La lana gana impulso y lidera las exportaciones ovinas de Uruguay en 2025
Durante los primeros cinco meses del año 2025, el sector ovino uruguayo ha mostrado señales de recuperación impulsadas por la revalorización de la lana y sus subproductos, que se posicionan como el eje dinamizador de las exportaciones. Este fenómeno representa no solo una recuperación para el rubro, sino también un cambio de tendencia en el comercio exterior del país. Con un total exportado de casi 102 millones de dólares, el sector experimentó un crecimiento interanual del 7,4%, apuntalado especialmente por el buen desempeño de la lana.
Una reactivación liderada por la lana
El resurgimiento de la lana como producto estrella en las exportaciones ovinas uruguayas quedó en evidencia en los datos recogidos por el Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL), basados en cifras de la Dirección Nacional de Aduanas. Entre enero y mayo, la lana y sus derivados generaron ingresos por 71,5 millones de dólares, lo que representa un alza del 13,4% en comparación al mismo período del año anterior.
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Este crecimiento coloca a la lana nuevamente como el principal motor del sector, abarcando el 70% del total exportado, frente al 30% correspondiente a la carne ovina. En términos físicos, se embarcaron 18,5 millones de kilos de lana (en base sucia), lo que representa un incremento del 4,5% respecto a 2024. Esta mejora está relacionada tanto con un aumento en el volumen exportado como con la diversificación de los destinos de exportación.
Qué tipos de lana están traccionando más
Dentro del conjunto exportado, la lana sucia fue el segmento de mayor dinamismo. Representó casi la mitad del volumen exportado (49,6%) y logró un aumento del 39,2% en términos de divisas. Este crecimiento se explica por una mayor demanda desde China y la incorporación de nuevos destinos, como Egipto, que empieza a cobrar relevancia.
En cambio, la lana lavada representó el 21,5% del total y creció un 14% en valor, mostrando un comportamiento positivo aunque más moderado. Los tops (lana peinada), por su parte, retrocedieron un 9,2%, fundamentalmente debido a una caída en las compras por parte de Europa, especialmente de Italia y Alemania. Este descenso refleja los desafíos que aún enfrenta el sector textil en el viejo continente, donde la inflación y las incertidumbres económicas impactan en las decisiones de compra.
China reafirma su rol como comprador clave
La relación comercial con China sigue siendo el pilar fundamental del comercio lanero uruguayo. El gigante asiático absorbió el 45% de las exportaciones de lana en términos de valor durante el período enero-mayo, totalizando más de 32 millones de dólares, lo que representa un crecimiento del 12,9% respecto al año anterior. En el caso particular de la lana sucia, el dominio chino es aún más marcado: el 79% del volumen exportado de esta categoría tuvo como destino a China.
Aunque Italia y Alemania completan el trío de principales compradores, ambos mercados mostraron retrocesos en comparación con 2024. Las compras italianas cayeron un 5,9% y las alemanas un 11,2%. Esta reducción en la demanda europea podría estar relacionada con ajustes en las cadenas de suministro textiles, el encarecimiento de los costos logísticos y una reorientación del consumo hacia productos más accesibles o sintéticos.
Carne ovina: caída en volumen, pero contención de ingresos
A diferencia de la lana, la carne ovina enfrentó un panorama más desafiante. El volumen exportado se redujo un 31,4% en comparación con los primeros cinco meses de 2024, alcanzando las 5.409 toneladas. Sin embargo, la baja en ingresos fue mucho menor gracias a un leve repunte en los precios internacionales, lo que permitió atenuar los efectos negativos de la caída en volumen.
Israel se convirtió en el protagonista inesperado de esta categoría. Entre enero y mayo, este país pasó a encabezar el ranking de compradores de carne ovina uruguaya, representando el 23,8% de los ingresos del sector, equivalentes a 7,2 millones de dólares. El salto es notable si se considera que en el mismo periodo del año pasado apenas había importado por 0,56 millones de dólares.
Detrás de Israel se ubicó Brasil con el 23,1% de las compras, mientras que China, que anteriormente tenía un rol protagónico, descendió al tercer lugar con una participación del 13,7%. El descenso de este último es significativo: las compras chinas disminuyeron un 41,7% interanual en términos de valor. Esta contracción podría estar relacionada con cambios en los hábitos de consumo, ajustes en políticas sanitarias o una mayor competencia de otros proveedores.
En este contexto, Rusia mostró un crecimiento considerable y representó el 6,2% del total exportado, más que duplicando su volumen de importación respecto a 2024 (aumento del 76%). Asimismo, se observa un creciente interés de parte de países árabes, que en conjunto representaron el 19,5% de las exportaciones de carne ovina, confirmando su posicionamiento como un bloque emergente en esta categoría.
La recuperación del rubro lanero y su liderazgo en las exportaciones ovinas ofrecen una oportunidad valiosa para Uruguay en un momento de redefinición de mercados globales. La capacidad de adaptarse a nuevas demandas, consolidar relaciones comerciales sólidas con socios estratégicos y explorar destinos no tradicionales, como Egipto o países árabes, serán clave para mantener el impulso exportador.
Asimismo, la caída en la exportación de carne ovina en volumen invita a una reflexión sobre la necesidad de diversificar mercados, mejorar la competitividad del producto e invertir en diferenciación, como las certificaciones de bienestar animal, la trazabilidad y la sustentabilidad, aspectos cada vez más valorados por los consumidores.
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De cara a los próximos meses, el sector ovino uruguayo enfrenta un doble desafío: sostener el dinamismo de la lana en un mercado textil global aún inestable y recuperar parte del terreno perdido por la carne. Si bien el contexto internacional sigue presentando incertidumbres, las señales actuales son alentadoras, especialmente por la apertura de nuevos mercados y el fortalecimiento de la relación con socios como China e Israel.
En términos estratégicos, será fundamental seguir apostando a la calidad del producto, la innovación en procesos y la promoción internacional de la marca país, posicionando a Uruguay como un proveedor confiable y competitivo en el mercado ovino global.
