Banco Mundial proyecta crecimiento moderado para Perú en 2025 y advierte retos estructurales
El Banco Mundial (BM) actualizó sus proyecciones económicas para América Latina y el Caribe, señalando que Perú crecería un 3% en 2025, seguido de un avance de 2.5% en 2026, año en el que el país celebrará elecciones generales. Aunque las cifras muestran un desempeño positivo en el corto plazo, el organismo internacional advirtió sobre los desafíos estructurales que podrían limitar el potencial de crecimiento sostenido del país, especialmente en materia de informalidad laboral, minería y educación.
Desempeño actual de la economía peruana: señales de recuperación
De acuerdo con los datos oficiales más recientes, hasta julio de 2025 el Producto Bruto Interno (PBI) peruano creció 3.4%, impulsado por una recuperación en sectores como la minería, la construcción y el comercio. Esta tendencia coincide con las estimaciones del Banco Mundial, que proyecta una expansión de 3% para el cierre del año.
El crecimiento, aunque moderado, se mantiene en línea con los resultados observados en otras economías de la región, donde los efectos del contexto global —como el alza de tasas internacionales, la inflación persistente y la volatilidad política— continúan afectando las expectativas de inversión y consumo.
Proyecciones del Banco Mundial frente a las entidades locales
Las nuevas cifras del Banco Mundial contrastan con las expectativas de las instituciones peruanas. Mientras el BM anticipa un crecimiento de 2.5% para 2026, el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) prevé una expansión de 2.9%, y el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) mantiene una proyección aún más optimista, de 3.2%.
Por otro lado, el pronóstico del Banco Mundial se alinea con la visión de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que calcula un crecimiento del 2.6%, lo que sugiere una perspectiva prudente ante el clima político y económico que enfrentará el país en el próximo ciclo electoral.
“Perú no lo está haciendo tan mal”
Durante una conferencia internacional, William Maloney, economista jefe del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, destacó que el desempeño de Perú es relativamente positivo dentro del contexto regional.
“Perú no lo está haciendo tan mal. Crecimiento de 3% este año, 2.5% para el próximo. Pero, obviamente, sabemos que hay cierta incertidumbre, hay cuestiones de inseguridad con las que el Gobierno tiene que lidiar”, señaló.
El funcionario resaltó que la nación andina enfrenta desafíos de corto plazo, pero insistió en que las soluciones requieren políticas de largo alcance que permitan aprovechar mejor los recursos naturales y fortalecer el mercado laboral.
Minería: motor clave para el futuro económico
Uno de los temas más relevantes en la evaluación del Banco Mundial es el potencial minero del Perú, una de las principales fuentes de ingresos y divisas del país. Maloney recordó que la entidad viene trabajando en proyectos que buscan mapear reservas y promover mayor inversión minera responsable, con el fin de estimular el crecimiento económico sostenido.
El Banco Mundial considera que, si se logra una gestión eficiente de la minería, el país podría dinamizar la economía, generar empleos de calidad y aumentar la recaudación fiscal. Sin embargo, también enfatizó que es necesario garantizar marcos normativos estables, sostenibilidad ambiental y participación social efectiva para evitar conflictos en las zonas extractivas.
Informalidad laboral: un obstáculo persistente
El informe del Banco Mundial también advierte que la informalidad sigue siendo uno de los mayores retos estructurales del Perú. Según Maloney, esta condición limita la productividad y restringe la capacidad de los trabajadores para acceder a beneficios sociales y pensiones.
“La informalidad en Perú es de las más altas en la región. Parte de esto se explica por la regulación del mercado laboral y, en parte, por el diseño de las protecciones sociales, que no son particularmente adecuadas”, señaló el economista.
Actualmente, más del 70% de la fuerza laboral peruana trabaja en condiciones informales. Esta situación no solo afecta la competitividad del país, sino que también reduce la base tributaria y obstaculiza la creación de empleo formal.
Educación: la deuda pendiente del desarrollo
Otro de los puntos críticos mencionados por el Banco Mundial es la educación básica, un tema que continúa siendo un desafío estructural para el país. Maloney subrayó que mejorar la calidad educativa es esencial para impulsar la productividad y generar oportunidades sostenibles para las futuras generaciones.
“Tenemos que mejorar la educación. Hay un problema serio en la educación básica que debemos resolver si queremos tener una economía más dinámica”, agregó.
El Banco Mundial ha insistido en la importancia de fortalecer la formación docente, digitalizar los procesos de aprendizaje y alinear la educación técnica con las demandas del mercado laboral. Estas acciones permitirían reducir brechas y fomentar una fuerza laboral más calificada.
Elecciones 2026: el factor político en las proyecciones
El escenario electoral del 2026 introduce un elemento adicional de incertidumbre para el crecimiento económico del Perú. Históricamente, los años electorales tienden a frenar la inversión privada debido a la cautela de los inversionistas ante posibles cambios de política económica.
En ese sentido, el Banco Mundial prevé una desaceleración a 2.5% en 2026, considerando que las tensiones políticas y las reformas pendientes podrían influir en la confianza empresarial y en la ejecución de proyectos públicos.
Maloney enfatizó que mantener la estabilidad macroeconómica y el compromiso con la inversión privada será crucial para evitar retrocesos en el crecimiento y conservar la posición de Perú como una de las economías más estables de la región andina.
Comparación regional: Perú mantiene ventaja moderada
A pesar de los retos internos, el Banco Mundial considera que Perú mantiene una ventaja competitiva frente a otras economías latinoamericanas. Mientras países como Argentina, Chile o Colombia enfrentan inflaciones más elevadas o caídas en inversión extranjera, Perú conserva indicadores fiscales y monetarios más equilibrados.
La solidez de su sistema financiero, la gestión del BCRP y las reservas internacionales continúan siendo factores clave para resistir shocks externos, aunque la falta de dinamismo interno y la baja productividad siguen siendo tareas pendientes.
Recomendaciones del Banco Mundial para el crecimiento sostenible
En su análisis, el Banco Mundial propuso una hoja de ruta con medidas estructurales para fortalecer el crecimiento del Perú en los próximos años:
Aprovechar estratégicamente la minería
Impulsar proyectos sostenibles, transparentes y con valor agregado local.
Reducir la informalidad laboral
Reformar la regulación y modernizar los sistemas de protección social.
Mejorar la educación básica y técnica
Aumentar la inversión educativa y actualizar los programas curriculares.
Fortalecer la gobernanza y la institucionalidad
Promover estabilidad política y eficiencia administrativa en todos los niveles del Estado.
Estimular la innovación y la productividad empresarial
Fomentar incentivos a la investigación, desarrollo y transformación digital en las pymes.
La implementación de estas estrategias podría incrementar la competitividad del país y garantizar un crecimiento más inclusivo a mediano plazo.
Perspectiva general para América Latina y el Caribe
El informe regional del Banco Mundial estima que América Latina y el Caribe crecerán 2.3% en promedio durante 2025, reflejando una recuperación lenta tras años de incertidumbre económica. Los países con mejores perspectivas son México, Brasil y Perú, mientras que economías como Argentina y Haití enfrentan desafíos más severos.
La entidad también advirtió que los gobiernos deben priorizar políticas que fortalezcan la resiliencia fiscal, la diversificación productiva y la inversión en capital humano, ya que la región sigue siendo vulnerable a los vaivenes del mercado internacional.
En resumen, las proyecciones del Banco Mundial para Perú reflejan una economía que se mantiene firme, pero que enfrenta limitaciones estructurales que podrían frenar su potencial. El crecimiento del 3% en 2025 y 2.5% en 2026 es una señal de estabilidad, aunque las advertencias sobre minería, informalidad y educación plantean la necesidad de reformas urgentes.
El desempeño del país dependerá de su capacidad para mantener la confianza del mercado, consolidar políticas públicas de largo plazo y aprovechar sus ventajas comparativas. Si logra hacerlo, Perú podría no solo mantener su posición en la región, sino también construir un modelo de desarrollo más inclusivo y sostenible.


