Nuevas concesiones de aeropuertos impulsan inversión privada en Perú
La modernización de la infraestructura aeroportuaria en Perú ha dado un nuevo paso con la propuesta del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) de incluir un tercer grupo de aeropuertos en su cartera de concesiones. Durante un reciente roadshow realizado en Londres y Madrid, se presentó un paquete de proyectos orientados a atraer capital privado y fortalecer la conectividad aérea del país.
Esta iniciativa busca replicar los modelos exitosos de concesiones anteriores, como la del Aeropuerto Internacional Jorge Chávez en Lima, la red de Aeropuertos del Perú (ADP) y la concesión de la zona sur, que han demostrado la viabilidad de la colaboración público-privada en el desarrollo de infraestructuras estratégicas.
Sin embargo, aún existen dudas y retos vinculados a la estructura contractual, la distribución de riesgos y los mecanismos de financiamiento, aspectos que serán determinantes para garantizar el éxito de este nuevo grupo de concesiones.
Un modelo validado por la experiencia
De acuerdo con José Raúl Pérez, gerente general de Aeropuertos del Perú (ADP), el esquema de concesiones aplicado en el país hasta ahora ha confirmado que la participación privada es la vía adecuada para el desarrollo de bienes públicos como los aeropuertos.
La experiencia ha demostrado que los operadores privados no solo pueden garantizar la operación y el mantenimiento, sino también impulsar la modernización de la infraestructura con estándares internacionales de calidad y seguridad.
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El desafío ahora está en definir de manera correcta las condiciones del tercer grupo de concesiones aeroportuarias, de modo que se asegure un equilibrio entre la rentabilidad empresarial y el beneficio para el país.
El papel protagónico de Chinchero
Dentro del paquete de concesiones, la llamada “joya” es el Aeropuerto Internacional de Chinchero, en Cusco. Este proyecto es considerado clave para la estrategia de conectividad aérea del Perú, dado que busca convertirse en una alternativa al congestionado Jorge Chávez y potenciar el turismo en la región sur.
No obstante, la concesión de Chinchero no se limitará únicamente a la operación y mantenimiento, sino que implicará desafíos adicionales, sobre todo en lo referente a construcción y desarrollo de infraestructura complementaria en los aeropuertos regionales asociados al paquete.
Este aspecto genera preocupaciones, ya que los modelos contractuales previos han mostrado limitaciones. Por ejemplo, en concesiones anteriores no se permitieron modalidades de “fast track” para agilizar la ejecución de obras, ni se incorporaron cláusulas modernas de resolución de controversias.
Retos de financiamiento en aeropuertos regionales
Uno de los puntos críticos está relacionado con los mecanismos de financiamiento. Mientras que el primer grupo de concesiones aeroportuarias contó con certificados negociables que servían como garantía y facilitaban el acceso a financiamiento bancario, el segundo grupo careció de este beneficio, lo que complicó significativamente la viabilidad financiera de las obras.
La ausencia de estos instrumentos limitó la capacidad de los concesionarios para obtener créditos en condiciones favorables, retrasando inversiones clave en infraestructura. De ahí que el diseño del contrato del tercer grupo de concesiones sea fundamental para asegurar que los operadores cuenten con herramientas adecuadas que les permitan financiar la construcción y modernización de los aeropuertos.
En palabras de Pérez, “todo dependerá de cómo se estructura y diseña el contrato de concesión”.
Interés de Aeropuertos del Perú
Ante la consulta sobre el interés de Aeropuertos del Perú en participar en este nuevo proceso, la respuesta fue clara: sí están interesados.
Comercialmente, el paquete es atractivo no solo por la presencia de Chinchero, sino también porque incluye aeropuertos con gran potencial de crecimiento, como Jaén y Jauja. Para ADP, gestionar estos terminales implica oportunidades de negocio en múltiples frentes:
- Operación y mantenimiento.
- Desarrollo de proyectos de ingeniería.
- Ejecución de nuevas construcciones.
- Expansión de la conectividad aérea en regiones emergentes.
La clave, sin embargo, estará en que el Estado estructure contratos claros, modernos y con adecuada distribución de riesgos, de manera que las inversiones sean sostenibles y atractivas para los privados.
Importancia de definir el contrato de concesión
En toda concesión pública, el diseño del contrato es el corazón del proyecto. En este caso, definir cláusulas que contemplen resolución de controversias, agilidad en la ejecución de obras y mecanismos de financiamiento claros resulta indispensable para evitar los problemas enfrentados en anteriores concesiones.
Un contrato sólido no solo protege a las partes, sino que también envía una señal positiva a los inversionistas internacionales, aumentando la confianza en el mercado peruano.
Además, un modelo contractual bien estructurado asegura que los riesgos se repartan de manera equilibrada entre el Estado y los concesionarios, evitando que estos últimos enfrenten condiciones desfavorables que puedan desincentivar la inversión.
Impacto esperado en la economía y la conectividad
La concesión del tercer grupo de aeropuertos no es solo un proyecto de infraestructura, sino también un motor para el desarrollo económico. Sus beneficios potenciales incluyen:
- Mayor conectividad aérea, facilitando la integración de regiones aisladas.
- Impulso al turismo, especialmente en destinos como Cusco y la Amazonía.
- Generación de empleo directo e indirecto en construcción, operación y servicios asociados.
- Atracción de inversión privada extranjera, lo que refuerza la confianza en el Perú como destino de capitales.
- Mejora en la calidad del servicio aeroportuario, alineándose con estándares internacionales.
Estos efectos positivos se traducirán en un incremento de la competitividad del país y en un mejor posicionamiento de Perú en el mercado de transporte aéreo regional.
Lecciones aprendidas de concesiones previas
El camino recorrido en las concesiones del Jorge Chávez y de los aeropuertos regionales ha dejado lecciones valiosas que deberían considerarse para el diseño del nuevo paquete:
- Importancia de los certificados negociables para facilitar el financiamiento.
- Necesidad de flexibilidad contractual para agilizar procesos de construcción.
- Incorporación de mecanismos de solución de controversias que reduzcan riesgos legales y demoras.
- Definición clara de obligaciones y estándares de servicio para garantizar la calidad.
- Compromiso del Estado en acompañar el proceso, asegurando que los operadores cuenten con respaldo institucional.
Un camino abierto a la inversión internacional
El interés mostrado por inversionistas en el roadshow de Londres y Madrid confirma que el mercado internacional observa con atención el proceso peruano. Ciudades como Miami, Madrid o Londres se convierten en escenarios estratégicos para atraer capital extranjero, especialmente de grupos que ya tienen experiencia en concesiones aeroportuarias.
La reputación positiva de las concesiones anteriores es un factor clave que puede jugar a favor del Perú. No obstante, si los contratos no se diseñan de manera adecuada, el atractivo puede diluirse frente a la competencia de otros países de la región que también buscan captar inversiones para sus infraestructuras aeroportuarias.
Perspectivas hacia el 2026
El horizonte para el 2026 es ambicioso. Se espera que, para entonces, el país logre no solo adjudicar este nuevo paquete de aeropuertos, sino también consolidar las inversiones en marcha, incluyendo la modernización del Jorge Chávez, el avance de obras en el sur y la construcción de Chinchero.
Si estos objetivos se cumplen, el Perú podrá posicionarse como uno de los países con la red aeroportuaria más moderna y eficiente de la región, aumentando su competitividad y su capacidad de atraer turistas e inversionistas.
La concesión de aeropuertos en Perú avanza hacia una nueva etapa que promete transformar la conectividad aérea y potenciar la economía. El tercer grupo de concesiones, con Chinchero como proyecto estrella, representa una oportunidad estratégica tanto para el Estado como para los inversionistas privados.
El éxito dependerá de la capacidad de estructurar contratos modernos, transparentes y equilibrados, que garanticen el financiamiento adecuado y aseguren beneficios a largo plazo para el país.
Si se logra este equilibrio, el Perú no solo consolidará su modelo de concesiones, sino que también dará un paso decisivo hacia una red aeroportuaria capaz de responder a las demandas del futuro.


