Más del 80 % de los visitantes extranjeros que llegan a Perú lo hacen motivados por su exquisita gastronomía. Esta realidad refleja cómo la cocina peruana ha trascendido su papel cultural para convertirse en uno de los principales impulsores económicos del país. Según datos de Promperú, en 2023 el turismo gastronómico generó aproximadamente 200 millones de dólares en ingresos, evidenciando su fuerte impacto en la economía nacional y su potencial de crecimiento sostenido para los próximos años.
El papel de la gastronomía en el sector turístico peruano no solo se limita a atraer visitantes, sino que también contribuye significativamente a la economía local. Este segmento representa alrededor del 25 % del gasto total de los turistas extranjeros en Perú. Es decir, por cada dólar invertido en actividades turísticas, aproximadamente 25 centavos se destinan a experiencias relacionadas con la gastronomía. Estas incluyen desde reservas en restaurantes, clases de cocina, degustaciones de platos tradicionales, hasta la compra de productos locales en mercados y ferias gastronómicas.
Aunque aún no existe una cifra oficial exacta sobre el aporte directo al Producto Bruto Interno (PBI) del país, las estimaciones conservadoras sugieren que la gastronomía peruana podría estar aportando entre 1,4 y 1,5 mil millones de dólares anuales. Esta cifra representa casi el doble de lo que aportaba hace una década, lo que evidencia la evolución y consolidación del sector como un pilar importante en la economía peruana.
El perfil del turista gastronómico que visita Perú ha ido cambiando en los últimos años. La mayoría de estos visitantes son millennials, quienes representan aproximadamente el 54 % del total. Este grupo busca experiencias auténticas y culturales, extendiendo su estadía en destinos emblemáticos como Lima, Cusco e Ica, en promedio, unas 10 noches. Además de disfrutar de la variada oferta culinaria en restaurantes de alta gama, estos turistas también participan en actividades vinculadas a la cultura local, como visitas a mercados tradicionales, actividades en zonas rurales y asistencia a eventos y festivales gastronómicos.
Este comportamiento de los turistas abre un amplio abanico de oportunidades para inversiones en infraestructura turística, rutas gastronómicas temáticas, y experiencias que integren toda la cadena de valor alimentaria, desde la producción hasta la degustación. La creciente demanda por experiencias auténticas y de calidad ha incentivado a empresarios y entidades gubernamentales a potenciar el sector con iniciativas específicas.
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En ese contexto, eventos como la feria “Perú Mucho Gusto” y encuentros de negocios B2B organizados por Promperú han sido fundamentales para posicionar la gastronomía peruana en mercados internacionales estratégicos, como Estados Unidos, Brasil y España. En estos encuentros se han promovido más de 490 reuniones entre operadores turísticos nacionales e internacionales, con el fin de ampliar la presencia y reconocimiento de la oferta culinaria peruana en el mundo.
El futuro de la gastronomía peruana como motor económico parece prometedor. La combinación de su fuerte identidad cultural, la calidad de sus productos y la creciente demanda internacional, posicionan al país como un destino imprescindible para los amantes de la buena comida y las experiencias culturales. La gastronomía no solo alimenta el alma y la identidad peruana, sino que también impulsa el crecimiento económico y la inversión extranjera, consolidando a Perú como un referente mundial en turismo gastronómico.
Fuente: Infomercado

