Mypes en Perú: informalidad creciente y desafíos de competitividad
En el Perú, el tejido empresarial está dominado por las micro y pequeñas empresas (mypes), que representan nada menos que el 99,7% de los negocios, según cifras de ComexPerú. Este porcentaje no solo supera el promedio regional, sino que también está por encima de países como Argentina (97,2%), Colombia (97,9%) y Uruguay (96,1%).
Sin embargo, este gran peso económico viene acompañado de un problema estructural: la informalidad.
El problema de la informalidad en las mypes peruanas
De acuerdo con Marcelo Huasquito, analista de Estudios Económicos de ComexPerú, el 86,8% de las mypes operan de manera informal. Peor aún, la tendencia va en aumento desde 2016.
En el último año:
- Las mypes formales cayeron en un 3,1%.
- Las informales crecieron en 1,2%.
Esto impacta directamente en el empleo informal, donde los trabajadores carecen de derechos básicos como seguro social, CTS, gratificaciones o acceso a pensiones.
La situación es más crítica en regiones como Piura, Loreto y Cajamarca, donde la informalidad supera el 90% de los negocios. En contraste, ciudades como Lima, Arequipa y Moquegua presentan mejores cifras, aunque aún muestran índices elevados, sobrepasando el 83%.
El camino hacia la formalización: tiempo y capital
Durante la XVIII Cumbre PYME APEC, el panorama de las mypes fue analizado en profundidad. En el panel “Agenda nacional PYME”, el director de Mypes Unidas del Perú, Daniel Hermoza, explicó que en promedio los pequeños negocios permanecen cuatro años en la informalidad antes de dar el paso a la formalización.
En algunos casos, este período puede llegar hasta ocho años, dependiendo del sector:
- Servicios: es el sector que más demora en formalizarse.
- Manufactura: suele ser el que menos tiempo requiere.
Según Hermoza, el factor decisivo para formalizarse es el acceso a capital, elemento que muchas mypes no logran conseguir.
El rol del Estado: financiamiento y programas de apoyo
Frente a esta realidad, el ministro de Producción, Sergio González, destacó los esfuerzos que se vienen realizando para facilitar el financiamiento.
Uno de los programas más importantes es ProInnóvate, que entre 2024 y 2025 ha destinado S/470 millones en apoyo a los emprendedores. Además, en la propuesta de la Ley de Presupuesto, el Ejecutivo ha incorporado más de US$200 millones en créditos para fortalecer a los pequeños empresarios.
El objetivo es claro: que los negocios tengan liquidez suficiente para invertir, crecer y dar el salto hacia la formalidad.
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Regulación y simplificación de trámites: avances y deudas pendientes
El financiamiento no es el único obstáculo. Otro gran reto para las mypes en Perú es la carga regulatoria.
En este punto, Marilú Llerena, superintendente nacional de la Sunat, informó que en 2025 se incrementó en un 50% la asistencia a los negocios para ayudar en su formalización. La meta para 2026 es duplicar los esfuerzos.
Asimismo, resaltó los avances en la digitalización de trámites:
- Ya es posible obtener el RUC desde un celular.
- Con el APP Personas se pueden emitir comprobantes electrónicos y llevar registros contables.
- En lo que va del año, se han generado 600.000 nuevos RUC gracias a estas herramientas.
A pesar de estos avances, los especialistas coinciden en que la burocracia sigue siendo un freno. Diego Macera, director del Instituto Peruano de Economía (IPE), advirtió que los municipios y notarias suelen alargar los procesos de manera innecesaria, lo que desalienta a los emprendedores.
“El Estado debería concentrarse en mejorar la productividad y competitividad, no en poner trabas. Si no hacemos la vida más fácil a las empresas, la evasión tributaria y la informalidad seguirán creciendo”, afirmó Macera.
El reto exportador de las mypes en Perú
Un aspecto clave para el crecimiento de las mypes es la inserción en los mercados internacionales. No obstante, la realidad actual muestra una brecha preocupante.
En la misma cumbre, Verónica Frisancho, gerente de Conocimiento del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), reveló que en la región el 99,5% de las empresas son MiPymes, las cuales aportan el 61% del empleo formal.
En el caso peruano:
- El 95,6% de los negocios son microempresas.
- El 3,8% son pequeñas empresas.
- Apenas el 0,3% de las mypes exporta sus productos o servicios.
- La baja inserción en el comercio internacional se debe a factores como:
- Falta de financiamiento para internacionalizarse.
- Baja capacidad tecnológica y productiva.
- Poca preparación frente a escenarios externos inciertos, como la actual guerra arancelaria impulsada por EE.UU.
Frisancho enfatizó que los empresarios deben fortalecer sus capacidades de gestión y producción para poder competir en el extranjero y aprovechar mejor los acuerdos comerciales que tiene el Perú.
¿Qué necesitan las mypes para crecer y formalizarse?
De la discusión en la cumbre y de los análisis de expertos, se desprenden algunos puntos clave para que las mypes en Perú logren consolidarse:
- Acceso real a financiamiento: créditos con tasas accesibles y programas de apoyo sostenibles.
- Simplificación regulatoria: reducción de trámites innecesarios y modernización digital.
- Formación y capacitación empresarial: programas que mejoren la productividad, innovación y competitividad.
- Políticas de apoyo regional: estrategias específicas para las zonas con mayor informalidad.
- Apuesta exportadora: impulsar la internacionalización con asesoría técnica y respaldo financiero.
Las mypes en Perú son la base del aparato productivo nacional. Sin embargo, la informalidad que afecta al 86,8% de ellas representa un gran desafío económico y social.
El financiamiento, la regulación y la competitividad son los tres ejes que determinarán si este sector puede dar el salto hacia un modelo más formal, productivo y exportador.
El reto es enorme, pero también lo es la oportunidad. Si las políticas públicas logran responder de manera efectiva y los empresarios adoptan una visión de largo plazo, las mypes no solo seguirán siendo mayoría en el país, sino que también podrán convertirse en motores de desarrollo, innovación y generación de empleo formal.


