El futuro que imaginan los uruguayos hacia 2045 combina tecnología y sostenibilidad
¿Cómo será la vida cotidiana dentro de veinte años en Uruguay? Un reciente estudio impulsado por Unilever se propuso responder esa pregunta, explorando cómo imaginan los consumidores locales su futuro y cuáles son las tendencias que marcarán el comportamiento de compra en las próximas décadas. Los resultados revelan un escenario en el que la tecnología, la sostenibilidad y la búsqueda de bienestar convivirán como ejes centrales de la experiencia de consumo.
La multinacional, con 80 años de presencia en Uruguay y un hito de facturación que ya alcanza los 100 millones de euros, encargó a una consultora especializada un relevamiento que combina encuestas, grupos focales y entrevistas intergeneracionales. El objetivo fue entender la evolución del consumidor uruguayo, sus nuevas prioridades y los valores que definirán sus elecciones en un entorno global cada vez más automatizado y consciente.
Un consumidor que imagina un futuro automatizado y ecológico
El estudio muestra que los uruguayos proyectan un futuro dominado por soluciones inteligentes y sostenibles. Según los resultados, la mitad de los consultados visualiza una alimentación asistida por inteligencia artificial, donde las máquinas participarán en la preparación, personalización y control nutricional de las comidas. Otros mencionaron avances como lavados de ropa sin agua, envases biodegradables o comestibles, y productos de belleza 100% naturales.
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Estas ideas no son meras fantasías tecnológicas, sino reflejos de una tendencia clara: los consumidores asocian el futuro con un estilo de vida más limpio, práctico y respetuoso con el medio ambiente. La tecnología aparece como una herramienta para simplificar tareas cotidianas, pero también como un medio para cuidar los recursos naturales y reducir el impacto ambiental.
En este contexto, conceptos como la automatización, la naturalidad y la sensorialidad se consolidan como los tres pilares que estructuran la visión de futuro. Los uruguayos desean un entorno donde las soluciones sean más simples y eficientes, pero sin renunciar a la conexión emocional y sensorial que aportan los productos de toda la vida.
De la obligación al disfrute: la nueva lógica del consumo
Uno de los hallazgos más significativos del estudio es la transformación del sentido del consumo. Durante décadas, las tareas del hogar y el autocuidado se percibían como deberes o sacrificios asociados a la rutina diaria. Hoy, en cambio, se imponen nuevos valores: el confort, el bienestar y el disfrute.
Esta mutación cultural se expresa en frases como “ya no tengo que cocinar, sino que cocino porque lo disfruto”. La cocina, el cuidado personal o el lavado de ropa dejan de ser actividades impuestas para convertirse en rituales de bienestar que combinan placer, identidad y conexión emocional.
La consultora a cargo del estudio resume este cambio en tres ejes: del sacrificio al confort, del deber ser al bienestar, y de la obligación al disfrute. Estas transformaciones reconfiguran las expectativas hacia las marcas, que ya no solo deben ofrecer funcionalidad, sino también experiencias positivas, saludables y alineadas con los valores personales de cada consumidor.
Innovación sin perder la esencia
Otro punto central del informe es que la innovación no necesariamente se asocia con la sorpresa o lo disruptivo. Los consumidores uruguayos buscan productos que simplifiquen la vida sin perder autenticidad ni calidad. Quieren eficiencia, pero también cercanía y tradición.
En la alimentación, por ejemplo, muchos valoran que un producto industrial mantenga los sabores y aromas del hogar. No buscan reproducir las prácticas de antaño, sino los efectos simbólicos que evocan los recuerdos familiares. Un caldo o una salsa moderna debe ofrecer practicidad, pero también ese “toque casero” que despierta emociones y memoria.
En el cuidado de la ropa ocurre algo similar. El paso “de lo manual a lo automático” refleja una evolución generacional: mientras los abuelos destinaban horas al lavado manual, las nuevas generaciones demandan resultados rápidos y sostenibles, como ciclos cortos de lavado que ahorren agua y energía sin comprometer la limpieza.
Las marcas como guardianas de la conexión emocional
Unilever aparece en este escenario como una empresa que ha sabido adaptarse al cambio sin perder identidad. Con 22 marcas en su portafolio —entre ellas Dove, Rexona, Sedal, Skip, Nevex, Hellmann’s, Knorr y Savora—, la compañía ha logrado consolidar una relación de confianza con el consumidor uruguayo basada en la continuidad emocional y la innovación responsable.
El caso de Dove es emblemático. Durante años, sus campañas de “belleza real” rompieron con los estereotipos tradicionales, promoviendo la aceptación y el autocuidado como expresiones de identidad y bienestar. Hoy, las generaciones más jóvenes valoran esa autenticidad, mientras que las mayores destacan la calidad y el respaldo de la marca.
Otro ejemplo citado en el estudio es Skip Expert, un producto diseñado para responder a una tendencia muy clara: el 35% de los consumidores prefiere ciclos de lavado cortos. Este detergente especializado permite lavar en 15 o 30 minutos, manteniendo la performance y reduciendo el consumo de agua. De este modo, Unilever integra innovación, sostenibilidad y escucha activa al consumidor en una misma propuesta.
Un Uruguay más abierto al cambio y la innovación
Una conclusión alentadora del estudio es que el consumidor uruguayo actual se percibe más abierto al cambio que en el pasado. Siete de cada diez encuestados se declararon dispuestos a probar nuevos productos, tecnologías o hábitos. Esta disposición, combinada con un alto nivel de información y conciencia ambiental, configura un mercado sofisticado, exigente y con potencial para impulsar innovaciones sostenibles.
La investigación también resalta que el consumo futuro será más práctico, tecnológico y accesible, pero no deshumanizado. La automatización no sustituirá la experiencia sensorial ni los valores simbólicos que acompañan a los productos. En otras palabras, los consumidores quieren simplificar su vida, pero no renunciar a los placeres cotidianos.
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El análisis del estudio de Unilever sugiere que el futuro del consumo en Uruguay estará guiado por una lógica de equilibrio entre tecnología y emoción. La inteligencia artificial, la sostenibilidad y la personalización serán parte del día a día, pero siempre acompañadas de la búsqueda de bienestar, identidad y conexión.
Las marcas que prosperen serán aquellas capaces de integrar eficiencia, ética y empatía en sus estrategias. Las innovaciones exitosas no serán las más complejas, sino las que ofrezcan soluciones simples, ecológicas y coherentes con los valores de la sociedad.
Los consumidores uruguayos imaginan un 2045 donde la tecnología no desplace la humanidad, sino que la potencie. Un futuro donde lavar sin agua, cocinar con IA o usar envases comestibles no sean solo avances técnicos, sino expresiones de una vida más práctica, sostenible y consciente.
Feunte: Forbes Argentina


