Uruguay alerta sobre riesgos sanitarios y económicos por importaciones de Temu
El auge del comercio electrónico internacional ha generado nuevas oportunidades de consumo, pero también desafíos regulatorios para países como Uruguay. En este contexto, la plataforma china TEMU ha captado gran atención por la cantidad de productos que ingresan al país a través del régimen de franquicias, un mecanismo que permite a los residentes importar mercadería para uso personal con límites establecidos de valor y cantidad. Sin embargo, comerciantes y especialistas uruguayos alertan sobre problemas tanto económicos como sanitarios asociados a estas importaciones.
Casos que evidencian riesgos sanitarios
El ejemplo más ilustrativo proviene del sector óptico. Enzo Elizalde, propietario de una óptica y vicepresidente del Centro de Casas de Óptica, realizó una prueba que nunca recomendaría a sus clientes: compró un par de lentes de contacto a través de TEMU. Este tipo de producto está prohibido para su adquisición mediante franquicias, pero la compra ingresó al país sin inconvenientes. Al recibir el paquete, Elizalde constató que los lentes estaban vencidos, lo que pone de relieve un riesgo sanitario importante.
Este caso no solo evidencia la facilidad con la que productos restringidos pueden ingresar al país, sino que también refleja la falta de capacidad de control de la Aduana uruguaya, que aunque tiene voluntad de supervisar, enfrenta limitaciones estructurales. Según Elizalde, esta situación genera un doble problema: afecta las ventas locales y representa un riesgo para la salud pública.
Impacto económico en el comercio local
El fenómeno, denominado por algunos comerciantes como el “efecto TEMU”, se traduce en una disminución de las ventas del comercio tradicional. La posibilidad de acceder a productos baratos y de importación directa a través de plataformas internacionales erosiona la competitividad de los negocios locales, que deben cumplir con regulaciones, impuestos y costos operativos.
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Durante una reunión en la Cámara de Diputados, Elizalde y representantes del sector advirtieron sobre el impacto económico de las importaciones sin control. Según datos presentados, más de 1.100.000 paquetes ingresaron al país mediante el régimen de franquicias entre enero y agosto de 2025, cifra récord en la historia reciente.
Los artículos que más se importan incluyen ropa (22%), juguetes (12%), decoración del hogar (10%), calzado (9%) y productos electrónicos (9%). La facilidad para adquirir estos bienes a través de plataformas como TEMU hace que los consumidores opten por compras más económicas, afectando directamente al comercio nacional.
La economista Ana Laura Fernández, asesora de la Cámara de Comercio de Uruguay, destacó que los problemas no se limitan a la falta de controles sanitarios. También existen riesgos relacionados con la identidad de los compradores y el mal uso del régimen, como cuando se utilizan cédulas de otras personas o tarjetas de crédito ajenas. Esto puede generar un “negocio paralelo”, donde los productos ingresan al país fuera del marco legal previsto, con impacto en la recaudación y la seguridad del comercio.
Actualmente, el límite de importación por franquicia es de USD 600, aunque el gobierno propuso elevarlo a USD 800. Fernández advirtió que, de aprobarse este aumento, los problemas podrían intensificarse, tanto en términos de control como de riesgos sanitarios y económicos.
La Aduana frente a un desafío estructural
El ingreso masivo de paquetes genera un desafío logístico considerable. Según la especialista, entre 5.000 y 5.500 envíos diarios llegan al aeropuerto de Carrasco bajo el régimen de franquicias. Controlar cada uno de ellos de manera efectiva, verificando que los productos sean legales y que cumplan con los estándares sanitarios, excede la capacidad actual de la Aduana.
La situación no refleja falta de voluntad, sino limitaciones estructurales y de recursos. Fernández indicó que, para que los productos prohibidos no ingresen al país, se requiere coordinación entre organismos, inversión en infraestructura y procedimientos más estrictos de verificación. Sin estas medidas, los riesgos para la población y para la economía local persistirán.
Riesgos sanitarios y control de calidad
Más allá del comercio y la economía, existe un riesgo sanitario real. Productos como lentes de contacto, medicamentos y ciertos alimentos requieren controles estrictos para garantizar su seguridad. La entrada de mercancía sin supervisión adecuada puede generar problemas de salud para los consumidores y responsabilidades legales para el país.
El caso de los lentes vencidos comprados por Elizalde es un ejemplo tangible. Situaciones similares pueden ocurrir con otros productos que requieren regulación específica, como juguetes con certificaciones de seguridad o artículos electrónicos con normas técnicas y eléctricas. La falta de control aumenta la exposición de los ciudadanos a bienes que no cumplen estándares mínimos de seguridad.
Para enfrentar estos desafíos, especialistas y gremios sugieren varias medidas:
Fortalecer la capacidad de control aduanero, con más recursos humanos y tecnológicos para inspeccionar paquetes de manera eficiente.
Mejorar la coordinación interinstitucional, asegurando que los organismos sanitarios y regulatorios puedan intervenir cuando sea necesario.
Revisar y ajustar los límites de franquicia, evaluando el impacto en la economía local y la seguridad del consumidor antes de aumentar el valor máximo permitido.
Educar al consumidor sobre riesgos sanitarios, fomentando la compra responsable y la conciencia sobre productos regulados.
Aplicar sanciones efectivas frente al mal uso del régimen, evitando negocios paralelos que eluden la normativa.
Estas acciones buscan equilibrar la apertura al comercio electrónico internacional con la protección de la salud pública y la competitividad del comercio local, garantizando que la innovación tecnológica no se traduzca en riesgos innecesarios.
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El crecimiento de las compras a través de plataformas internacionales como TEMU evidencia un fenómeno global: el comercio electrónico transforma hábitos de consumo, pero también plantea desafíos regulatorios complejos. Uruguay enfrenta un dilema entre apertura comercial y control sanitario y económico.
Los casos reportados por ópticas y gremios empresariales muestran que el ingreso de productos prohibidos o vencidos no solo afecta la economía nacional, sino que también puede comprometer la salud de los consumidores. La masividad de los envíos y la limitación de recursos de la Aduana hacen urgente implementar medidas de supervisión más eficientes, revisar los límites de franquicia y fortalecer la coordinación entre organismos reguladores.
Si no se abordan estos problemas, el “efecto TEMU” continuará impactando negativamente en las ventas locales y aumentando los riesgos sanitarios, lo que a la larga podría socavar la confianza del consumidor en el mercado uruguayo y en la seguridad de los productos importados.


