Economía peruana crece impulsada por construcción, comercio y servicios
La economía peruana mostró un desempeño positivo durante el primer trimestre de 2026, registrando un crecimiento de 3.5% pese a enfrentar importantes dificultades en el sector hidrocarburos tras la rotura del ducto de Camisea. El avance estuvo sostenido principalmente por el dinamismo de actividades no primarias como construcción, comercio y servicios, sectores que continúan liderando la recuperación económica nacional.
El resultado refleja una economía que mantiene capacidad de expansión a pesar de un entorno internacional incierto y desafíos internos vinculados a infraestructura energética, confianza empresarial y escenario político.
De acuerdo con el Instituto Peruano de Economía (IPE), el crecimiento económico también estuvo acompañado por mejoras en empleo, ingresos laborales y reducción parcial de la informalidad, factores que contribuyen a fortalecer el consumo interno y la actividad productiva.
Economía peruana 2026 mantiene ritmo de crecimiento
Durante marzo de 2026, el Producto Bruto Interno (PBI) peruano avanzó 3.2%, cifra menor al crecimiento registrado en febrero, cuando la economía había mostrado una expansión de 3.7%.
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Sin embargo, el acumulado del primer trimestre permitió alcanzar un crecimiento de 3.5%, consolidando un inicio de año favorable para distintos sectores productivos.
El IPE explicó que gran parte de este desempeño estuvo impulsado por actividades no primarias, las cuales crecieron 4.4% durante el periodo analizado.
La expansión de sectores vinculados al mercado interno fue clave para compensar el impacto negativo generado por la caída de la producción de hidrocarburos tras el incidente ocurrido en Camisea.
Construcción lidera crecimiento económico peruano
El sector construcción se convirtió en el principal motor de la economía peruana durante el primer trimestre de 2026.
Según el IPE, esta actividad registró una expansión de 13.3%, alcanzando su mayor crecimiento trimestral desde el año 2013.
El desempeño estuvo impulsado tanto por obras privadas como públicas.
Uno de los indicadores más importantes fue el incremento de 14.4% en el consumo de cemento, reflejando el fuerte dinamismo de proyectos inmobiliarios, infraestructura y construcción privada.
Además, las obras públicas crecieron 11.1%, especialmente a nivel de gobiernos subnacionales, fortaleciendo el movimiento económico en distintas regiones del país.
La construcción continúa siendo uno de los sectores con mayor capacidad para generar empleo y dinamizar múltiples cadenas productivas relacionadas con materiales, transporte y servicios.
Comercio y servicios sostienen recuperación
El comercio también mostró resultados positivos durante el inicio de 2026.
El sector registró un crecimiento de 4.9%, favorecido principalmente por el incremento en las ventas de vehículos livianos y pesados.
El mayor movimiento comercial refleja una recuperación gradual del consumo privado y una mejora relativa en las expectativas de gasto de familias y empresas.
En paralelo, el sector servicios avanzó 3.1%, impulsado principalmente por restaurantes y actividades vinculadas al consumo presencial.
El rubro gastronómico mostró un crecimiento de 6.1%, confirmando la relevancia que continúa teniendo la industria de restaurantes dentro de la economía peruana.
La recuperación de servicios resulta especialmente importante considerando que este sector concentra una gran proporción del empleo urbano nacional.
Camisea afectó crecimiento del primer trimestre
Pese al buen desempeño de sectores no primarios, la economía enfrentó un impacto importante derivado de problemas en el sistema energético.
Las actividades primarias crecieron apenas 0.2% debido principalmente a la caída de 15.4% en el sector hidrocarburos.
La reducción estuvo relacionada con la rotura del ducto de Camisea, incidente que afectó la producción de gas natural y líquidos durante las primeras semanas de marzo.
El IPE estimó que esta interrupción, junto con sus efectos indirectos sobre manufactura y transporte, restó aproximadamente 0.4 puntos porcentuales al crecimiento económico trimestral.
Sin este problema operativo, la economía peruana habría alcanzado una expansión cercana a 3.9%.
El episodio también volvió a poner sobre la mesa la importancia estratégica que posee la infraestructura energética para el funcionamiento económico del país.
Inversión privada alcanza mayor crecimiento desde 2012
Uno de los datos más destacados del reporte fue el fuerte avance de la inversión privada.
El IPE estimó que la inversión privada habría crecido 13.8% durante el primer trimestre de 2026, registrando su mayor expansión trimestral desde 2012.
El resultado refleja una recuperación importante de proyectos empresariales vinculados a construcción, infraestructura, minería y servicios.
La mejora de la inversión privada resulta clave para sostener crecimiento económico de mediano plazo, aumentar productividad y generar empleo formal.
En contraste, la inversión pública mostró una caída de 1.3%, evidenciando dificultades en ejecución presupuestal y desarrollo de proyectos estatales.
Por otro lado, el consumo público avanzó 9.9%, apoyando parcialmente la actividad económica interna.
Mercado laboral muestra señales positivas
El crecimiento económico también comenzó a reflejarse en indicadores laborales.
Durante el primer trimestre de 2026, el empleo total a nivel nacional aumentó 1.3%, lo que significó la creación de más de 222 mil puestos de trabajo.
Además, los ingresos promedio de los trabajadores crecieron 6.3% ajustados por inflación, marcando su mayor expansión desde 2007 si se excluye el rebote posterior a la pandemia.
La mejora salarial representa una señal relevante para el fortalecimiento del consumo privado y la recuperación de la capacidad adquisitiva de las familias.
Sin embargo, especialistas advierten que aún persisten desafíos importantes vinculados a informalidad laboral y productividad.
Informalidad laboral sigue siendo desafío estructural
Aunque los datos muestran avances parciales, la informalidad continúa siendo uno de los principales problemas estructurales de la economía peruana.
El IPE informó que la tasa de informalidad laboral se redujo de 70.7% a 69.8% durante los últimos doce meses.
Asimismo, el subempleo descendió de 43.9% a 41.4%.
Si bien estas cifras reflejan mejoras graduales, Perú sigue manteniendo uno de los niveles de informalidad más altos de América Latina.
La elevada informalidad limita productividad, recaudación tributaria y acceso de millones de trabajadores a beneficios laborales y sistemas de protección social.
Por eso, el crecimiento económico sostenible requiere no solo expansión del PBI, sino también fortalecimiento del empleo formal.
Construcción impulsa empleo y consumo
El fuerte crecimiento del sector construcción tiene un impacto especialmente relevante sobre el mercado laboral.
La actividad genera empleo intensivo y dinamiza múltiples industrias vinculadas a materiales, logística, transporte y servicios técnicos.
Además, el crecimiento de obras privadas refleja cierta recuperación de confianza empresarial y reactivación de proyectos inmobiliarios paralizados en años anteriores.
La expansión de gobiernos regionales y municipales en infraestructura pública también contribuyó a sostener movimiento económico en distintas zonas del país.
Incertidumbre política amenaza expectativas empresariales
Pese a los resultados positivos del primer trimestre, el IPE advirtió sobre riesgos importantes para los próximos meses.
Uno de los principales factores de preocupación es el deterioro de la confianza empresarial asociado al contexto político y electoral.
El instituto señaló que durante abril de 2026 la confianza empresarial registró una de sus mayores caídas mensuales de las últimas dos décadas, ingresando nuevamente a terreno pesimista.
Este deterioro podría afectar decisiones de inversión privada durante el segundo semestre del año.
La incertidumbre política suele impactar directamente proyectos de expansión empresarial, contratación de personal y ejecución de inversiones de largo plazo.
Riesgos internacionales también generan presión
Además del escenario interno, la economía peruana enfrenta desafíos externos relacionados con desaceleración global, volatilidad financiera y fluctuaciones en mercados internacionales.
El comportamiento de precios de minerales, tasas de interés internacionales y comercio global seguirá influyendo sobre las perspectivas económicas del país durante los próximos meses.
Perú mantiene una alta dependencia de exportaciones mineras y materias primas, por lo que cambios en la economía internacional pueden afectar crecimiento, inversión y recaudación fiscal.
La inversión será clave para sostener crecimiento
Especialistas coinciden en que el futuro de la economía peruana dependerá en gran medida de la capacidad de sostener el crecimiento de la inversión privada.
El dinamismo observado durante el primer trimestre constituye una señal positiva, pero necesita consolidarse mediante mayor estabilidad política, mejoras regulatorias y recuperación de confianza empresarial.
La inversión resulta fundamental para aumentar productividad, modernizar infraestructura y generar empleo formal sostenible.
Sin ese impulso, el crecimiento económico podría perder fuerza durante la segunda mitad del año.
Perú mantiene resiliencia económica regional
Pese a las dificultades, la economía peruana continúa mostrando capacidad de resiliencia frente a distintos escenarios adversos.
El desempeño de construcción, comercio y servicios refleja que el mercado interno mantiene cierto dinamismo y que varios sectores continúan recuperándose.
La combinación entre mayor empleo, recuperación salarial y crecimiento de inversión privada genera señales positivas para el corto plazo.
No obstante, especialistas insisten en que la sostenibilidad de esta recuperación dependerá de la capacidad del país para reducir incertidumbre política, fortalecer infraestructura estratégica y consolidar condiciones favorables para la inversión.
El crecimiento de 3.5% registrado durante el primer trimestre de 2026 muestra que la economía peruana aún posee importantes motores de expansión, aunque enfrenta desafíos estructurales que seguirán marcando el rumbo económico durante los próximos meses.
Fuente: Andina


