El Iber Wine Fest reafirma el protagonismo uruguayo en la cultura del vino regional
La segunda edición del Iber Wine Fest dejó en claro que Uruguay se ha ganado un lugar destacado dentro del mapa vitivinícola regional. El evento, que tuvo lugar el pasado 15 de octubre en Baco Vino & Bistro, congregó a más de 40 bodegas nacionales y 300 etiquetas de distintos países, consolidándose como una cita imprescindible para los amantes del vino y los profesionales del sector.
Durante una jornada en la que se combinaron degustaciones, catas exclusivas y propuestas gastronómicas diseñadas especialmente para realzar cada cepa, el Iber Wine Fest 2025 se transformó en una verdadera celebración de la diversidad, el conocimiento y la pasión en torno al vino.
Un evento que trasciende la degustación: experiencia, formación y cultura
Lejos de limitarse a un encuentro social, el Iber Wine Fest busca posicionarse como una experiencia formativa y sensorial. Su propuesta se estructura en tres niveles: descubrimiento, aprendizaje y disfrute. Los asistentes pudieron recorrer los tres pisos de Baco Vino & Bistro, cada uno con una atmósfera distinta: desde los espacios dedicados a catas guiadas por expertos hasta las áreas de maridaje gastronómico, donde la cocina uruguaya y la internacional se combinaron con precisión para acompañar los diferentes estilos de vino.
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El evento demostró que el público uruguayo tiene un interés creciente en aprender sobre los procesos de producción, las regiones vitivinícolas y las nuevas tendencias del sector. A diferencia de años anteriores, el consumidor ya no busca solo probar, sino entender qué hay detrás de cada botella: la historia, el terroir, las variedades autóctonas y las innovaciones enológicas.
participación internacional y consolidación del talento local
El encuentro contó con la presencia de importantes figuras del mundo del vino, que aportaron una mirada internacional al festival. Entre ellos destacaron Raúl Pérez, reconocido enólogo español con una extensa trayectoria en vinos de autor; Laura Sotelo y Juliana Bevilacqua, representantes de prestigiosas bodegas argentinas; y Ezequiel Materin, referente de la nueva generación de enólogos sudamericanos.
Junto a ellos, el Brand Ambassador de Iber, Leo Guerrero, condujo las “Catas Selectas”, un formato que se ha convertido en uno de los momentos más esperados del festival. Estas instancias no solo permitieron degustar etiquetas destacadas, sino también reflexionar sobre las tendencias globales, el futuro del vino uruguayo y la importancia de crear espacios de intercambio entre productores, sommeliers y consumidores.
Para muchos expertos, el éxito de este tipo de actividades refleja el crecimiento de una nueva generación de consumidores conscientes, dispuestos a valorar la calidad y la procedencia por encima del consumo masivo.
El vino uruguayo ante el desafío de la competencia global
Uruguay, aunque pequeño en extensión territorial, ha logrado construir una reputación sólida en el mundo del vino, especialmente gracias a la cepa Tannat, considerada emblema nacional. En el Iber Wine Fest, muchas bodegas locales aprovecharon la oportunidad para mostrar la evolución de sus vinos, la incorporación de técnicas sostenibles y los avances en innovación tecnológica que están transformando la industria.
La presencia de más de 40 bodegas uruguayas en esta edición fue un reflejo del dinamismo del sector. Se destacó la participación de productores del litoral y del sur del país, que en los últimos años han apostado por nuevos métodos de vinificación y cultivos ecológicos, alineándose con la tendencia mundial hacia la sostenibilidad.
Además, el evento ofreció un espacio de visibilidad para proyectos emergentes y etiquetas de producción limitada, lo que demuestra que la diversificación es clave en la nueva etapa del vino uruguayo. En este sentido, Iber Wine Fest se ha convertido en una plataforma para que los pequeños y medianos productores puedan conectar con importadores, distribuidores y prensa especializada.
El aporte gastronómico: un viaje sensorial completo
Uno de los grandes atractivos del festival fue su propuesta culinaria. Cada nivel del local ofrecía un menú diseñado para acompañar los diferentes estilos de vino, desde blancos jóvenes hasta tintos estructurados o espumosos. La gastronomía actuó como puente entre la tradición local y la innovación, reforzando el mensaje de que el vino no se disfruta solo, sino en armonía con los sabores del entorno.
El objetivo fue crear un ambiente donde el vino se viviera con todos los sentidos: el aroma, el color, la textura y el gusto se integraron con platos que evocaban tanto la cocina mediterránea como la identidad uruguaya. Esta fusión permitió a los asistentes experimentar cómo la comida y el vino pueden potenciarse mutuamente, generando una experiencia de disfrute integral.
La expansión hacia nuevas experiencias: catas de aceite de oliva
Como novedad, la edición 2025 incorporó dos catas de aceite de oliva, que aportaron una dimensión diferente al evento. Una fue dirigida por Juan Pablo Clérice, centrada en la producción nacional, mientras que la segunda estuvo a cargo de Julieta Arocha, quien presentó una selección internacional bajo el concepto de “Universo Vigil”.
Este agregado fue muy bien recibido, ya que el aceite de oliva comparte con el vino valores fundamentales: el origen, la calidad del suelo, el proceso artesanal y la búsqueda de autenticidad. Su inclusión marcó una tendencia hacia el maridaje integral de productos gourmet, que enriquece el discurso cultural del Iber Wine Fest y lo proyecta más allá del mundo del vino.
Un punto de encuentro para la comunidad enológica
Más allá de las copas, el festival cumplió un rol social importante: reunir a la comunidad en torno a una misma pasión. En un contexto donde los consumidores buscan experiencias auténticas y personalizadas, Iber ha sabido posicionarse como un referente en la difusión de la cultura del vino.
Este tipo de encuentros no solo dinamizan el sector, sino que fortalecen los lazos entre bodegas, distribuidores, restaurantes y público general. La cultura del vino, en este sentido, se convierte en una herramienta para promover el turismo, la gastronomía y la identidad nacional.
La apuesta por la formación y la divulgación también se traduce en oportunidades económicas. Uruguay puede aprovechar su reconocimiento internacional para potenciar el enoturismo, una actividad que ya genera ingresos significativos en países vecinos como Argentina y Chile.
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El Iber Wine Fest no es simplemente un evento para expertos o coleccionistas. Es una invitación a celebrar el vino como símbolo de convivencia, creatividad y placer compartido. Cada copa servida representa una historia: la del trabajo en los viñedos, la paciencia del enólogo y la curiosidad del consumidor que desea conocer más.
Esta segunda edición demostró que la cultura vitivinícola uruguaya está en expansión, abierta a nuevas influencias, pero firme en su identidad. Iber Wine Fest ha logrado construir un espacio donde tradición e innovación dialogan, posicionando a Uruguay como un país con una voz propia dentro del universo del vino.


