Uruguay evalúa aplicar IVA a compras online en el exterior por efecto Temu
En los últimos meses, el comercio electrónico internacional se ha convertido en uno de los temas más debatidos en Uruguay. El crecimiento exponencial de plataformas como Temu, sumado al fuerte incremento en el número de paquetes ingresados al país a través del régimen de franquicias, ha generado preocupación en el sector comercial y en el propio gobierno. En este escenario, surgió la versión de que el Ministerio de Economía y Finanzas estaría evaluando aplicar el Impuesto al Valor Agregado (IVA), con una tasa de 22%, a las compras online en el exterior que hoy se encuentran exoneradas.
La información fue difundida por la periodista Natalia Uval en el programa televisivo Séptimo Día de Canal 12, donde se discutió en profundidad lo que ya se denomina el “Efecto Temu”. Si bien desde el Poder Ejecutivo no hubo confirmaciones ni desmentidos oficiales, el solo planteo provocó una avalancha de reacciones, en especial en redes sociales como X, donde los usuarios manifestaron su disconformidad con una eventual aplicación de impuestos.
El crecimiento explosivo de las compras online
Las compras en el exterior vía plataformas digitales no son un fenómeno nuevo, pero su expansión en Uruguay alcanzó niveles inéditos a partir de la llegada de Temu en abril de 2024.
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Según datos divulgados en el mismo programa por el presidente de la Cámara Uruguaya de Comercio y Servicios, Julio César Lestido, antes del desembarco de la plataforma ingresaban al país unas 51.000 encomiendas mensuales por el sistema de franquicias. Apenas cinco meses después, en septiembre de 2024, esa cifra ya se había duplicado hasta alcanzar 101.000 paquetes por mes.
La tendencia no se detuvo allí. En febrero de 2025, el número de envíos llegó a 170.349 paquetes, y aunque en marzo descendió levemente a 167.425, volvió a dispararse en mayo, con un récord de 200.500 encomiendas procesadas en la aduana uruguaya. Estos números muestran con claridad que la curva de crecimiento es sostenida y que las compras en plataformas extranjeras se consolidaron como una práctica masiva.
El fenómeno no se limita al número de paquetes, sino también a la cantidad de consumidores que utilizan este mecanismo. El director de la Asesoría de Política Comercial del MEF, Juan Labraga, señaló en entrevista con El País que hasta el año pasado se contabilizaban alrededor de 220.000 usuarios registrados en el régimen de franquicias. Sin embargo, en 2024 el número escaló a 650.000 personas, un crecimiento que calificó de “explosión”.
Labraga apuntó que este cambio amerita un análisis profundo, ya que plantea tensiones entre el compromiso internacional de facilitar el comercio electrónico y la necesidad de proteger la competencia interna. En ese sentido, recordó que el TIFA (Acuerdo Marco sobre Comercio e Inversión con Estados Unidos) establece que Uruguay debe permitir compras libres de impuestos por hasta 200 dólares por envío, tres veces al año y sin tributos aduaneros o internos.
Aunque este beneficio fue extendido unilateralmente a consumidores que compran en cualquier parte del mundo, el acuerdo tiene origen bilateral con Estados Unidos. Por tanto, una eventual reforma tributaria debería ser diseñada con cuidado para no contravenir esos compromisos.
Hoy en día, el régimen de franquicia permite a cada ciudadano uruguayo mayor de 18 años realizar tres compras anuales en el exterior de hasta 200 dólares y 20 kilos cada una, sin tributos. Este esquema fue pensado para compras ocasionales y de bajo monto, no para un flujo masivo como el que se observa actualmente.
Para quienes superan ese límite existe un régimen simplificado de importación, que permite adquirir productos en línea por hasta 200 dólares por envío sin tope en la cantidad de operaciones, pagando un tributo único del 60% sobre el valor de la importación. Hasta 2023 este sistema tenía un uso marginal, pero el año pasado experimentó un boom: 330.000 personas lo utilizaron, generando una recaudación cercana a 12 millones de dólares, frente a apenas 500.000 dólares anuales en períodos anteriores.
Estos números reflejan la magnitud del cambio en el comportamiento del consumidor uruguayo y la dificultad del Estado para mantener un equilibrio entre facilitar el comercio digital y proteger la recaudación fiscal y el mercado interno.
Impacto en el comercio local y los trabajadores
La expansión del comercio electrónico transfronterizo no es observada con buenos ojos por todos los actores económicos. Tanto Julio César Lestido, desde la Cámara de Comercio, como Fabio Riverón, presidente de la Federación Uruguaya de Empleados de Comercio y Servicios (Fuecys), calificaron el crecimiento de las compras online como “obsceno”.
Ambos argumentaron que la entrada masiva de productos sin impuestos genera una competencia desleal para los comercios locales, que sí deben tributar IVA, tasas aduaneras y otros gravámenes. Además, advirtieron que a mediano plazo puede afectar el empleo en el sector minorista, que es uno de los que más puestos de trabajo genera en el país.
Riverón insistió en que el tema debe ser abordado con una mirada integral, que contemple no solo la recaudación fiscal, sino también el impacto social y laboral de mantener un sistema que favorece las importaciones digitales frente al comercio local.
Dilemas de política económica
La posible aplicación del IVA a las compras online en el exterior abre un debate complejo. Por un lado, permitiría incrementar la recaudación del Estado, afectada por la creciente utilización de mecanismos de exoneración. También serviría como herramienta para desincentivar la importación masiva de bienes de bajo costo, que en muchos casos compiten directamente con productos comercializados en el mercado uruguayo.
Por otro lado, la medida podría generar descontento social, ya que miles de consumidores valoran el acceso a productos más baratos y variados en plataformas internacionales. En un contexto de pérdida de poder adquisitivo, gravar esas compras podría interpretarse como una decisión impopular.
Asimismo, el gobierno debería evaluar cómo compatibilizar la medida con los compromisos internacionales ya asumidos, en particular el TIFA. Cualquier cambio apresurado podría abrir un frente de conflicto con socios comerciales estratégicos.
Análisis: ¿una medida inevitable?
El crecimiento de Temu y de otras plataformas de e-commerce no parece un fenómeno pasajero. La experiencia internacional muestra que una vez que los consumidores incorporan la compra digital en sus hábitos, difícilmente retrocedan.
En este marco, aplicar el IVA a las compras online en el exterior puede terminar siendo una medida inevitable si se quiere equilibrar la cancha entre el comercio local y el internacional. No obstante, lo fundamental será diseñar un esquema que no frene la modernización del consumo, sino que genere condiciones de competencia más justas.
Uruguay deberá encontrar un delicado punto de equilibrio: mantener su compromiso con la apertura comercial, asegurar el cumplimiento de tratados internacionales y, al mismo tiempo, proteger su economía interna y la sostenibilidad del empleo en el comercio.
La discusión recién comienza y, aunque aún no haya confirmación oficial, el debate en torno al IVA a las compras online promete ser uno de los ejes más polémicos en la agenda económica de 2025.
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El Efecto Temu puso sobre la mesa un desafío mayúsculo para Uruguay. La explosión de usuarios, el crecimiento descontrolado en el ingreso de paquetes y el uso masivo de regímenes que antes eran marginales, obligan al Estado a replantear su estrategia.
La eventual aplicación del IVA a las compras online en el exterior sería un cambio de reglas de alto impacto, tanto para consumidores como para comerciantes. La clave estará en lograr un equilibrio entre competitividad, recaudación y equidad social.
El futuro del comercio digital en Uruguay dependerá de cómo se resuelva esta tensión entre apertura y regulación. Lo que está claro es que la era del e-commerce masivo ya no tiene marcha atrás.


