En la actualidad, la tecnología se ha convertido en un pilar fundamental para la competitividad y la innovación en las empresas de todo el mundo. Sin embargo, a pesar de las enormes inversiones y esfuerzos, muchos proyectos tecnológicos terminan en fracaso, generando pérdidas económicas, sistemas inutilizables o simplemente proyectos truncos que no aportan valor real a las organizaciones. En Perú, esta problemática se evidencia en diversos sectores como logística, retail, agroindustria y otros, donde tras invertir millones de dólares en soluciones digitales, las empresas enfrentan resultados decepcionantes. ¿Qué está fallando realmente?
Uno de los factores principales que explican el fracaso de los proyectos tecnológicos radica en la falta de un equipo de tecnología sólido, estratégico y con liderazgo claro dentro de las organizaciones. La creencia de que implementar un sistema, ya sea un ERP, un CRM o una solución de inteligencia artificial, automáticamente garantiza la modernización y el éxito es un error común. La realidad es que la tecnología no funciona aisladamente; requiere de un componente humano preparado y comprometido para que la implementación sea efectiva y genere valor. Sin un liderazgo adecuado y una alineación estratégica, los proyectos se ven afectados por obstáculos estructurales, resistencia al cambio y una gestión inadecuada.
En Perú, estudios realizados por la Universidad de Piura y RMT Consulting muestran que más de la mitad de las empresas enfrentaron dificultades durante la pandemia para implementar exitosamente proyectos tecnológicos, debido a obstáculos internos y a la falta de preparación. Aunque muchas de estas dificultades se superaron con el tiempo, el camino aún es largo y lleno de retos. La raíz del problema, en muchas ocasiones, está en la escasez de equipos de tecnología con visión estratégica, que puedan actuar como socios activos en la definición de la estrategia empresarial, en lugar de ser solo ejecutores de tareas técnicas.
A nivel internacional, los datos también confirman esta tendencia. Según informes de Global Digital Assurance, aproximadamente el 95% de los proyectos de tecnología fracasan o no alcanzan sus objetivos, traduciendo en pérdidas anuales que superan los 2.3 billones de dólares. Las razones más frecuentes incluyen resistencia al cambio, falta de liderazgo interno, déficit en habilidades digitales y sistemas heredados que no se integran correctamente. Cuando una empresa impulsa una iniciativa de inteligencia artificial solo porque está de moda, sin un análisis profundo del negocio y sin la participación activa de los líderes de la organización, las probabilidades de fracaso aumentan significativamente.
Un ejemplo ilustrativo es el caso de Target Canadá, que en 2015 cerró sus operaciones tras un fallido proyecto de sistemas de gestión de inventarios. La inversión fue de más de 7 mil millones de dólares, pero errores críticos en la carga de datos y una implementación apresurada provocaron que las tiendas estuvieran vacías mientras los centros de distribución estaban llenos. Esta desconexión generó una experiencia negativa para los clientes, afectando la percepción de la marca y el rendimiento comercial.
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Por todo esto, la clave para que los proyectos tecnológicos sean exitosos radica en contar con un equipo que sea parte activa de la estrategia empresarial, con representantes en la alta dirección que tengan visión de negocio y capacidad de toma de decisiones. La participación de los CIOs en decisiones estratégicas va en aumento, pero aún es insuficiente en muchas organizaciones, especialmente en Perú, donde los gerentes de TI suelen limitarse a roles operativos y no participan en los círculos de decisión más estratégicos.
En definitiva, la tecnología en sí no transforma las organizaciones por sí sola. La verdadera transformación requiere de un enfoque integral que involucre a las personas, que tenga liderazgo, visión estratégica y la capacidad de conectar lo técnico con lo económico. Solo así la tecnología dejará de ser vista como un gasto y pasará a ser una inversión que, si se gestiona correctamente, puede devolver múltiples beneficios. La innovación y la transformación digital no son solo adoptar nuevas herramientas, sino entender el negocio, sumar talento, construir propósito y ejecutar con criterio. Solo así se podrán evitar los fracasos y aprovechar al máximo las oportunidades que ofrece la era digital.
Fuente: Infobae


