Tomasso: Cómo una pizzería de barrio revolucionó el modelo de franquicias
Hace casi veinte años, en un rincón de Buenos Aires, surgió una pequeña pizzería que, sin grandes pretensiones, logró convertirse en un fenómeno comercial. Hoy, Tomasso no solo suma 70 locales (de los cuales 67 son franquicias) en Argentina, sino que también se expande en Uruguay, consolidándose como un modelo de negocio accesible, rentable y en crecimiento constante. La ambiciosa meta de alcanzar las 100 sucursales antes de finalizar 2025 parece estar cada vez más cerca gracias a una propuesta clara: comida rápida, sabrosa y a precios que no rompen el bolsillo.
Una fórmula de éxito: rapidez, precio y simplicidad
A diferencia de otras propuestas gastronómicas que apuntan al segmento gourmet, Tomasso se define como una pizzería «al paso», enfocada en ofrecer opciones ricas y económicas. El menú incluye pizzas, empanadas, sándwiches, chipá, medialunas, donas y, en algunos casos, cafetería. La propuesta está orientada a resolver almuerzos o cenas de forma rápida y sin complicaciones.
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Con precios sumamente competitivos —una empanada a 900 pesos y una pizza grande de muzzarella a 6.000 pesos—, la marca se posiciona como una de las opciones más accesibles en su rubro. «Queremos que el cliente coma bien, rápido y gaste poco», resumen desde la empresa. Esa promesa simple pero efectiva ha logrado captar una clientela fiel que valora tanto la calidad como el precio.
Un formato minimalista pensado para la eficiencia
El diseño de los locales acompaña la filosofía de la marca. Con superficies pequeñas de entre 45 y 50 metros cuadrados, decoración de estilo industrial (cemento alisado, madera y hierro) y sin mesas ni sillas, Tomasso apuesta al take away y al delivery. De hecho, el 70% de sus ventas son para llevar, mientras que el 30% restante se gestiona a través de plataformas como PedidosYa y Rappi.
La atención personalizada también juega un rol fundamental en la fidelización del cliente. En un contexto donde las grandes cadenas tienden a la automatización, Tomasso apuesta por una cercanía más humana, que complementa su propuesta de valor basada en el precio.
Un engranaje que optimiza tiempos y costos
Aunque la operación pueda parecer sencilla, detrás del mostrador existe un sistema logístico muy bien pensado. Cada local funciona con solo 3 o 4 empleados por turno, gracias al uso de hornos de cinta transportadora de fabricación 100% nacional. Este equipamiento permite cocinar pizzas, empanadas y sándwiches en apenas ocho minutos, siguiendo un esquema de «línea de producción»: el producto entra crudo por un lado y sale listo para servir por el otro.
El centro neurálgico de la marca está ubicado en el barrio porteño de Paternal, donde una planta propia produce 1,6 millones de unidades al mes. Estos productos son luego congelados y enviados a las sucursales de todo el país, asegurando uniformidad en la calidad sin importar la ubicación del local. Esta estructura logística permite abastecer sucursales tan distantes como Bariloche, Paraná, Rosario, Santa Fe, Pergamino y San Luis, y también facilitó su desembarco en Uruguay, donde hoy ya cuentan con 10 puntos de venta.
Franquicias accesibles que abren oportunidades
Uno de los grandes motores del crecimiento de Tomasso ha sido su modelo de franquicias accesibles. Con una inversión llave en mano de 28.500 dólares —que incluye la adecuación del local y todos los elementos necesarios para comenzar a operar—, el negocio resulta atractivo para emprendedores que buscan una propuesta sencilla y de rápida implementación.
A diferencia de otras franquicias gastronómicas que imponen porcentajes variables, Tomasso establece un canon mensual fijo, equivalente a la venta de 350 pizzas de muzzarella. Esto permite a los franquiciados tener mayor previsibilidad en sus costos operativos.
Desde la marca destacan que no se requiere experiencia previa en el rubro gastronómico, ya que el modelo operativo está pensado para ser replicable con facilidad. Actualmente, con 55 sucursales en la ciudad de Buenos Aires y presencia en varias provincias, Tomasso apunta a fortalecer su expansión en el interior, especialmente en regiones como Mendoza, Córdoba y La Pampa. Además, evalúan oportunidades para llegar a mercados internacionales como Perú y algunos países de Centroamérica.
Diversificación: Más allá de las sucursales
Tomasso no se limita a sus locales físicos. Buscando nuevas vías de negocio, ha desarrollado una red de revendedores barriales que comercializan productos congelados (pizzas y empanadas) directamente a los consumidores finales. Estos revendedores operan desde sus hogares, utilizando freezers para almacenar los productos, generando así un canal de ventas alternativo que también impulsa el conocimiento de la marca.
Por otra parte, Tomasso cuenta con un canal mayorista que abastece supermercados, escuelas y clubes deportivos, ampliando su presencia en el mercado más allá de la venta al público general.
El caso de Tomasso demuestra cómo un enfoque claro, una estructura eficiente y una propuesta de valor adecuada pueden impulsar un crecimiento sostenido incluso en mercados altamente competitivos. Al centrarse en la simplicidad operativa, precios accesibles y la calidad consistente de sus productos, la marca logró posicionarse como una de las opciones preferidas dentro del segmento de pizzerías económicas.
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La expansión hacia Uruguay refuerza su potencial de internacionalización, y las conversaciones abiertas para desembarcar en nuevos mercados latinoamericanos sugieren que el modelo Tomasso todavía tiene mucho camino por recorrer.
A medida que avanzan hacia su meta de 100 locales, la clave será mantener la esencia que los llevó hasta aquí: buena comida, rapidez, precios bajos y cercanía con el cliente. En un contexto de constante cambio, Tomasso demuestra que la sencillez bien ejecutada puede ser el motor de un éxito duradero.
