El comercio uruguayo busca respuestas ante el impacto de Temu en las ventas
La llegada de la plataforma china Temu a Uruguay en 2024 ha generado una fuerte inquietud en el comercio local, especialmente entre los socios de la Cámara de la Economía Digital del Uruguay (CEDU). Según una reciente consulta interna, siete de cada diez comercios vinculados a la cámara reportaron una disminución de más del 10% en sus ventas desde la irrupción de esta nueva competencia. Esta tendencia preocupa, ya que no solo afecta los resultados económicos de las empresas uruguayas, sino que también plantea desafíos estructurales sobre cómo enfrentar una competencia globalizada que opera bajo reglas distintas.
La situación se ve agravada por la propuesta legislativa en discusión, que busca elevar el monto de la franquicia de importación de USD 200 a USD 500, facilitando aún más las compras en plataformas extranjeras. Para muchos comercios locales, esta modificación podría profundizar el problema, generando un desequilibrio aún mayor frente a los nuevos actores digitales internacionales.
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La CEDU, en un sondeo preliminar entre sus afiliados, constató que cerca del 70% de los comercios consideran que el arribo de Temu afectó negativamente al mercado en general. La principal queja gira en torno a la competencia desigual: mientras los comercios uruguayos deben cumplir estrictas normativas de impuestos, controles de calidad y cargas regulatorias, las compras realizadas en plataformas extranjeras como Temu ingresan bajo un régimen de franquicia simplificado, con menores exigencias tributarias y de inspección.
Este escenario plantea una pregunta central para el futuro del comercio digital en Uruguay: ¿cómo asegurar un mercado justo y competitivo cuando las condiciones regulatorias no son las mismas para todos los actores?
Ejemplos internacionales: caminos posibles para Uruguay
La preocupación de los comerciantes uruguayos no es un fenómeno aislado. En otros países de la región, la llegada de plataformas extranjeras similares llevó a la adopción de medidas regulatorias para proteger el comercio local.
En México, por ejemplo, se implementaron reformas fiscales que exigen a las grandes plataformas digitales el pago de impuestos, buscando nivelar las condiciones de competencia. En Chile, se eliminó la exoneración tributaria para las importaciones de bajo valor, lo que implica que todos los productos, sin importar su precio, contribuyen a la recaudación fiscal.
Estos ejemplos demuestran que es posible encontrar mecanismos que protejan al comercio local sin cerrarse al avance tecnológico ni al comercio internacional.
Las propuestas de la cámara de la economía digital del Uruguay
Frente a este panorama, la CEDU elaboró una serie de propuestas dirigidas a las autoridades nacionales, con el objetivo de equilibrar las condiciones de competencia y fortalecer el ecosistema digital uruguayo.
Entre las principales medidas sugeridas se encuentran:
Regulación equitativa de la importación: La cámara plantea la necesidad de aplicar reglas uniformes para todos los actores, de manera que tanto los comercios locales como los importadores bajo franquicia cumplan las mismas exigencias sanitarias, de calidad y fiscales.
Reducción de aranceles e impuestos de importación: Se busca que el comercio nacional sea más competitivo en precio, reduciendo las cargas que hoy encarecen la venta de productos locales frente a los importados.
Fomento de la inversión en tecnología: Incentivar el desarrollo tecnológico entre los comerciantes uruguayos, ayudándolos a construir canales de venta en línea más modernos y atractivos, es fundamental para competir en igualdad de condiciones.
Mejoras en las condiciones para la pauta digital: Actualmente, los comercios locales enfrentan mayores costos para anunciarse en plataformas como Google o Meta debido a restricciones fiscales de la Dirección General Impositiva (DGI). La cámara sugiere revisar esta normativa para permitir la deducción de gastos en publicidad digital internacional.
Creación de un Observatorio de Comercio Electrónico Transfronterizo: Este organismo tendría como misión monitorear en tiempo real las tendencias de importación online, generando información valiosa para diseñar políticas públicas más efectivas.
El riesgo de no actuar: más desigualdad y debilitamiento del comercio local
Desde la perspectiva de la CEDU, si las autoridades no consideran estas propuestas, la aprobación del aumento en la franquicia de importación no hará más que profundizar el daño al comercio uruguayo. La posibilidad de importar productos sin tributar hasta los USD 500 implicaría un desincentivo para el consumo en comercios nacionales, afectando el empleo, la recaudación fiscal y el tejido empresarial del país.
Además, permitir una ampliación de la franquicia sin ajustar las condiciones regulatorias crea un marco de competencia injusto, donde los comercios locales no solo enfrentan precios más bajos, sino también mayores exigencias fiscales y operativas.
Un comercio digital competitivo, innovador y justo
Pese a este panorama complejo, la CEDU reafirma su compromiso de trabajar junto a sus socios y las autoridades nacionales para construir un entorno de comercio digital moderno, inclusivo y equitativo. Apostar por políticas públicas que fomenten la inversión tecnológica, la innovación y la competencia justa puede transformar este desafío en una oportunidad de crecimiento para el país.
La historia reciente muestra que Uruguay ha sido capaz de adaptarse a cambios tecnológicos de magnitud. La expansión del comercio electrónico es una realidad irreversible, pero su desarrollo debe ir acompañado de medidas que protejan el empleo, promuevan la inversión local y aseguren que los beneficios del progreso sean compartidos de forma más equitativa.
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La discusión que hoy plantea la llegada de Temu no solo trata de precios o franquicias de importación; está en juego el modelo de desarrollo económico que el país quiere construir en la era digital.
Fortalecer a los comercios nacionales, modernizar el marco regulatorio y fomentar el consumo consciente son pasos esenciales para garantizar que el comercio electrónico sea una herramienta de crecimiento, y no un factor de desestructuración de las bases productivas locales.

