El mercado de snacks en Perú ha sido testigo de una reciente y significativa disputa legal entre dos gigantes de la industria alimentaria: Pepsico y Grupo Bimbo. La controversia gira en torno a la solicitud de registro de una marca por parte de Pepsico, específicamente la marca «Frito Lay Doritos Flamin’ Hot», y la oposición presentada por Bimbo, que argumenta que el diseño del empaque y los signos distintivos podrían inducir a confusión en los consumidores con su producto Takis Fuego. Este caso refleja no solo una disputa legal, sino también las tensiones crecientes entre marcas globales que compiten por mantener su identidad y dominio en mercados cada vez más saturados y competitivos.
El conflicto se remonta a julio de 2022, cuando Pepsico intentó registrar la marca «Doritos Flamin’ Hot» en Perú, abarcando varias clases de productos, principalmente las clases 29 y 30. Estas clases incluyen snacks de diferentes tipos, como papas, vegetales, maíz y cereales. La estrategia de Pepsico buscaba ampliar su portafolio y proteger su línea de productos en un mercado en crecimiento. Sin embargo, esta iniciativa fue rápidamente puesta en duda por Bimbo, que en septiembre del mismo año presentó una oposición formal ante el Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual (Indecopi).
Bimbo argumentó que la solicitud de Pepsico reproducía elementos distintivos de su marca Takis Fuego, especialmente en el diseño del empaque y en ciertos signos gráficos. La compañía chilena, que tiene presencia significativa en Perú y otros países de la región, sostuvo que elementos como el fondo morado, el tipo de letra y la disposición gráfica de los productos similares generaban un riesgo de confusión entre los consumidores. Además, Bimbo afirmó que ambas marcas compartían mercado, canales de distribución y públicos objetivos similares, por lo que permitir el registro de «Doritos Flamin’ Hot» podría inducir a los consumidores a creer que ambos productos eran de la misma familia o estaban relacionados, lo cual sería engañoso.
Por su parte, Pepsico defendió su solicitud argumentando que ya era titular en Perú de la marca Doritos, que cuenta con un empaque morado desde 2015, y que esta coexistía sin problemas con otras marcas en el mercado, incluyendo las de Bimbo. La compañía resaltó que sus signos distintivos no presentaban una semejanza suficiente para causar confusión, y que su derecho a ampliar y proteger su marca debía ser respetado.
Tras un proceso de análisis exhaustivo, la Comisión de Signos Distintivos de Indecopi emitió una resolución en noviembre de 2023 en la que declaró infundada la oposición de Bimbo. El tribunal concluyó que, aunque los productos eran similares y pertenecían a categorías relacionadas, los signos distintivos no eran lo suficientemente parecidos como para generar confusión en los consumidores. La decisión permitió a Pepsico registrar la marca «Doritos Flamin’ Hot», consolidando su posición en el mercado peruano y evitando una posible monopolización de elementos gráficos que también son utilizados por otras marcas en diferentes países.
Vea también: Estrategias de Cencosud en Perú, cómo sus marcas propias están conquistando a los consumidores
Este caso refleja las complejidades legales y comerciales que enfrentan las grandes empresas en la protección de sus marcas y empaques. La disputa pone de manifiesto la importancia de elementos gráficos y de diseño en la diferenciación de productos en un mercado donde la identidad visual es clave para captar consumidores y evitar confusiones. Además, evidencia la necesidad de un marco legal robusto que permita resolver estas controversias de manera justa y objetiva, garantizando tanto la protección de la propiedad intelectual como la competencia leal.
En definitiva, la resolución favorece la continuidad del uso de ciertos signos distintivos por parte de Pepsico, al tiempo que resalta la importancia de la innovación y diferenciación en los empaques para evitar conflictos similares en el futuro. La batalla legal entre Pepsico y Bimbo en Perú es solo un ejemplo de las tensiones que surgen en un mercado globalizado, donde las marcas luchan por mantener su identidad y liderazgo en medio de una competencia cada vez más agresiva y regulada.
Fuente: DFSud


