Uruguay vive un auge del comercio online durante Black Week con cifras récord
En Uruguay, la que conocíamos como “Black Friday” se ha transformado en una jornada extendida: la tradicional “Black Week” comenzó a partir del lunes 24 de noviembre de 2025, consolidándose como la antesala al viernes de descuentos del 28. Este fenómeno no responde únicamente a una moda pasajera, sino a un cambio estructural en los hábitos de consumo: el comercio electrónico se posiciona como protagonista absoluto, con cifras de crecimiento que confirman la madurez y la profesionalización del sector digital en el país.
Desde hace varios años, las empresas uruguayas —grandes y pequeñas— vienen planificando con antelación sus operaciones logísticas y su estrategia digital. No se trata ya de improvisar descuentos un día: la demanda se distribuye a lo largo de varios días, lo que ayuda a evitar saturaciones de plataformas, problemas en la entrega, y colapsos en la logística. Ese enfoque anticipado evidencia un profesionalismo creciente en la gestión del e-commerce: planificación de inventarios, refuerzo de capacidades operativas, coordinación de envíos y plataformas optimizadas.
Crecimiento sostenido del e-commerce
Datos recientes confirman que este no es simplemente un “buen año”, sino una tendencia de crecimiento sostenido. Según un informe del tercer trimestre de 2025, el comercio online en Uruguay alcanzó ventas por 26.161 millones de pesos uruguayos —equivalentes a unos 653 millones de dólares—, lo que representa un aumento interanual del 37 %.
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Al observar los últimos doce meses móviles, la facturación digital totalizó 97.594 millones de pesos uruguayos, con un incremento del 35 % frente al período anterior.
Además, el gasto promedio por operación subió casi un 30 %, lo que evidencia que los consumidores no solo compran más frecuentemente, sino que también adquieren artículos de mayor valor.
Estos datos posicionan a Uruguay como uno de los países con crecimiento más acelerado en comercio electrónico a nivel global: se ubica dentro del “top 10” mundial en cuanto a expansión digital según los especialistas del sector.
Transformación del perfil del consumidor
El perfil de compras online también ha evolucionado. En 2025, alrededor del 64 % de los uruguayos afirma haber realizado al menos una compra en línea.
Además, el móvil domina el canal de acceso: el 84 % de esas compras se realizan desde un teléfono celular.
En cuanto a rubros, los más demandados siguen siendo la ropa, calzado, electrónica y artículos de cuidado personal. Aunque estos patrones no difieren drásticamente de años anteriores, el aumento del gasto promedio y la recurrencia de compras indican una consolidación del hábito de comprar online como parte del estilo de vida.
Por otro lado —y esto reviste especial importancia— los medios de pago digitales han adquirido una relevancia inédita. En el trimestre analizado en 2025, las operaciones realizadas con tarjetas de débito y dinero electrónico superaron en número a las de crédito.
No obstante, las tarjetas de crédito siguen concentrando alrededor del 69 % del valor total facturado, lo que sugiere que las compras de mayor monto siguen realizándose con crédito.
Este equilibrio apunta hacia un ecosistema de pagos más flexible y diverso, capaz de satisfacer distintos segmentos de consumidores —desde quienes buscan ofertas de bajo costo hasta quienes optan por compras de mayor valor.
Omnicanalidad y logística integrada
Un aspecto clave del éxito de esta Black Week uruguaya es la combinación estratégica de canales físicos y digitales —lo que se conoce como omnicanalidad—. Lo habitual hoy es que un consumidor investigue un producto en línea, revise reseñas, luego lo vea en tienda física, y finalmente concrete la compra por internet o viceversa. Esa integración de canales responde a un consumidor más informado, exigente y ágil.
Para que esa omnicanalidad funcione, la logística juega un rol central. Las empresas han optimizado sus cadenas de suministro, plataformas de ecommerce y envíos para dar respuesta a un volumen de demanda mucho más alto que en años anteriores. Esto incluye planificación anticipada, reforzamiento de stock, mayor coordinación con operadores logísticos y una infraestructura digital más robusta.
El resultado es una experiencia de compra más fluida: menos errores, entregas más confiables y tiempos más predecibles, lo que genera confianza en el consumidor y retroalimenta el crecimiento.
¿Qué impulsa este auge digital?
Varios factores se combinan para explicar por qué el comercio electrónico uruguayo vive un momento dorado:
Digitalización de la sociedad: La penetración de internet móvil y la familiaridad con plataformas digitales ha crecido notablemente. Cada vez más uruguayos usan el celular como herramienta de compras.
Diversificación de medios de pago: La prevalencia de medios de pago alternativos al crédito (como débito o dinero electrónico) permite a más personas acceder al comercio online, incluso quienes evitan endeudarse.
Profesionalización del sector: Empresas, plataformas y comercios han invertido en logística, atención al cliente, tecnología y planificación, lo que mejora la experiencia del consumidor y evita problemas típicos de los primeros años del e-commerce.
Cambio cultural hacia el consumo digital: Tengamos en cuenta que cada vez más ciudadanos consideran normal comprar por internet, incluso para rubros tradicionalmente “presenciales” como indumentaria o bienes durables.
Aunque el panorama es auspicioso, no todo es color de rosa. El auge del e-commerce implica varios desafíos que deben gestionarse para asegurar su sostenibilidad:
Presión sobre la logística: Los picos de demanda, como los que se generan en la Black Week, ponen a prueba la capacidad de entrega y distribución de las empresas. Si no hay una correcta coordinación, existe el riesgo de demoras, errores o insatisfacción del cliente. La planificación anticipada ayuda, pero es clave reforzar la infraestructura logística con vistas al futuro.
Dependencia del crédito: A pesar de que el débito y dinero electrónico cobran protagonismo, el crédito sigue concentrando gran parte del gasto de alto valor. En escenarios de tensión económica o restricción crediticia, esto podría impactar negativamente en el consumo online.
Sobrecarga de plataformas: Una alta demanda acumulada en pocos días puede saturar servidores, sistemas de pago o plataformas de atención al cliente —especialmente en comercios pequeños— lo que podría afectar la experiencia de compra.
Educación del consumidor: El crecimiento del e-commerce debe ir acompañado de educación sobre seguridad digital, conciencia financiera y práctica de consumo responsable —algo en lo que ya hay llamados de atención por parte de autoridades y actores del mercado.
Si 2025 marca un punto de inflexión, todo indica que el comercio electrónico uruguayo continuará expandiéndose a buen ritmo. Especialistas estiman que la tendencia no solo se mantendrá, sino que se profundizará, abriendo oportunidades para nuevos negocios, mejoras en logística, expansión de medios de pago y un mayor protagonismo del consumidor digital.
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Las empresas que sepan adaptar sus operaciones a estos cambios —invirtiendo en infraestructura, atención al cliente, integración omnicanal y experiencias digitales de calidad— podrán capitalizar este crecimiento. Por su parte, los consumidores se beneficiarán de una oferta más variada, precios competitivos y comodidad, aunque necesitan mantener una actitud crítica y responsable ante el consumo.
Finalmente, este fenómeno no solo redefine la manera de comprar: contribuye a transformar la estructura misma del comercio en Uruguay, acercando el país a estándares globales en materia de digitalización, eficiencia y competitividad.
Fuente: Comunicado de prensa


