Ecommerce en Perú: crecimiento sostenido y proyecciones al 2026
El ecommerce en Perú se ha consolidado como uno de los pilares más dinámicos de la economía digital del país. Lejos de ser una tendencia pasajera, el comercio electrónico ha transformado de manera estructural los hábitos de consumo, la relación entre empresas y clientes, y la forma en que los negocios escalan sus operaciones. Tras cerrar el año 2024 con ventas que superaron los US$ 15.600 millones, el sector mantuvo durante 2025 una trayectoria de crecimiento sostenido, sentando bases sólidas para un nuevo ciclo de expansión hacia 2026.
Este avance no solo refleja una mayor adopción tecnológica, sino también un cambio cultural profundo en la forma en que los peruanos compran, pagan y confían en los canales digitales. Hoy, el ecommerce es parte del día a día de millones de consumidores y se ha convertido en una herramienta estratégica para empresas de todos los tamaños.
Un mercado digital cada vez más amplio y diverso
De acuerdo con cifras de la Cámara Peruana de Comercio Electrónico (CAPECE), el ecosistema digital peruano cuenta actualmente con más de 18 millones de compradores online y alrededor de 330.000 comercios que ya operan activamente a través de canales digitales. Estos datos evidencian que el comercio electrónico ha dejado de ser una alternativa secundaria para transformarse en un canal prioritario dentro de las estrategias comerciales.
Este fenómeno ha sido especialmente relevante para las pequeñas y medianas empresas, que han encontrado en el ecommerce una vía efectiva para ampliar su alcance, reducir barreras de entrada y competir en igualdad de condiciones con actores de mayor tamaño. La digitalización ha permitido que negocios locales accedan a nuevos mercados, optimicen costos operativos y diversifiquen sus fuentes de ingreso.
Ecommerce como motor de la economía digital
El crecimiento del ecommerce en Perú no ocurre de manera aislada. Forma parte de un proceso más amplio de transformación digital que impacta directamente en la productividad, la formalización y la inclusión financiera. El canal online genera empleo, impulsa el desarrollo de servicios logísticos, tecnológicos y financieros, y contribuye a modernizar la estructura comercial del país.
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En este contexto, el comercio electrónico se posiciona como un motor clave de la economía digital, con un impacto transversal en sectores como retail, servicios, turismo, educación y entretenimiento. A medida que más empresas integran soluciones digitales, el ecosistema se vuelve más robusto y competitivo.
Proyecciones al 2026: un crecimiento de doble dígito
Las perspectivas para el ecommerce en Perú siguen siendo positivas. Según proyecciones del Centro Nacional de Planeamiento Estratégico (CEPLAN), las ventas online podrían registrar un crecimiento cercano al 35 % hacia el año 2026. Este impulso estaría liderado principalmente por tres factores clave: el auge del comercio móvil, la expansión de los medios de pago digitales y una mayor confianza de los consumidores en las plataformas online.
El aumento en el uso de smartphones ha sido determinante para el desarrollo del ecommerce. Cada vez más personas realizan compras desde dispositivos móviles, lo que obliga a las empresas a optimizar sus plataformas para experiencias ágiles, simples y seguras. El mobile commerce ya no es una tendencia emergente, sino una realidad consolidada.
La confianza del consumidor como factor decisivo
Uno de los principales catalizadores del crecimiento del ecommerce en Perú ha sido el fortalecimiento de la confianza del consumidor. A medida que las plataformas mejoran sus estándares de seguridad, transparencia y servicio al cliente, los usuarios se sienten más cómodos realizando transacciones online.
La experiencia del usuario se ha convertido en un elemento central. Factores como la claridad en los precios, políticas de devolución, tiempos de entrega y métodos de pago influyen directamente en la decisión de compra. En este escenario, las marcas que logran ofrecer procesos simples y confiables obtienen una ventaja competitiva significativa.
El avance de los pagos digitales y la inclusión financiera
El desarrollo del ecommerce está estrechamente vinculado a la evolución de los pagos digitales. En Perú, el uso de billeteras electrónicas, transferencias digitales y otros medios de pago alternativos ha mostrado un crecimiento sostenido en los últimos años. Esta tendencia no solo facilita las transacciones online, sino que también promueve la inclusión financiera en distintas regiones del país.
La posibilidad de acceder a medios de pago digitales permite que más personas participen del comercio electrónico, incluso aquellas que tradicionalmente han estado fuera del sistema financiero formal. De esta forma, el ecommerce contribuye a reducir brechas y a democratizar el acceso al consumo digital.
Plataformas de pago como habilitadoras del ecommerce
Dentro de este ecosistema, las plataformas de pagos digitales cumplen un rol estratégico. Su capacidad para ofrecer transacciones seguras, rápidas y accesibles resulta fundamental para sostener el crecimiento del comercio electrónico. La interoperabilidad, la facilidad de uso y la protección de datos se han convertido en requisitos indispensables.
Empresas como Flow Pagos Perú, que operan en el mercado local, forman parte de este engranaje que impulsa la evolución del ecommerce. Su presencia refleja cómo el sector financiero y tecnológico acompaña la madurez del comercio digital en el país.
La experiencia de pago como ventaja competitiva
Desde la perspectiva de los actores del ecosistema, el futuro del ecommerce estará marcado por la calidad de la experiencia de pago. Marilea Saldarriaga, Country Manager de Flow Pagos Perú, destaca que el usuario actual prioriza procesos fluidos y seguros por sobre la simple digitalización de la compra.
Según su visión, hacia el 2026 el éxito de las plataformas no dependerá únicamente de estar presentes en el canal online, sino de ofrecer métodos de pago inclusivos que generen confianza real y reduzcan fricciones en cada etapa del proceso. Esta mirada refuerza la idea de que los pagos digitales no son un complemento, sino un habilitador clave del crecimiento.
Menos fricciones, más conversiones
La optimización del proceso de pago es uno de los principales desafíos del ecommerce en Perú. Carritos abandonados, procesos complejos o limitaciones en los medios de pago pueden afectar directamente las tasas de conversión. Por ello, simplificar la experiencia se vuelve una prioridad para los comercios digitales.
La rapidez, la seguridad y la facilidad de uso son atributos cada vez más valorados por los consumidores. En un entorno competitivo, reducir fricciones no solo mejora la experiencia del cliente, sino que impacta de manera directa en los resultados comerciales.
Logística y tiempos de entrega: retos pendientes
A pesar del crecimiento sostenido, el ecommerce en Perú enfrenta desafíos relevantes de cara a los próximos años. Uno de los principales está relacionado con la logística y la distribución. Optimizar los tiempos de entrega, ampliar la cobertura geográfica y mejorar la eficiencia operativa serán factores determinantes para sostener el ritmo de expansión.
El desarrollo de infraestructura logística, junto con alianzas estratégicas y el uso de tecnología, permitirá responder a las expectativas de consumidores cada vez más exigentes. La experiencia postcompra se consolida así como un elemento clave en la percepción del servicio.
Infraestructura de pagos interoperables
Otro aspecto crítico para el futuro del ecommerce es la consolidación de infraestructuras de pago interoperables. La capacidad de integrar distintos medios de pago, billeteras digitales y plataformas financieras será esencial para ofrecer experiencias inclusivas y escalables.
Un ecosistema interoperable no solo beneficia a los consumidores, sino que también facilita la operación de los comercios, reduce costos y mejora la eficiencia del sistema en su conjunto.
Ecommerce y desarrollo digital del país
En conjunto, el crecimiento del ecommerce en Perú refleja un proceso de transformación más amplio que impacta directamente en el desarrollo digital del país. La combinación de tecnología, innovación financiera, logística y confianza del consumidor permite proyectar un escenario positivo hacia 2026.
El comercio electrónico se consolida así como un componente relevante del crecimiento económico, la modernización empresarial y la inclusión digital. Su evolución dependerá de la capacidad del ecosistema para adaptarse a las nuevas demandas del mercado y para seguir construyendo experiencias digitales centradas en las personas.


