1. Ruta de arte urbano y tradición. Recorre las calles de Barranco, Callao Monumental o el Centro Histórico y déjate sorprender por los murales que cuentan historias del Perú. Puedes cerrar el recorrido visitando alguna de las exposiciones temporales en museos como el MALI o el MAC. Ideal para quienes quieren mezclar pasado y presente.
2. Sabores peruanos reinterpretados. Los clásicos nunca fallan: anticuchos, tamales, ceviche, causa, pero si quieres algo diferente, prueba reinterpretaciones contemporáneas, como por ejemplo un gelato de Suspiro a la Limeña de Antica Gelateria del Corso, en San Isidro. Este helado artesanal captura la esencia cremosa del postre limeño por excelencia, combinando manjar y merengue en un formato refrescante. Está disponible por tiempo limitado, así que vale la pena darse el gusto. También cuenta con otros sabores peruanos como el gelato de lúcuma y maracumango.
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3. Amanecer patrio en contacto con la naturaleza. Si prefieres huir del ruido, planifica una caminata al amanecer en El Morro Solar o en los Pantanos de Villa. Lleva algo ligero para desayunar, respira aire puro y celebra el inicio del 28 de julio contemplando la ciudad desde otro ángulo. Un plan perfecto para quienes encuentran en la calma su mejor forma de festejar.


