Carmelo apuesta por la educación y el turismo para revitalizar su histórico Hotel Casino
En el corazón de Carmelo, departamento de Colonia, una edificación que supo ser emblema de elegancia y actividad social en el siglo pasado hoy se encuentra sumida en el abandono. Se trata del Hotel Casino de Carmelo, cuyo deterioro no solo refleja el paso del tiempo, sino también la falta de políticas sostenidas que permitan su recuperación. Sin embargo, en medio de vidrios rotos, maleza crecida y baños clausurados, surge una nueva narrativa que apuesta a transformar las ruinas en oportunidades educativas, turísticas y culturales.
El senador frenteamplista Nicolás Viera visitó recientemente el lugar acompañado por el director nacional de Turismo, Cristian Pos, y representantes de la Universidad Tecnológica (UTEC) y de la Universidad del Trabajo del Uruguay (UTU). Tras recorrer el edificio, no dudó en calificar su estado como “calamitoso”, una descripción contundente pero necesaria para poner sobre la mesa un debate impostergable: ¿qué hacer con este edificio y qué futuro puede ofrecer a la comunidad?
Más que una visita protocolar, el recorrido fue un acto de diagnóstico y una señal de intenciones. Viera no presentó promesas grandilocuentes ni plazos cerrados, sino que planteó la necesidad de pensar una reconversión realista del inmueble. Una visión que, más allá del deterioro, se apoya en la idea de que el hotel puede convertirse en un punto neurálgico para el desarrollo del oeste coloniense.
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El Hotel Casino de Carmelo ha sido objeto de varios intentos de licitación que terminaron en fracaso. El abandono progresivo del edificio se transformó en una carga simbólica y material para el Ministerio de Turismo. No obstante, Viera sostuvo que hay una nueva oportunidad: dejar de ocultar el deterioro y, en cambio, exponer el potencial de la estructura. Según el senador, el foco debe estar en un plan de acción realista, con objetivos concretos a corto y mediano plazo, evitando generar falsas expectativas.
La jornada incluyó también un encuentro con el alcalde de Carmelo, Luis Pablo Parodi, y concejales del municipio. Como resultado, se acordó que el gobierno local colaborará con tareas urgentes de limpieza y mantenimiento del entorno y del interior del edificio, para frenar el deterioro mientras se avanza en un proyecto de mayor envergadura.
El aspecto más relevante de la visita, sin embargo, tuvo lugar fuera de las instalaciones del hotel. Viera participó en una reunión con la Comisión Pro-Universidad de Carmelo, en la que también estuvieron presentes autoridades de UTU y UTEC. Este grupo de trabajo, conformado por representantes de la comunidad local, tiene como objetivo posicionar a Carmelo como un polo educativo regional.
La creación de una mesa de trabajo tripartita —entre UTU, UTEC y la comunidad— marca un paso concreto hacia ese objetivo. Aunque aún no se ha definido si el Hotel Casino será la sede de nuevas ofertas educativas, la voluntad de avanzar existe, con o sin ese edificio. “Lo importante es que más jóvenes, adultos, estudiantes y vecinos puedan acceder a carreras terciarias y universitarias”, afirmó Viera.
El proyecto educativo va más allá de lo edilicio. Lo que se busca es generar oportunidades de formación que respondan a las necesidades del territorio, impulsar la retención del talento local y generar un ecosistema que potencie la economía y la cultura de la ciudad.
El turismo como eje complementario
Mientras tanto, desde el Ministerio de Turismo se mantienen conversaciones con distintos actores del sector, en busca de alternativas que también consideren el potencial turístico del lugar. Carmelo cuenta con una ubicación privilegiada, rodeada de viñedos, playas y naturaleza, lo cual convierte al edificio del Hotel Casino en una pieza clave para integrar una oferta turística de calidad.
La idea no es volver al modelo clásico de hotel y casino, sino repensar su uso bajo esquemas contemporáneos: espacios de coworking, sedes educativas, salas de eventos, centros culturales o proyectos gastronómicos que dialoguen con la identidad de la ciudad. Todo esto podría generar empleo y dinamizar la economía local, que también fue golpeada por la pandemia y otros procesos de desinversión.
Viera no esquivó la complejidad del proceso. Reconoció que no será fácil, que el camino estará lleno de dificultades administrativas, presupuestales y de gestión. Pero también enfatizó que existen “voluntades múltiples que están empezando a articularse”. Esa articulación es clave, porque el proyecto necesita del compromiso de múltiples niveles: desde el gobierno nacional hasta los actores locales, pasando por la sociedad civil, las universidades y el sector privado.
La visión que se está delineando en Carmelo no depende únicamente de la reconstrucción física del hotel, sino de la construcción simbólica de un nuevo relato sobre el futuro de la ciudad. Un relato en el que la educación y el turismo no compiten, sino que se complementan para transformar un espacio en decadencia en un motor de crecimiento regional.
Carmelo busca reescribirse a sí misma
Lo que sucede hoy en Carmelo es el inicio de un proceso que aún no tiene forma definitiva, pero que ya cuenta con protagonistas y voluntad política. Es, en cierto modo, una metáfora de muchas localidades del interior uruguayo: ciudades con historia, identidad y potencial, pero con desafíos estructurales que requieren creatividad, cooperación y políticas públicas sostenidas.
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La apuesta no está únicamente en restaurar un edificio, sino en reactivar una comunidad. El Hotel Casino puede convertirse en un símbolo de esa nueva etapa, siempre que las ideas se traduzcan en acciones y que la planificación tenga continuidad en el tiempo.
En definitiva, Carmelo se enfrenta a una encrucijada: permitir que su ícono arquitectónico continúe desmoronándose o transformarlo en un espacio donde confluyan el aprendizaje, el trabajo y la cultura. La respuesta no será inmediata, pero lo importante es que el proceso ha comenzado.
