La disputa histórica por el control del pisco entre Perú y Chile ha trascendido las fronteras diplomáticas y culturales, trasladándose al plano comercial y de posicionamiento en los mercados internacionales. Lo que alguna vez fue una contienda principalmente simbólica ahora se refleja en cifras concretas y estrategias de marketing que marcan la diferencia en la competencia global por liderar la exportación de este emblemático destilado.
En los últimos años, la percepción sobre quién tiene la verdadera autoridad en la producción del pisco se ha vuelto más difusa, pero las cifras recientes indican un cambio de tendencia. En 2024, las exportaciones peruanas del pisco sufrieron una caída cercana al 10% en comparación con el año anterior, mientras que Chile registró un crecimiento del 33%, alcanzando su mejor desempeño en volumen y valor en la historia de sus exportaciones. Estas cifras, proporcionadas por el Servicio Nacional de Aduanas chileno, reflejan un giro en la dinámica internacional y en la estrategia de ambos países para posicionar su producto en los mercados globales.
El pisco peruano, elaborado exclusivamente a partir del jugo de uvas pisqueras, sin aditivos ni mezclas, ha sido durante mucho tiempo un símbolo de la identidad nacional y un producto de alta calidad reconocido mundialmente. Sin embargo, en el último año, su presencia en el extranjero ha mostrado signos de retroceso. Las exportaciones totales del destilado peruano alcanzaron aproximadamente US$ 8,59 millones en 2024, una disminución respecto a los más de US$ 11 millones de 2022. Estados Unidos continúa siendo su principal mercado, con cerca del 40% del total exportado, pero en cifras de volumen, también presenta una tendencia a la baja. España, que representa el 14%, y Japón, con un 10%, también muestran estancamiento, mientras que Canadá y Colombia han evidenciado cierto crecimiento en sus compras.
Diversos factores explican este declive. Uno de los principales es la falta de una estrategia sólida y coordinada para promover el pisco peruano en mercados clave, en especial en Estados Unidos, donde compite ferozmente con el whisky y el tequila. La reducción en el presupuesto público destinado a la promoción de productos bandera en la última década ha afectado la visibilidad del pisco peruano, sumado a un creciente desinterés de algunos productores por exportar debido a que el mercado interno ofrece precios más atractivos. Además, muchos restaurantes peruanos en el extranjero optan por ofrecer destilados más económicos, sacrificando la visibilidad del pisco premium en favor de la rentabilidad, lo que también afecta la percepción internacional del producto. El precio promedio del litro exportado en 2024 fue de US$ 8,46, una cifra relativamente baja que limita la percepción de exclusividad y calidad del producto peruano.
Por otro lado, Chile ha sabido aprovechar sus ventajas y ha impulsado agresivamente su marca en el extranjero. Desde 2022, el país ha experimentado un crecimiento sostenido en sus exportaciones de pisco, alcanzando los US$ 5,4 millones en 2024, con un volumen cercano a 1 millón de litros. La estrategia chilena ha sido clara y activa: lanzar campañas internacionales, participar en ferias y eventos, realizar degustaciones y activar campañas digitales en unos 26 mercados, incluyendo países como Alemania, China, Japón, Estados Unidos y Brasil. Esto ha resultado en incrementos significativos en las ventas en mercados clave, con aumentos del 119% en Reino Unido, 101% en Alemania y 86% en Estados Unidos.
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El gobierno chileno, a través de ProChile y el gremio Pisco Chile, planea ampliar aún más su presencia en Asia, con misiones comerciales en Japón y China, además de presentar una candidatura ante la UNESCO para declarar el Paisaje Cultural Vitivinícola del Pisco Chileno patrimonio mundial. También buscan defender la denominación de origen del pisco en las regiones de Atacama y Coquimbo, consolidando su marca y asegurando el reconocimiento internacional de su producto.
En conclusión, la guerra del pisco continúa siendo un reflejo de la competencia por la identidad y el mercado, donde Chile ha sabido aprovechar mejor las oportunidades globales a través de campañas estratégicas, alianzas público-privadas y una visión de largo plazo. Perú, por su parte, deberá replantear su estrategia de promoción y fortalecer su posición para recuperar el terreno perdido y mantener su legado en el mercado internacional del pisco.
Fuente: DFSud
