El sistema bancario peruano alcanza su mayor rentabilidad en cinco años
El sistema bancario peruano cerró el tercer trimestre de 2025 con resultados financieros históricos. Según la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS), las utilidades acumuladas del sector ascendieron a S/ 10,674 millones, lo que representa un incremento del 43% respecto al mismo periodo de 2024.
Este desempeño se explica por tres factores clave: la expansión del crédito, la mejora en la calidad de cartera y el avance sostenido de la digitalización financiera. En conjunto, estos elementos han consolidado un escenario de mayor eficiencia operativa y estabilidad económica, convirtiendo al 2025 en el año más rentable para la banca en el último lustro.
Rentabilidad y solidez financiera del sistema bancario peruano
De acuerdo con la SBS, la rentabilidad patrimonial promedio (ROE) del sistema alcanzó 18.7% al cierre del tercer trimestre, superando incluso los niveles registrados antes de la pandemia (18.31% en febrero de 2020).
Este repunte refleja una gestión más eficiente de los gastos y un control riguroso sobre las provisiones frente al riesgo crediticio. Las entidades financieras han logrado equilibrar el crecimiento del crédito con estrategias más conservadoras en la administración del capital, priorizando la calidad sobre la cantidad de colocaciones.
El entorno macroeconómico también ha contribuido. Con una reducción en los costos de fondeo y una alta liquidez, las principales instituciones bancarias han podido mejorar sus márgenes sin comprometer la estabilidad del sistema.
Sin embargo, el crecimiento del tercer trimestre fue ligeramente inferior al del primer semestre, cuando las utilidades aumentaron cerca de 60% interanual. Este ajuste indica una normalización gradual tras el fuerte impulso inicial del año.
Evolución del crédito y contexto económico actual
Durante los primeros nueve meses de 2025, el crédito bancario en Perú mantuvo una tendencia ascendente, aunque con un ritmo más moderado hacia la segunda mitad del año.
La decisión del Banco Central de Reserva (BCR) de reducir la tasa de referencia a 4.25% ayudó a estabilizar los márgenes financieros, pero también implicó menores ingresos por intereses para las entidades bancarias.
A pesar de ello, el crédito continúa siendo un pilar esencial del dinamismo financiero. Las colocaciones en los segmentos de consumo y vivienda se mantienen sólidas, impulsadas por una demanda más activa de los hogares y una mayor disponibilidad de financiamiento.
Hacia 2026, las proyecciones del sistema bancario peruano estarán determinadas por la evolución del contexto político y el proceso electoral en curso. Ante este panorama, los bancos han adoptado políticas más prudentes, priorizando la solidez de sus carteras sobre la expansión acelerada del crédito.
Morosidad a la baja: mejora en la calidad de cartera
Uno de los indicadores más destacados del 2025 es la reducción sostenida de la morosidad bancaria. Según la SBS, el índice promedio pasó de 4.17% a 3.41% en los últimos doce meses.
Este descenso se explica por una mejora en la capacidad de pago de los clientes y una recuperación progresiva del consumo interno, impulsado por el empleo formal y la estabilidad de ingresos en sectores clave de la economía.
Actualmente, los 19 bancos operativos en el país —incluyendo dos nuevas entidades que ingresaron recientemente al sistema— presentan niveles de incumplimiento inferiores a los que registraban cuando operaban como financieras o empresas de crédito.
No obstante, algunos analistas anticipan que hacia inicios de 2026 podría producirse un ligero repunte en la morosidad, asociado a un crecimiento económico más moderado y al posible endurecimiento de las condiciones crediticias.
El rol de la digitalización en la rentabilidad bancaria
La transformación digital del sistema bancario peruano ha sido otro motor determinante de su rentabilidad. En los últimos años, las instituciones financieras han acelerado la adopción de herramientas tecnológicas orientadas a mejorar la eficiencia y reducir costos.
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Los canales digitales representan hoy una parte importante de las transacciones del sistema, permitiendo una atención más ágil y segura. Además, la automatización de procesos y la analítica de datos han fortalecido la gestión del riesgo y la personalización de productos financieros.
La inversión en innovación no solo mejora la experiencia del cliente, sino que también optimiza la productividad y el control operativo, factores que explican en gran parte el repunte de utilidades en 2025.
De acuerdo con el sector, esta tendencia continuará en expansión hacia 2026, con una mayor integración de soluciones basadas en inteligencia artificial, ciberseguridad avanzada y pagos digitales.
Factores macroeconómicos que impulsan la estabilidad del sistema financiero
El entorno económico del Perú ha jugado un papel relevante en los resultados de la banca. Una inflación moderada, menores costos de fondeo y una política monetaria más flexible han permitido mantener un escenario de liquidez saludable.
Asimismo, la recuperación del consumo privado y el crecimiento del crédito a las micro y pequeñas empresas (MYPE) han contribuido a dinamizar la actividad bancaria.
El tipo de cambio estable y la mayor confianza del consumidor también favorecieron la expansión del crédito hipotecario y de consumo, sectores clave para la banca minorista.
Sin embargo, las instituciones mantienen una visión cautelosa frente a factores externos como la inseguridad ciudadana, la volatilidad política y los riesgos de desaceleración global, los cuales podrían incidir en la demanda de préstamos hacia fin de año.
Perspectivas del sistema bancario peruano hacia 2026
Para el último trimestre de 2025, las proyecciones apuntan a un desempeño estable del sistema bancario peruano, impulsado por la campaña navideña y un aumento estacional en el consumo.
Las entidades financieras continuarán aplicando una estrategia de prudencia crediticia, enfocada en preservar la rentabilidad y la calidad de cartera. Esta visión conservadora busca mantener la solidez del sistema ante posibles cambios económicos o regulatorios.
El Banco Central de Reserva del Perú ha señalado que los bancos podrían seguir ajustando las condiciones para préstamos de consumo y tarjetas de crédito, a fin de controlar los riesgos de sobreendeudamiento en los hogares.
De igual forma, el entorno político y las expectativas del mercado serán determinantes para el comportamiento del crédito durante el primer semestre de 2026.
Un sistema bancario sólido y resiliente
El desempeño del sistema bancario peruano en 2025 confirma su capacidad de adaptación y resiliencia frente a un contexto económico global desafiante. La combinación de eficiencia operativa, digitalización y gestión del riesgo ha permitido alcanzar la rentabilidad más alta de los últimos cinco años.
A pesar de los retos que se vislumbran para 2026, la banca peruana se mantiene sólida, con una cartera más saludable y estrategias centradas en la sostenibilidad del negocio.
La transformación digital, la confianza del consumidor y la prudencia en la gestión financiera seguirán siendo los pilares que impulsen el crecimiento del sector en los próximos años, consolidando al sistema bancario peruano como uno de los más robustos y rentables de la región.


