Los trabajadores peruanos enfrentan niveles alarmantes de cansancio y agotamiento laboral: ¿es un problema estrictamente personal o las empresas deben asumir su responsabilidad para mejorar esta situación? Esta problemática ha cobrado una relevancia creciente en los últimos años, especialmente en un contexto donde el bienestar laboral se ha convertido en un indicador clave de la sostenibilidad y competitividad de las organizaciones. La realidad en Perú, en particular, muestra cifras preocupantes que reflejan una tendencia que requiere atención urgente.
El síndrome de burn out, conocido como el síndrome de agotamiento profesional, ha sido uno de los fenómenos que más ha llamado la atención en el ámbito laboral de América Latina. Según el Reporte de Burnout Laboral 2025 elaborado por Buk, un estudio que abarca países como Chile, Colombia, México y Perú, se ha evidenciado que una proporción significativa de trabajadores experimentan síntomas de agotamiento “muchas veces” o “siempre”. En particular, Perú lidera esta tendencia con el 16% de los empleados que reportan un burn out frecuente, seguido por Colombia con un 13% y Chile y México con un 12% cada uno.
Este escenario plantea una serie de interrogantes sobre las causas que están detrás de estos números. Jacinta Girardi, quien encabeza la investigación en Buk, ha señalado que existen varios factores que contribuyen a la alta incidencia de agotamiento en los trabajadores peruanos. Entre los aspectos más relevantes, destaca la insatisfacción con ciertos elementos esenciales del entorno laboral, como la duración de la jornada laboral y la flexibilidad horaria. La rigidez en los horarios y la falta de opciones de teletrabajo parecen ser factores que incrementan el estrés y el cansancio acumulado en los empleados.
No obstante, uno de los hallazgos más reveladores del estudio es el papel que juega el reconocimiento laboral en esta problemática. Perú muestra el porcentaje más alto en el continente en relación a trabajadores que sienten que su esfuerzo no es valorado. Esta percepción negativa, además de afectar la motivación, puede contribuir significativamente al agotamiento emocional y físico, generando un círculo vicioso que impacta tanto en la salud mental como en el rendimiento laboral.
El informe también revela que, entre quienes experimentan burn out frecuente, casi la mitad tiene la intención de cambiar de empleo, y un 22% de ellos lo hace de manera activa. Esto no solo refleja insatisfacción personal, sino que también puede tener repercusiones económicas y de productividad para las empresas, que enfrentan una rotación elevada y costos asociados a la búsqueda y capacitación de nuevos empleados.
Frente a esta situación, las empresas peruanas tienen un papel fundamental en la búsqueda de soluciones efectivas. Girardi propone varias acciones concretas que las organizaciones pueden implementar. Una de las recomendaciones clave es integrar la salud mental como un componente estructural dentro de la cultura organizacional, promoviendo entornos donde los empleados se sientan seguros y cómodos para expresar su estrés o preocupaciones emocionales. La creación de espacios de seguridad psicológica puede ser un paso decisivo para reducir el desgaste emocional.
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Asimismo, es fundamental diseñar políticas laborales que aseguren jornadas razonables y eviten la sobrecarga de funciones. La flexibilidad en horarios y la posibilidad de adoptar modalidades como el teletrabajo pueden ser herramientas eficaces para aliviar el estrés y mejorar la calidad de vida de los trabajadores.
Por último, la implementación de programas de reconocimiento, tanto formal como informal, puede fortalecer la motivación y el compromiso laboral. Reconocer el esfuerzo y los logros de los empleados no solo ayuda a reducir el agotamiento, sino que también fomenta un clima laboral positivo y colaborativo.
En conclusión, la problemática del cansancio y agotamiento laboral en Perú no debe ser vista únicamente como un asunto individual, sino como un desafío que requiere la acción conjunta de las empresas y los propios trabajadores. La adopción de medidas que promuevan un equilibrio entre la vida laboral y personal, el reconocimiento del esfuerzo y la atención a la salud mental son pasos imprescindibles para construir un entorno laboral más saludable y productivo. Solo así se podrá revertir esta tendencia alarmante y garantizar un bienestar duradero para los empleados peruanos.
Fuente: DFSud

