En un contexto donde la Superintendencia del Mercado de Valores (SMV) en Perú está considerando implementar medidas que obliguen a las empresas a revelar con mayor detalle la estructura de remuneraciones de sus directorios y altos cargos, el debate sobre la transparencia en las compensaciones ejecutivas vuelve a cobrar relevancia. La discusión no solo gira en torno a la necesidad de mayor claridad, sino también a comprender cuánto ganan realmente los CEOs y otros altos ejecutivos en el país, y bajo qué esquemas se determinan estos pagos.
El Topex Reporte 2025, elaborado en colaboración por Mercer y Vinatea & Toyama, ofrece una visión profunda de esta realidad. La investigación se basa en datos de más de 600 ejecutivos de 18 de las principales compañías peruanas, analizando aspectos como los niveles salariales, los incentivos y los beneficios que perciben los principales directivos del país. Este análisis permite entender las estructuras de compensación en el mercado peruano y evaluar si las mismas reflejan una adecuada distribución de responsabilidades y resultados.
Uno de los hallazgos más relevantes del informe es la marcada diferencia en los ingresos de los altos directivos según su nivel jerárquico. En promedio, un CEO en Perú recibe aproximadamente US$ 1.97 millones anuales, considerando su sueldo fijo, bonos y otros beneficios. Este monto refleja una diferencia significativa en comparación con otros niveles de gestión. Por ejemplo, los vicepresidentes o gerentes generales de unidades de negocio, conocidos en el estudio como N-1, tienen una remuneración total que ronda los US$ 540 mil al año. En el caso de los ejecutivos de tercer nivel, como directores de área o responsables funcionales (N-2), la cifra se reduce a unos US$ 290 mil anuales.
Si analizamos únicamente el salario base anual, las diferencias también son notorias. El CEO recibe en promedio US$ 630 mil, mientras que un N-1 percibe unos US$ 310 mil y un N-2, unos US$ 200 mil. Esto implica que, en términos promedio, el máximo directivo gana más del triple que un ejecutivo de segunda línea, lo cual refleja cómo el mercado peruano estructura sus paquetes de compensación en función del nivel de responsabilidad y la influencia en los resultados de la organización.
Vea también: Casi 3 de cada 10 emprendedores prioriza la facilidad de uso al momento de elegir una solución digital
Este esquema de remuneración muestra una clara jerarquización en los pagos, que busca distinguir el nivel de responsabilidad y el impacto de cada puesto en la empresa. Sin embargo, también plantea cuestionamientos sobre la equidad y la transparencia, especialmente en un contexto donde la opinión pública y los organismos reguladores exigen mayor claridad y justicia en la distribución de las remuneraciones ejecutivas.
En definitiva, el reporte Mercer 2025 ofrece una visión detallada y reveladora de cómo los sueldos y bonos de los CEOs en Perú pueden llegar a triplicar los de otros directivos en la misma organización. La diferencia significativa en los esquemas de pago refleja no solo el valor que se atribuye a los roles de liderazgo, sino también las dinámicas de mercado y las prioridades de las empresas peruanas en materia de gestión y compensación. La discusión sobre la regulación y la transparencia en estos temas continúa siendo relevante, y los datos presentados aportan una base sólida para entender las tendencias y desafíos en la remuneración de los altos directivos en Perú.
Fuente: Gestión
