En un contexto político y económico cada vez más complejo en Perú, JPMorgan, uno de los principales bancos de inversión a nivel mundial, ha expresado su preocupación acerca de la situación fiscal y política del país. Luis Oganes, Head of Global Macro Research de JPMorgan, acudió a Lima para participar en la Asamblea Anual PAD Alumni, organizada por el PAD Escuela de Dirección de la Universidad de Piura. Durante su intervención y en entrevistas con medios locales, brindó un análisis profundo sobre los desafíos que enfrenta Perú en materia económica y política, alertando sobre las consecuencias de la inacción del Gobierno frente a las tendencias populistas del Congreso y los riesgos que ello implica para la estabilidad financiera y la confianza de los inversores internacionales.
Uno de los temas que ha centrado la atención de analistas y economistas en las últimas semanas es el manejo de las cuentas fiscales peruanas. Aunque, en términos relativos, el déficit fiscal como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB) de Perú sigue siendo moderado en comparación con otros países de América Latina y de economías desarrolladas, las tendencias recientes generan inquietud en los mercados internacionales. La dinámica fiscal peruana en los últimos años ha mostrado signos de deterioro, lo cual preocupa a los inversores globales que observan con atención la estabilidad macroeconómica del país.
A pesar de contar con una posición cíclica favorable, gracias a un contexto internacional de altos términos de intercambio y una economía en recuperación, Perú ha visto cómo su balance fiscal estructural se ha ido debilitando. La necesidad de mantener un control riguroso del gasto público y respetar las reglas fiscales ha sido reiteradamente evidenciada por expertos, pero la realidad política del país parece alejarse de esta recomendación. La modificación repetida de las reglas fiscales, que en teoría deben actuar como anclas de disciplina presupuestaria, envía señales contradictorias a los mercados y erosiona la credibilidad de las instituciones económicas peruanas.
Luis Oganes fue claro en señalar que no existe una justificación económica sólida para la flexibilización constante de las reglas fiscales. La economía peruana, en su opinión, no enfrenta actualmente choques externos que justifiquen una política fiscal expansiva. Además, resaltó que el crecimiento económico del país no está por debajo de su potencial, por lo que no sería necesario relajar la política fiscal para estimular la economía. La tendencia de modificar las reglas fiscales, en cambio, socava la confianza de los inversores en la sostenibilidad fiscal del país, afectando la percepción de riesgo y el costo de financiamiento de la deuda soberana peruana.
Desde el Consejo Fiscal peruano, las preocupaciones sobre la falta de control en la aprobación de leyes y medidas con impacto fiscal son cada vez más evidentes. La tendencia de los órganos legislativos y ejecutivos a aprobar iniciativas sin considerar las implicaciones fiscales ha contribuido al aumento de la deuda pública. Según datos recientes, la deuda pública en Perú, que en 2012-2014 alcanzó un mínimo de aproximadamente 19-20% del PIB, escaló a cerca del 33% en años recientes. Este incremento, aunque aún moderado en comparación con otros países de la región, es un claro indicio de la tendencia de deterioro fiscal que debe ser contenida con urgencia.
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La inacción del Gobierno para frenar el activismo populista del Congreso, que a menudo aprueba leyes de impacto fiscal sin un análisis riguroso, representa un riesgo latente para la estabilidad macroeconómica del país. La percepción internacional de que las instituciones políticas peruanas no están tomando las medidas necesarias para mantener la disciplina fiscal puede traducirse en una mayor percepción de riesgo país, mayores costos de financiamiento y una menor inversión extranjera.
En conclusión, JPMorgan advierte que Perú enfrenta una encrucijada crucial. La incapacidad del Gobierno para contener el activismo populista y respetar las reglas fiscales podría tener consecuencias negativas a largo plazo para su economía. La prudencia fiscal, la credibilidad de las instituciones y la estabilidad política serán elementos determinantes para que el país continúe en una senda de crecimiento sostenible y confianza internacional. La comunidad inversora, así como los actores políticos, deben tomar en serio estas advertencias y actuar con responsabilidad para garantizar un futuro económico más estable y prometedor para Perú.
Fuente: DFSud

