Uruguay se prepara para recibir la conferencia iberoamericana de zonas francas
La ciudad de Punta del Este será sede, del 19 al 21 de noviembre, de la 28ª Conferencia de Zonas Francas de Iberoamérica, un evento que posiciona a Uruguay en el centro del debate regional sobre el futuro de estos regímenes. El lanzamiento oficial se realizó en Montevideo, en la sede de CAF – banco de desarrollo de América Latina y el Caribe, con la participación de autoridades nacionales, representantes internacionales y líderes empresariales.
Más allá de la relevancia del encuentro en sí, la cita servirá para reafirmar el rol del país como referente en materia de zonas francas, un modelo que combina estabilidad institucional, incentivos fiscales y un marco legal que se ha mantenido firme durante más de tres décadas.
Un modelo basado en estabilidad y confianza
La directora nacional de Zonas Francas, Isabella Antonaccio, destacó durante la presentación que Uruguay ofrece una “conjunción única” de atributos que lo hacen atractivo para la inversión extranjera: seguridad jurídica, estabilidad macroeconómica y política, y un régimen tributario favorable. Estos factores, señaló, son especialmente valiosos en un mundo caracterizado por la incertidumbre y la volatilidad.
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Antonaccio recordó que actualmente más de 17.000 personas trabajan en zonas francas en Uruguay, con salarios que rondan los 4.000 dólares en promedio, una cifra superior al ingreso medio del país. Además, subrayó que el impacto no se limita a Montevideo, sino que también alcanza a departamentos como Florida, Colonia, Tacuarembó (con el proyecto de Paso de los Toros) y Maldonado, donde se desarrollan nuevas iniciativas vinculadas a estos regímenes.
Según la jerarca, uno de los secretos del éxito radica en la colaboración público-privada. “Uruguay ha construido este modelo a través del trabajo conjunto. Esa sinergia es parte de nuestra ventaja competitiva, y nos permite enfrentar desafíos globales sin temor”, aseguró.
Las zonas francas como imán para inversiones
Por su parte, Mariana Ferreira, directora ejecutiva de Uruguay XXI, señaló que el régimen de zonas francas ha sido fundamental para la atracción de capitales y empresas internacionales. Cuando el organismo sale a promover inversiones en el exterior, explicó, el esquema uruguayo se presenta como un activo de gran valor.
Ferreira citó un estudio reciente de satisfacción empresarial realizado por Uruguay XXI, que reveló que el 40% de las compañías extranjeras instaladas en el país utilizan el régimen de zona franca y que un 87% de ellas se declaró “muy satisfecho” con el marco normativo y las condiciones operativas.
Además, remarcó que este sistema ha demostrado ser sostenible en el tiempo, más allá de los cambios de gobierno. “Todos los partidos que han gobernado respetaron el régimen, lo cual transmite una señal de confianza a largo plazo”, expresó.
Los datos respaldan esa afirmación: las zonas francas representan más del 35% de las exportaciones de bienes uruguayos y concentran más del 60% de las exportaciones de servicios globales de alto valor agregado. En otras palabras, son un motor clave de la inserción del país en la economía internacional.
Uruguay como hub de exportación de servicios
Desde una perspectiva regional, el vicepresidente de CAF, Antonio Silveira, puso de relieve que Uruguay entendió de forma temprana que competir no se trata únicamente de aumentar volúmenes de ventas, sino de generar valor y atraer inversiones de calidad.
Según datos de Uruguay XXI, en 2023 las exportaciones de servicios globales superaron los 10.000 millones de dólares, y si se considera el comercio asociado a estas actividades, la cifra se acerca a los 16.000 millones. Esto convierte al país en un hub estratégico de exportación de servicios hacia América y Europa, especialmente en áreas como tecnología, finanzas y logística.
Silveira recordó que el marco legal que regula las zonas francas se creó en 1987 y ha mantenido una consistencia normativa y tributaria ejemplar. Hoy existen 12 zonas francas en operación que representan alrededor del 6% del Producto Interno Bruto (PIB) del país y un tercio de sus exportaciones totales. Entre 2014 y 2021, el empleo en estos espacios creció más del 40%, lo que demuestra su dinamismo.
El vicepresidente de CAF también hizo un llamado a profundizar los encadenamientos productivos con la economía local, promoviendo la integración de pequeñas y medianas empresas y fortaleciendo el impacto positivo en las comunidades.
La Asociación de Zonas Francas de las Américas (AZFA), encabezada por su vicepresidente, Juan Opertti, y su director ejecutivo, Julio Rodríguez, destacó que Uruguay es considerado un ejemplo regional en la gestión de estas plataformas.
Los organizadores adelantaron que la conferencia de noviembre reunirá a representantes internacionales de distintos continentes, incluyendo líderes de polos tecnológicos, expertos en innovación y grandes corporaciones globales. La agenda estará orientada a compartir experiencias, analizar buenas prácticas y debatir sobre los desafíos del nuevo escenario económico global, donde temas como la digitalización, la sostenibilidad y la competencia fiscal ocupan un lugar central.
100 años de un régimen competitivo
El presidente de la Cámara de Zonas Francas del Uruguay, Enrique Buero, recordó que en 2023 se celebró el centenario del Régimen de Zonas Francas en el país, lo que evidencia su trayectoria histórica y capacidad de adaptación.
Buero subrayó que este modelo ha sabido evolucionar frente a los desafíos internacionales, manteniendo su competitividad y generando confianza tanto en inversores como en trabajadores. “El éxito de Uruguay radica en una articulación público-privada sólida que ha permitido sostener el atractivo del régimen a lo largo del tiempo”, afirmó.
El caso uruguayo demuestra cómo las zonas francas pueden convertirse en instrumentos de desarrollo económico, pero también plantea interrogantes sobre su sostenibilidad futura.
Si bien han sido un motor de empleo y exportaciones, algunos especialistas advierten sobre la necesidad de que estos regímenes se integren cada vez más con la economía local, evitando que se transformen en islas aisladas. El reto es potenciar los encadenamientos productivos y fomentar la participación de pymes nacionales en cadenas de valor de alto contenido tecnológico.
Otro aspecto clave será la adaptación a nuevas reglas internacionales de tributación, como las impulsadas por la OCDE, que buscan limitar la competencia fiscal entre países. Uruguay deberá demostrar que su modelo no se basa únicamente en beneficios tributarios, sino en una propuesta integral de valor, con estabilidad, talento humano y conectividad.
La conferencia de Punta del Este será, por tanto, una oportunidad para que Uruguay muestre sus fortalezas y también para debatir sobre el futuro de las zonas francas en un mundo en transición, donde la digitalización, la economía verde y la innovación marcan la agenda.
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La 28ª Conferencia de Zonas Francas de Iberoamérica colocará a Uruguay en el foco internacional durante noviembre. Más que un evento, será una plataforma para reafirmar un modelo que ha demostrado solidez y adaptabilidad a lo largo del tiempo.
Con cifras que lo consolidan como líder regional en exportaciones de servicios y con una reputación de estabilidad política y jurídica, Uruguay enfrenta ahora el desafío de profundizar su integración con la economía local y mantener la competitividad en un contexto global cambiante.
El éxito de la conferencia no solo se medirá en el número de participantes o acuerdos alcanzados, sino también en la capacidad del país para proyectar una visión de futuro que combine atracción de inversiones, innovación y desarrollo sostenible.

