Desde la inauguración del nuevo Aeropuerto Internacional Jorge Chávez en Perú, en junio de 2025, las aerolíneas y los pasajeros han enfrentado una serie de desafíos que ponen en evidencia las falencias en la infraestructura y la planificación logística del terminal. Aunque se esperaba que la apertura de esta moderna terminal mejorara significativamente la experiencia de viaje y la capacidad aeroportuaria del país, la realidad ha sido otra: problemas en las mangas de abordaje y en la disponibilidad de buses para el traslado de pasajeros están generando impactos operativos graves.
Solo en los primeros 12 días de operación, entre el 1 y el 12 de junio, más de 130 vuelos se vieron afectados directamente por estas deficiencias, según reportes de la Asociación de Empresas de Transporte Aéreo Internacional (Aetai). La organización ha presentado una serie de consultas y advertencias al Organismo Supervisor de la Inversión en Infraestructura de Transporte de Uso Público (Ositrán), con el fin de evaluar el cumplimiento de los Requisitos Técnicos Mínimos (RTM) establecidos para el nuevo aeropuerto. La preocupación principal radica en la cantidad y calidad de las mangas de abordaje disponibles, un aspecto crucial para garantizar una operación eficiente y segura.
De acuerdo con información obtenida por Gestión, Lima Airport Partners (LAP), la concesionaria responsable del terminal, anunció que se pondrían a disposición 46 mangas para el nuevo aeropuerto. Sin embargo, en la práctica, solo 27 estaban en funcionamiento, lo que representa menos de la mitad del total anunciado. Esta discrepancia ha generado cuellos de botella en los procesos de embarque y desembarque, afectando especialmente los vuelos internacionales nocturnos, que son críticos para la conectividad del país.
Carlos Gutiérrez, gerente general de Aetai, detalló que en el antiguo aeropuerto de Lima se contaba con 19 mangas efectivas para vuelos internacionales, y que ahora, con la nueva infraestructura, solo 12 de las 19 mangas destinadas a vuelos internacionales están operativas. Además, de esas 12, 8 son de tipo «Mars», capaces de alojar dos aeronaves de fuselaje angosto o una de fuselaje ancho, aunque en la práctica, la capacidad real para vuelos internacionales se reduce a la mitad debido a las características de los aviones que ingresan.
Este déficit en mangas opera en conjunto con la insuficiencia de buses de traslado para pasajeros, especialmente en vuelos nocturnos, lo que obliga a las aerolíneas a asignar aeronaves a posiciones remotas sin conexión directa a una manga. La consecuencia lógica es que los pasajeros en estos vuelos deben ser desplazados en buses a las mangas, lo que aumenta los tiempos de embarque y desembarque, genera congestión en las zonas de operación y afecta la puntualidad de los vuelos.
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Este escenario genera una serie de complicaciones logísticas que, en su conjunto, ponen en jaque la eficiencia del nuevo aeropuerto y generan preocupación en las aerolíneas, pasajeros y en las autoridades regulatorias. La situación requiere acciones inmediatas para ampliar y mejorar la infraestructura de mangas y transporte en tierra, así como una revisión de los procesos operativos, con el objetivo de garantizar que el principal aeropuerto del país pueda operar de manera segura y eficiente en el largo plazo.
En conclusión, aunque el nuevo Aeropuerto Jorge Chávez representa un avance en infraestructura, todavía enfrenta importantes desafíos que deben ser abordados para cumplir con los estándares internacionales y las expectativas del sector aéreo y los usuarios. La mejora en la disponibilidad de mangas y buses será clave para garantizar una operación fluida, reducir retrasos y ofrecer una experiencia de viaje acorde a las nuevas instalaciones.
Fuente: DFSud

