Minerva adapta su estrategia para lograr la compra de plantas de Marfrig
La multinacional brasileña Minerva Foods continúa desplegando una compleja estrategia de reestructuración en Uruguay con el objetivo de concretar la adquisición de tres plantas frigoríficas de Marfrig. Si bien la operación enfrenta fuertes reparos por parte de las autoridades de competencia por el riesgo de concentración en el mercado de faena, Minerva ha optado por reformular su propuesta para facilitar su aprobación: se comprometió a vender no una, sino dos de las plantas que busca adquirir.
Con esta decisión, la firma brasileña busca despejar las preocupaciones regulatorias en torno a la posible conformación de una posición dominante en el mercado de compra de ganado en Uruguay. La Comisión de Promoción y Defensa de la Competencia (Coprodec), órgano dependiente del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), avanzó al análisis de “segunda etapa”, una señal de que la operación no está descartada, pero aún requiere información y evaluación adicional.
UNA FUSIÓN QUE REQUIERE AJUSTES ESTRUCTURALES
El proceso de compraventa contempla las plantas frigoríficas de Colonia, La Caballada (Salto) e Inaler (San José), por un monto estimado en 128 millones de dólares. Desde el inicio, la propuesta fue vista con cautela por la Coprodec, que advirtió que la absorción de estos activos por parte de Minerva podría significar una amenaza para la competencia en el sector de faena, dada la significativa cuota de mercado que acumularía la empresa resultante.
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En ese contexto, y tras el rechazo inicial a la operación, Minerva propuso una reestructuración del acuerdo. Primero, acordó vender el frigorífico de Colonia al grupo indio Allana, un actor con presencia internacional en la industria alimentaria. Ahora, además, presentó una “propuesta alternativa” que incluye desprenderse también de la planta de San José en un plazo máximo de 24 meses tras el cierre del negocio.
Esto implicaría que, de aprobarse la operación, Minerva conservaría solamente el frigorífico de La Caballada, ubicado en Salto. La maniobra permitiría a la empresa reducir sensiblemente su participación en el mercado de compra de ganado, principal variable para determinar si existe una posición dominante susceptible de afectar la competencia.
PASAJE A SEGUNDA ETAPA: ANÁLISIS PROFUNDO
El avance a una segunda fase en el análisis de la Coprodec indica que se abre una instancia más detallada de revisión. Esta etapa contempla la recolección de información adicional, tanto de las empresas involucradas como de otros actores del mercado y organismos públicos. No hay todavía una decisión definitiva, pero sí una señal de apertura ante una operación reconfigurada.
La estrategia de Minerva, si bien ambiciosa, se adapta a las condiciones locales y a los marcos normativos. La empresa busca consolidar su liderazgo regional en el negocio de la carne, pero ha debido enfrentar obstáculos regulatorios no solo en Uruguay, sino también en otros países del Cono Sur donde tiene presencia.
EL GRUPO ALLANA SE CONVIERTE EN PIEZA CLAVE
El ingreso del grupo indio Allana a la operación ha sido un elemento fundamental para destrabar la negociación. El acuerdo contempla la compra del frigorífico de Colonia por parte de Allana por un valor total de 48 millones de dólares, según confirmaron fuentes empresariales. Esta operación ya está confirmada, aunque su concreción efectiva depende de que la estructura general del negocio reciba el visto bueno de la Coprodec.
Allana, uno de los mayores exportadores de productos cárnicos y agrícolas de India, ha manifestado interés en expandir su presencia en América Latina. La adquisición del establecimiento en Colonia representa una puerta de entrada estratégica al mercado uruguayo, y según se informó, representantes del grupo mantuvieron reuniones con el presidente Yamandú Orsi para explorar otras posibles inversiones en el país.
Este movimiento introduce un nuevo actor internacional en el mapa del negocio frigorífico nacional y refuerza la tendencia hacia una mayor globalización de la industria.
UN MERCADO EN TENSIÓN: ENTRE LA INVERSIÓN Y LA CONCENTRACIÓN
El proceso ha puesto de manifiesto las tensiones inherentes entre el impulso inversor y la necesidad de preservar la competencia en los mercados estratégicos. Uruguay, país exportador por excelencia de carne bovina, tiene una estructura industrial relativamente concentrada. Cualquier modificación significativa en la propiedad de los frigoríficos tiene implicancias directas sobre la cadena ganadera.
Los productores, en particular, observan con atención el desenlace. Una menor cantidad de actores en el sector de faena puede limitar la competencia por la compra de ganado, reduciendo márgenes y afectando la rentabilidad del eslabón primario de la cadena.
Al mismo tiempo, hay quienes valoran positivamente el interés de capitales internacionales en el país y consideran que una mayor inversión puede traducirse en modernización, nuevos mercados y empleo.
UNA APUESTA REGIONAL DE GRAN ESCALA
La operación que Minerva busca cerrar en Uruguay forma parte de una estrategia regional más amplia. En 2023, la empresa acordó con Marfrig la adquisición de 11 plantas frigoríficas distribuidas en Brasil, Argentina, Uruguay y Chile, en una operación que ronda los 1.500 millones de dólares. Sin embargo, en cada país el proceso ha debido sortear desafíos regulatorios particulares.
En Uruguay, la negativa inicial de la Coprodec fue una de las principales trabas a la ejecución plena del acuerdo. La autoridad consideró que Minerva alcanzaría una cuota de mercado incompatible con un entorno de competencia saludable. La propuesta de vender parte de los activos adquiridos —algo que en el ámbito de las fusiones y adquisiciones se denomina “remedio estructural”— busca precisamente disipar estos temores.
El caso uruguayo es paradigmático para la región, ya que expone cómo los marcos regulatorios nacionales pueden limitar los movimientos de empresas multinacionales, incluso en contextos de acuerdos previamente validados a nivel corporativo.
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Pese a los avances, el cierre definitivo de la operación aún está condicionado a que la Coprodec apruebe la nueva estructura del negocio. La inclusión de Allana y el eventual compromiso de venta de la planta de San José marcan un giro sustancial respecto a la propuesta original. No obstante, la autoridad deberá evaluar si estas medidas son suficientes para evitar que Minerva alcance un nivel de control excesivo sobre la faena nacional.
Este escenario ilustra cómo la dinámica de fusiones en sectores sensibles requiere no solo voluntad empresarial, sino también flexibilidad, diálogo con reguladores y apertura a soluciones creativas que garanticen la libre competencia.
Si la operación finalmente se concreta, Minerva lograría un punto de apoyo relevante en Uruguay sin vulnerar las reglas del juego competitivo. Y el país, por su parte, podría ver diversificada su industria frigorífica con el ingreso de nuevos jugadores como Allana, que promete aportar inversión y proyección internacional.
