Turismo peruano avanza hacia su recuperación total
La recuperación del turismo en Perú continúa consolidándose tras varios años de incertidumbre. Durante el 2025, el sector mostró señales claras de crecimiento sostenido, acercándose progresivamente a los niveles registrados antes de la pandemia del 2019. Sin embargo, especialistas y gremios coinciden en que, si bien los resultados son alentadores, aún persisten desafíos estructurales que deben resolverse para fortalecer su impacto en la economía nacional.
Este repunte ha reactivado la discusión sobre el rol estratégico del turismo como motor de desarrollo económico, generador de empleo y herramienta de integración social, especialmente en regiones fuera de los circuitos tradicionales.
Un sector clave para el desarrollo económico
El turismo no solo aporta divisas, sino que también tiene un efecto multiplicador en múltiples actividades productivas, como el transporte, la gastronomía, el comercio y los servicios. En ese contexto, el director ejecutivo de la asociación Proturismo, Tito Alegría, sostuvo que el sector puede convertirse en uno de los pilares más sostenibles del crecimiento económico del país.
Según explicó, una política de Estado enfocada en el turismo permitiría crear más de 3.5 millones de empleos formales hacia el 2030 y alrededor de cinco millones para el 2035. Estas cifras reflejan el enorme potencial de la actividad turística para contribuir a la reducción de la informalidad laboral y a una mayor descentralización económica.
Resultados destacados durante el 2025
Durante el 2025, la recuperación del turismo en Perú se evidenció en diversos indicadores. Uno de los más relevantes fue la consolidación del sector como el tercer mayor contribuyente al producto bruto interno (PBI), con un aporte superior a los 23,000 millones de dólares.
Este crecimiento estuvo acompañado por un aumento en el gasto promedio del turista internacional, impulsado principalmente por una oferta más sofisticada que incluye experiencias exclusivas, turismo gastronómico y servicios de alto valor agregado. La diversificación de la oferta permitió atraer a visitantes con mayor poder adquisitivo y extender su permanencia en el país.
La nueva Ley de Turismo y su impacto
Un hito relevante para el sector fue la promulgación de la nueva Ley de Turismo (N.° 32392) en junio del 2025. Esta normativa marcó un punto de inflexión al declarar al turismo como una política prioritaria del Estado.
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La ley introdujo incentivos para la inversión privada, fortaleció los mecanismos de seguridad para los viajeros y sentó las bases para una planificación de largo plazo. Para los actores del sector, este marco legal genera mayor confianza y previsibilidad, elementos clave para atraer capitales nacionales y extranjeros.
Diversificación de destinos turísticos
Otro avance significativo fue la diversificación de los destinos turísticos. Zonas como Choquequirao, Kuélap y la Selva Central comenzaron a ganar protagonismo frente a destinos tradicionales como Machu Picchu.
Esta tendencia contribuye a descongestionar los principales atractivos turísticos, al mismo tiempo que impulsa el desarrollo económico de nuevas regiones. Además, promueve un turismo más sostenible, reduciendo la presión sobre el patrimonio cultural y natural.
Reconocimiento internacional y turismo gastronómico
El posicionamiento internacional del Perú también jugó un rol importante en la recuperación del sector. El país volvió a destacar en los World Travel Awards, reafirmando a Lima como capital gastronómica mundial.
Este reconocimiento fortaleció el turismo gastronómico, atrayendo a viajeros motivados por la cocina peruana y generando oportunidades para restaurantes, productores locales y cadenas de valor vinculadas a la gastronomía.
Estabilidad macroeconómica como factor clave
Desde el ámbito gremial, la presidenta de la Asociación Peruana de Agencias de Viaje y Turismo (Apavit), Patricia Campos, destacó que el país logró sostener el crecimiento del turismo pese a un contexto político y social complejo.
Según explicó, la estabilidad de las políticas económicas y monetarias fue determinante para mantener la confianza de los inversionistas y mitigar el impacto de factores externos. No obstante, reconoció que algunos episodios de inestabilidad sí tuvieron efectos en el desempeño de determinados segmentos del sector.
Participación del sector privado y trabajo conjunto
Durante el último año, los gremios turísticos intensificaron su participación en mesas de trabajo con las autoridades, presentando propuestas orientadas a resolver los principales problemas del sector. Si bien algunos planteamientos fueron atendidos, otros continúan pendientes.
A pesar de ello, el compromiso del sector privado se mantiene firme, con el objetivo de avanzar hacia un turismo más competitivo, inclusivo y resiliente. La ejecución efectiva de las iniciativas propuestas será clave para consolidar la recuperación.
Proyecciones para el turismo receptivo
Las perspectivas para el 2026 refuerzan el optimismo. El Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur) proyecta la llegada de entre 4.4 millones y 4.85 millones de turistas internacionales, lo que significaría el retorno a los niveles récord del 2019.
Este crecimiento permitiría generar un flujo cercano a los 5,000 millones de dólares en divisas, consolidando al turismo como el tercer mayor generador de ingresos externos del país.
Nuevos mercados y conectividad internacional
En cuanto a los mercados emisores, se espera un repunte significativo del turismo proveniente de Asia, impulsado por la mejora en la conectividad aérea y el desarrollo del puerto de Chancay. Asimismo, se proyecta una recuperación del mercado latinoamericano, especialmente si economías como la argentina muestran signos de mejora.
La diversificación de mercados resulta fundamental para reducir la dependencia de regiones específicas y fortalecer la resiliencia del sector ante cambios globales.
Dinamismo del turismo interno
El turismo interno también muestra una evolución positiva. Aunque no existe una cifra anual consolidada, los indicadores disponibles reflejan un mayor dinamismo respecto a años anteriores.
Solo durante las celebraciones de Año Nuevo 2026, se estimó la movilización de más de 2.1 millones de viajeros nacionales, generando un impacto económico cercano a los 300 millones de dólares.
Cambios en el comportamiento del viajero nacional
El perfil del turista interno ha cambiado. Actualmente, el gasto promedio por viaje durante feriados largos alcanza los 539 soles por persona, con una preferencia marcada por destinos de playa y naturaleza.
Este mayor nivel de gasto refleja una recuperación gradual del poder adquisitivo y una mayor disposición a invertir en experiencias turísticas, lo que beneficia directamente a economías locales.
Volumen de viajes internos
De mantenerse la tendencia actual, el número anual de viajes internos podría superar los 40 millones, acercándose progresivamente al récord histórico de 48 millones registrado en el 2019. Este volumen confirma la importancia del mercado interno como pilar de la recuperación del turismo en Perú.
Cifras oficiales de visitantes internacionales
Los datos de Migraciones muestran que entre enero y noviembre del 2025 ingresaron al país 3.81 millones de visitantes internacionales. De ese total, 3.13 millones fueron turistas y 680,000 excursionistas.
Este resultado representó un crecimiento interanual del 4.5% y una recuperación del 78.6% respecto al mismo período del 2019, lo que evidencia una tendencia positiva sostenida.
Procedencia de los visitantes
Sudamérica se mantuvo como el principal bloque emisor, concentrando el 59.1% de los visitantes internacionales. Le siguieron Norteamérica, Europa, Asia y Centroamérica, lo que confirma la diversidad de mercados que el país logra atraer.
Asimismo, más del 55% de los visitantes ingresaron por el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, consolidándolo como el principal punto de entrada al país.
Desafíos pendientes para consolidar el crecimiento
Pese a los avances, el sector enfrenta retos importantes, como la mejora de la infraestructura, el fortalecimiento de la seguridad, la reducción de la informalidad y la promoción de un turismo sostenible.
Abordar estos desafíos será determinante para que la recuperación del turismo en Perú no solo sea coyuntural, sino estructural y de largo plazo.


