Durante los primeros diez meses de 2023, Perú acumuló una inflación de 1,68%, ubicándose dentro del rango meta que el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) ha establecido, que es de un máximo del 3% anual. Este dato es relevante, dado que muestra un manejo prudente de la política monetaria y el esfuerzo por mantener la estabilidad de precios en el país.
El informe detalla que la variación a nivel nacional del IPC se debe principalmente a la disminución de precios en varias divisiones clave de la economía. Las áreas de alimentos y bebidas no alcohólicas mostraron una baja significativa del 0,36%, así como comunicaciones y transporte, que disminuyeron en 0,07% y 0,06%, respectivamente. Esta caída en los precios en sectores esenciales se traduce en un alivio para el consumidor peruano, permitiendo que el poder adquisitivo no se resienta de manera negativa.
A pesar de las caídas en algunos sectores, hubo un incremento en otras áreas, lo cual refleja la dinámica compleja del mercado. Por ejemplo, las divisiones de restaurantes y hoteles experimentaron un aumento del 0,20%, así como el apartado de alojamiento, agua, electricidad y gas que creció en un 0,18%. Otros sectores como bienes y servicios diversos, recreación y cultura, y bebidas alcohólicas y tabaco también registraron incrementos, aunque menores, de 0,15%, 0,11% y 0,07%, respectivamente. Se observó también un incremento en salud y prendas de vestir, aunque en cifras marginales.
Relativo a la situación geográfica, el informe señala que de las 26 ciudades evaluadas para calcular el IPC, 17 reportaron aumentos de precios, con Chiclayo a la cabeza, reflejando un aumento del 0,42%. Huancavelica, Moquegua y Trujillo también mostraron incrementos significativos. Sin embargo, otros lugares como Huánuco, Ica y Pucallpa vieron una disminución en sus precios, indicando disparidades regionales en el comportamiento de los precios.
El informe también reveló que el Índice de Precios al por Mayor presentó una disminución del 0,18%, causada por la caída en los precios de los bienes nacionales manufacturados, aun cuando los productos agrícolas, pecuarios y pesqueros tuvieron un comportamiento ascendente en cuanto a precios. La tendencia en productos importados fue contraria, ya que se observó una disminución de precios en ambos casos, tanto manufacturados como agropecuarios.
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En el caso particular de Lima Metropolitana, que alberga a aproximadamente 11 millones de personas, los precios al consumidor también disminuyeron en un 0,09% durante el mes de octubre. En términos acumulativos, esta reducción se traduce en un crecimiento del 1,76% al décimo mes del año y del 2,01% en el último año. Las disminuciones más notables llegaron del lado de los alimentos y bebidas no alcohólicas, así como de comunicaciones. Sin embargo, algunos segmentos como alojamiento y alimentación mostraron incrementos a lo largo del mes.
El análisis de la canasta familiar revela que, de los 586 productos evaluados, 251 aumentaron de precio, 134 disminuyeron y 201 se mantuvieron en estabilidad. Al considerar la inflación subyacente en la capital, que excluye alimentos y energía, se presentó una leve variación de 0,08%.
El contexto inflacionario en el que se encuentra el país resalta la importancia de un monitoreo constante para mantener la salud económica de los hogares peruanos.
Fuente: Forbes

