Pobreza monetaria en Perú baja por segundo año consecutivo
La pobreza monetaria en Perú mostró una nueva reducción durante 2025, consolidando una tendencia positiva luego de varios años marcados por crisis económicas y efectos inflacionarios. De acuerdo con cifras publicadas por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), el índice de pobreza monetaria alcanzó el 25.7% de la población nacional, cifra menor en 1.9 puntos porcentuales respecto al 2024.
La reducción permitió que aproximadamente 567,000 personas dejaran de encontrarse en situación de pobreza durante el último año, reflejando una mejora gradual en los niveles de gasto y consumo de los hogares peruanos.
El resultado representa además el segundo año consecutivo de descenso de este indicador, luego del fuerte incremento registrado entre 2022 y 2023.
Perú consolida una recuperación gradual de la pobreza
Las cifras históricas muestran que la pobreza monetaria en el país se ubicó en 27.5% durante 2022 y aumentó a 29% en 2023, uno de los niveles más altos registrados en los últimos años.
Sin embargo, en 2024 comenzó un cambio de tendencia cuando el indicador descendió a 27.6%, comportamiento que continuó en 2025 hasta alcanzar el actual 25.7%.
Este desempeño refleja una recuperación económica paulatina en distintos sectores productivos, así como una mejora en la capacidad de gasto de las familias peruanas.
Aun así, especialistas advierten que el país todavía enfrenta importantes desafíos estructurales relacionados con empleo informal, acceso a servicios básicos y desigualdad regional.
Las zonas rurales muestran mayor reducción de pobreza
El jefe del INEI, Gaspar Morán Flores, explicó que la reducción de la pobreza se observó tanto en áreas urbanas como rurales, aunque con mayor intensidad en estas últimas.
En las zonas urbanas, la pobreza disminuyó de 24.8% en 2024 a 23.4% en 2025, equivalente a una caída de 1.4 puntos porcentuales.
Mientras tanto, en las áreas rurales el indicador descendió de 39.3% a 35.5%, registrando una reducción de 3.8 puntos porcentuales.
A pesar de esta mejora, las cifras rurales continúan siendo considerablemente más altas que las urbanas, evidenciando las brechas económicas y sociales que aún persisten en diversas regiones del país.
El gasto mensual por persona aumentó en 2025
Otro indicador relevante presentado por el INEI corresponde al gasto promedio mensual por habitante.
Durante 2025, el gasto por persona alcanzó los 920 soles mensuales, cifra superior en 2% respecto al año anterior, cuando se registraron 903 soles.
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Este incremento de 17 soles refleja una mejora moderada en la capacidad de consumo de los hogares peruanos.
El crecimiento del gasto es uno de los factores utilizados para medir la pobreza monetaria, ya que esta metodología considera la capacidad de las personas para cubrir una canasta básica de bienes y servicios.
¿Cómo se mide la pobreza monetaria en Perú?
La pobreza monetaria en Perú se calcula tomando como referencia el gasto realizado por las personas en alimentos y servicios básicos.
Según explicó el INEI, una persona es considerada pobre cuando sus gastos no alcanzan para cubrir el costo de la Canasta Básica de Consumo, la cual incluye alimentos y productos no alimentarios esenciales.
En 2025, el valor de esta canasta se ubicó en 462 soles mensuales por persona.
Para una familia conformada por cuatro integrantes, el costo mínimo necesario para no ser considerada pobre ascendió a 1,848 soles mensuales.
La pobreza extrema también mostró retroceso
El informe del INEI también evidenció una disminución en los niveles de pobreza extrema.
Durante 2025, la pobreza extrema afectó al 4.7% de la población peruana, cifra inferior al 5.5% registrado en 2024.
Esta reducción permitió que aproximadamente 258,000 personas dejaran de encontrarse en condición de pobreza extrema.
Aun así, el país mantiene cerca de 1 millón 614 mil personas dentro de esta situación vulnerable.
La pobreza extrema se define como la incapacidad de cubrir únicamente la Canasta Básica de Alimentos, valorizada en 260 soles mensuales por persona.
Para una familia de cuatro integrantes, este umbral equivale a 1,040 soles mensuales.
Lima Metropolitana presenta ligero aumento de pobreza extrema
Aunque la tendencia nacional fue positiva, Lima Metropolitana registró un comportamiento distinto en pobreza extrema.
Según el informe, el indicador aumentó de 3.3% en 2024 a 3.6% en 2025.
En contraste, las áreas rurales mostraron una importante reducción, pasando de 15.5% a 11.4%.
Por su parte, el resto urbano disminuyó ligeramente de 3% a 2.8%.
Estos resultados muestran que la recuperación económica continúa siendo desigual entre distintas zonas del país.
Cajamarca y Loreto registran mayores niveles de pobreza
A nivel regional, el INEI informó que los departamentos con mayores índices de pobreza monetaria durante 2025 fueron:
Cajamarca con 41%.
Loreto con 40.1%.
Puno con 37.5%.
Pasco con 36.4%.
Huánuco con 35.7%.
Estas regiones continúan enfrentando limitaciones relacionadas con acceso a empleo formal, infraestructura, conectividad y servicios básicos.
Ica y Moquegua lideran menores índices de pobreza
En el otro extremo, los departamentos con menores niveles de pobreza fueron:
Ica con 4.5%.
Madre de Dios con 7.3%.
Moquegua con 7.8%.
Asimismo, las mayores reducciones de pobreza se registraron en:
Tacna con -6.6 puntos porcentuales.
Ucayali con -5.3 puntos.
Amazonas con -5.3 puntos.
Junín con -5 puntos.
Estos resultados reflejan diferencias importantes en el desarrollo económico regional y en la capacidad de recuperación de cada territorio.
Crece la población vulnerable económicamente
Aunque la pobreza monetaria disminuyó, el informe revela otro fenómeno importante: el crecimiento de la población vulnerable.
En 2025, el 32.8% de la población peruana se encuentra en condición de vulnerabilidad económica.
Esto significa que estas personas logran cubrir actualmente la canasta básica de consumo, pero podrían caer nuevamente en situación de pobreza frente a cambios negativos en la economía familiar.
La vulnerabilidad aumentó un punto porcentual respecto al año anterior, evidenciando que millones de personas aún enfrentan condiciones económicas frágiles.
Educación y pobreza mantienen fuerte relación
El nivel educativo continúa siendo uno de los factores más vinculados con la pobreza monetaria.
Según el INEI:
El 35% de la población cuyos jefes de hogar tienen educación primaria vive en pobreza.
En hogares con educación secundaria, la cifra alcanza 27.1%.
Cuando el jefe de hogar posee educación superior, la pobreza baja a 11.3%.
Estos datos reflejan cómo el acceso a educación de calidad sigue siendo un elemento clave para mejorar ingresos y oportunidades laborales.
Persisten brechas por idioma y empleo
El informe también identificó diferencias relacionadas con lengua materna y tipo de ocupación laboral.
La pobreza afecta al:
30.4% de hogares cuyo jefe habla quechua o aimara.
46.2% de hogares con lengua materna indígena amazónica.
23.8% de hogares donde predomina el castellano.
Asimismo, la pobreza alcanza al 29% de hogares cuyo jefe trabaja de forma independiente.
La informalidad continúa siendo un factor crítico dentro de los sectores económicamente más vulnerables.
Acceso limitado a servicios básicos e internet
El perfil de la población pobre evidencia todavía importantes limitaciones en acceso a servicios esenciales.
En 2025:
Solo el 35% de la población pobre accede a agua con niveles adecuados de cloro.
El 57% cuenta con desagüe por red pública.
Apenas el 40.6% de hogares pobres tiene acceso a internet.
Entre los pobres extremos, estas cifras son todavía menores.
La brecha digital también sigue siendo significativa, especialmente en el uso de billeteras digitales como Yape o Plin.
Mientras el 21.4% de la población pobre utiliza estas herramientas financieras, entre la población pobre extrema el porcentaje apenas alcanza 9.4%.
Comisión especializada valida metodología del INEI
El INEI recordó que la medición oficial de pobreza monetaria cuenta con supervisión técnica de una comisión consultiva multidisciplinaria.
Este grupo está conformado por entidades públicas, universidades, centros de investigación y organismos internacionales como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo.
El objetivo es garantizar la transparencia, comparabilidad y consistencia metodológica de los indicadores sociales utilizados en el país.
Perú enfrenta el reto de consolidar recuperación social
Aunque la reducción de la pobreza monetaria representa una señal positiva para la economía peruana, los especialistas coinciden en que aún existen desafíos estructurales importantes.
La alta informalidad laboral, la vulnerabilidad económica de millones de hogares y las brechas regionales continúan limitando una recuperación social más acelerada.
Además, factores como educación, acceso digital, servicios básicos y empleo formal seguirán siendo determinantes para consolidar una reducción sostenible de la pobreza en los próximos años.
Fuente: Andina


