Durante la 47ª Sesión Extraordinaria de este consejo, los representantes de cada sector presentaron sus argumentos y posiciones técnicas con el objetivo de analizar el posible aumento del salario mínimo vital. El ministro de Trabajo y Promoción del Empleo, Daniel Maurate, enfatizó que tanto trabajadores como empleadores participaron de manera activa y comprometida en el debate. Cada uno expuso sus diferentes perspectivas y justificaciones sobre la necesidad de un aumento salarial, pero a pesar de los esfuerzos invertidos, no fue posible alcanzar un acuerdo que satisficiera a todas las partes involucradas. De este modo, la responsabilidad de decidir sobre el incremento salarial ahora queda en manos del Ejecutivo, que deberá ponderar las diferentes propuestas y argumentos presentados.
Maurate también indicó que, tras esta reunión, se elaborará un informe que será comunicado a la presidenta Dina Boluarte, para que se tome una decisión de manera expedita. En medio de esta discusión, el presidente de la Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas (Confiep), Alfonso Bustamante, expresó que el contexto económico actual no es propicio para un aumento del sueldo mínimo. Según su opinión, el país aún se está recuperando de una recesión, y un aumento podría tener repercusiones negativas, especialmente sobre las pequeñas empresas que son las que más emplean a trabajadores con remuneración mínima.
Además, Bustamante argumentó que cualquier incremento en el sueldo mínimo debería estar vinculado a los niveles de productividad, sugiriendo que el crecimiento empresarial mejoraría las condiciones laborales y salariales. Por su parte, César Bazán, representante de la Central Unitaria de Trabajadores del Perú (CUT), expuso la iniciativa de los gremios de trabajadores para que el sueldo mínimo se eleve a S/1,500. Sin embargo, esta cifra fue finalmente ajustada a una propuesta de S/1,300 durante la discusión.
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La propuesta inicial del sector laboral contemplaba un aumento de S/330, lo que elevaría el sueldo de S/1,025 a S/1,355, pero al final se expresó la necesidad de sumar S/145 adicionales para alcanzar los S/1,500 deseados, argumentando que esto se alinearía más con el costo de una canasta básica familiar. A lo largo de las negociaciones, el Gobierno no mostró disposición a aceptar estas exigencias, limitándose en sus ofertas a incrementos de S/120 y posteriormente S/105, lo que ha dejado a los sindicatos insatisfechos y sin una resolución clara a su demanda de un salario mínimo más justo y acorde a la realidad económica de los trabajadores. Así, la espera por una decisión presidencial se vuelve crucial en este contexto de incertidumbre y necesidad de mejora en las condiciones laborales en el país.
Fuente: Infomercado
