su oferta exportable.
El TLC entre Uruguay (a través del Mercosur) y la EFTA marca el cierre de un ciclo de negociaciones iniciado en 2017 y abre la puerta a un comercio más fluido con economías de alto nivel. Si bien el país enfrenta el reto de revertir un déficit comercial que persiste desde hace siete años, la reducción arancelaria, las cuotas exclusivas y el acceso a un mercado de 300 millones de personas ofrecen un marco favorable para que los exportadores uruguayos den un salto cualitativo en su proyección internacional.


