Uruguay presenta herramienta digital para impulsar negocios con enfoque circular
La transformación hacia una economía circular ya no es una aspiración lejana, sino una necesidad urgente. En esta dirección, Uruguay dio un paso clave al presentar oficialmente la plataforma “Mi Empresa Circular”, una herramienta digital orientada a facilitar la transición hacia modelos de negocio más sostenibles para las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes). El proyecto, de alcance regional, pone especial atención en las empresas lideradas por mujeres y forma parte de una cooperación entre Uruguay, Perú y Alemania.
Esta iniciativa se enmarca dentro del proyecto de cooperación triangular denominado “Colaboración e intercambio de experiencias en el desarrollo de iniciativas de economía circular entre Perú y Uruguay”, que cuenta con el respaldo de la Cooperación Alemana para el Desarrollo (GIZ). A nivel nacional, participan activamente la Agencia Nacional de Desarrollo (ANDE) y la Agencia Uruguaya de Cooperación Internacional (AUCI), mientras que en Perú la contraparte es ProInnóvate, organismo dependiente del Ministerio de la Producción, junto con la Agencia Peruana de Cooperación Internacional (APCI).
“Mi Empresa Circular” no es solamente un portal web, sino una suite de herramientas digitales que busca guiar a las empresas en su transformación hacia modelos circulares. En su estructura, la plataforma incluye recursos como guías conceptuales sobre economía circular, casos de éxito regionales, instrumentos de apoyo adaptados a distintos sectores, y normativa específica vinculada al tema. Esto la convierte en una caja de herramientas accesible y concreta, pensada para mipymes que muchas veces carecen de asistencia técnica especializada.
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Una de las funcionalidades destacadas es el “Chequeo Circular”, una herramienta de autoevaluación que permite a las empresas analizar su nivel actual de circularidad. A través de una serie de preguntas relacionadas con la producción, el uso de materias primas, el empaquetado, la gestión de residuos y la disposición final de productos, el sistema entrega recomendaciones prácticas y personalizadas. Este tipo de diagnóstico facilita que las empresas reconozcan sus oportunidades de mejora y comiencen un camino de innovación desde su propia realidad.
En paralelo, se suma la herramienta de “Medición de Emisiones de CO₂eq”, que permite estimar la huella de carbono de cada empresa, un indicador cada vez más demandado en cadenas de valor internacionales. Esta funcionalidad brinda sugerencias concretas para mitigar el impacto ambiental y mejorar el posicionamiento de las mipymes en mercados cada vez más exigentes en términos de sostenibilidad.
Presentación oficial con presencia de autoridades
El lanzamiento de la plataforma tuvo lugar durante el evento “Promoviendo la Economía Circular: Presentación de Portal Web y Herramientas para MIPYMEs”, que reunió a figuras clave de los gobiernos de Uruguay y Perú, así como de las agencias de cooperación internacional. Entre los oradores destacados estuvieron el ministro del Ambiente de Uruguay, Edgardo Ortuño Silva; el presidente de ANDE, Juan Ignacio Dorrego; y la directora de proyectos de GIZ, Ana Moreno.
También participó en el encuentro Freddy Hilacondo, director de la Coordinación Técnica de ProInnóvate (Perú), quien subrayó la relevancia de las alianzas interinstitucionales para promover la sostenibilidad. En sus palabras, “diagnosticar y medir el impacto de las empresas en lo ambiental, económico y social es una condición indispensable para planificar con responsabilidad el crecimiento futuro”.
Foco especial en las mipymes lideradas por mujeres
Uno de los elementos diferenciales de esta propuesta es su enfoque de género. El programa se plantea como una herramienta para cerrar brechas de acceso al conocimiento y la tecnología en el mundo empresarial, especialmente en lo que refiere a mujeres emprendedoras. Las mipymes lideradas por mujeres suelen enfrentar mayores barreras para acceder a financiamiento, formación técnica y redes de apoyo. Por ello, el impulso a través de esta plataforma es también un paso hacia una economía más inclusiva.
La lógica detrás de este enfoque es clara: una economía circular no puede construirse sin justicia social. La sostenibilidad no debe limitarse a lo ambiental, sino que debe abarcar también la equidad en las oportunidades de desarrollo económico. Al priorizar a mujeres empresarias, se promueve una transición más equitativa y se fortalece el entramado productivo con una perspectiva integradora.
La puesta en marcha de “Mi Empresa Circular” forma parte de un proceso mucho más amplio. Además de las herramientas digitales, el proyecto contempla la capacitación de facilitadores en economía circular, la ejecución de programas piloto con empresas reales y el fortalecimiento institucional de los actores involucrados.
De este modo, la tecnología se convierte en un medio –no un fin– para impulsar transformaciones profundas en el tejido empresarial. La experiencia acumulada entre Perú y Uruguay, enriquecida por el apoyo metodológico y financiero de la cooperación alemana, sienta un precedente para que otras economías de América Latina avancen en el mismo camino.
A nivel global, la economía circular se consolida como una de las estrategias centrales para enfrentar la crisis ambiental, reducir la dependencia de recursos naturales finitos y generar empleos verdes. En América Latina, sin embargo, el avance ha sido desigual. Si bien existen múltiples iniciativas aisladas, la articulación entre países ha sido escasa.
En este sentido, el trabajo conjunto entre Uruguay y Perú ofrece una hoja de ruta concreta y replicable. La apuesta por el intercambio de conocimientos, el desarrollo de herramientas comunes y el enfoque en mipymes puede convertirse en un modelo para otros países de la región que buscan alinear sus economías con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
El desafío ahora será lograr que la plataforma se utilice de forma efectiva y que las empresas logren incorporar los principios de la economía circular en su gestión diaria. No basta con desarrollar herramientas: es necesario acompañar a las mipymes con formación, asesoramiento y políticas públicas coherentes que premien las buenas prácticas ambientales y sociales.
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Por otro lado, si se logra escalar esta experiencia, el impacto puede ser significativo. La digitalización de procesos sostenibles, el aumento de la competitividad de las mipymes, la reducción de la huella ambiental del sector productivo y el empoderamiento de mujeres empresarias son beneficios que pueden transformarse en cambios estructurales a mediano plazo.
“Mi Empresa Circular” es una apuesta estratégica para Uruguay y Perú, no solo por su contenido tecnológico, sino por la visión de desarrollo sostenible e inclusivo que promueve. En un momento donde la transición ecológica se vuelve ineludible, contar con herramientas prácticas y alianzas regionales sólidas puede marcar la diferencia entre adaptarse a los nuevos tiempos o quedar rezagados.

