El servicio de delivery se ha convertido en una pieza clave del consumo urbano en el Perú. Desde alimentos preparados hasta compras de último momento, su presencia se intensifica especialmente en fechas de alta demanda, como las celebraciones de fin de año. En ese contexto, proyecciones del sector estiman que la demanda de servicios de reparto podría crecer hasta un 40% hacia el cierre del 2025, impulsada por cambios en los hábitos de consumo y una mayor dependencia de la logística urbana.
Este crecimiento, si bien representa una oportunidad económica para comercios, plataformas y repartidores, también vuelve a poner sobre la mesa una discusión pendiente: el impacto ambiental del modelo de delivery que predomina actualmente en las principales ciudades del país.
Fin de año y consumo acelerado
Las últimas semanas del año concentran uno de los mayores picos de actividad para el comercio y los servicios de entrega. La combinación de celebraciones, reuniones familiares, mayor consumo de alimentos preparados y la compra de regalos de último momento incrementa de forma significativa el número de pedidos diarios.
Este fenómeno no es nuevo, pero sí se ha intensificado en los últimos años debido a la consolidación de plataformas digitales y a una preferencia creciente por soluciones rápidas y convenientes. El delivery ya no es solo una alternativa ocasional, sino un canal habitual para miles de hogares peruanos.
El delivery como eje de la logística urbana
El crecimiento del delivery en Perú ha transformado la dinámica de las ciudades. Motocicletas, bicicletas y vehículos ligeros forman parte del paisaje urbano, especialmente en distritos comerciales y zonas de alta densidad poblacional.
Sin embargo, la motocicleta a combustión interna se ha consolidado como el principal medio de transporte para el reparto de pedidos. Su bajo costo inicial, facilidad de maniobra y rapidez la han convertido en la opción preferida para repartidores independientes y empresas de logística.
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Este protagonismo, no obstante, tiene consecuencias directas sobre el medio ambiente y la calidad de vida en las ciudades.
Impacto ambiental del modelo actual
De acuerdo con la empresa de electromovilidad Mobi Latam, el aumento sostenido de la actividad logística urbana vuelve a evidenciar las limitaciones del modelo de reparto basado mayoritariamente en motocicletas a combustión.
Estas unidades generan emisiones contaminantes, contribuyen al ruido urbano y dependen del consumo constante de combustibles fósiles. En ciudades que ya enfrentan problemas de congestión vehicular y deterioro de la calidad del aire, el crecimiento del delivery amplifica estos desafíos.
Desde el sector, se advierte que el problema no radica en el servicio en sí, sino en la tecnología utilizada para sostener su expansión.
Motocicletas y contaminación urbana
Ariel Revollo, cofundador y CEO de Mobi Latam, ha señalado que el delivery ha consolidado a la motocicleta como el principal vehículo de distribución en zonas urbanas. No obstante, este rol central también implica una mayor presión ambiental.
Las emisiones generadas por miles de motocicletas circulando diariamente se acumulan en espacios urbanos densos, afectando la calidad del aire y aumentando la huella de carbono asociada al consumo cotidiano. A ello se suma el ruido y el desgaste de la infraestructura vial.
En este escenario, el crecimiento del delivery plantea un dilema: cómo sostener su expansión sin profundizar los impactos negativos en el entorno urbano.
Electromovilidad como alternativa emergente
Frente a este panorama, el uso de motocicletas eléctricas aparece como una alternativa con alto potencial para transformar el reparto urbano. Al no generar emisiones locales durante su operación, estas unidades permiten reducir de forma significativa el impacto ambiental del delivery.
Además, su funcionamiento silencioso contribuye a disminuir la contaminación sonora, un factor cada vez más relevante en zonas residenciales y comerciales con alta circulación.
Desde la perspectiva ambiental, la electromovilidad representa una oportunidad para desacoplar el crecimiento del delivery del aumento de emisiones contaminantes.
Un mercado aún incipiente
Pese a sus beneficios, el mercado de motocicletas eléctricas en el Perú sigue siendo reducido. Según datos del sector, en lo que va del año se han vendido menos de 1,000 unidades, una cifra marginal si se compara con el amplio parque de motocicletas a combustión que circulan diariamente por las calles del país.
Esta brecha evidencia que la transición hacia un modelo de reparto más sostenible aún enfrenta barreras importantes, tanto a nivel de costos iniciales como de infraestructura, financiamiento y conocimiento por parte de los usuarios.
No obstante, el interés por la electromovilidad comienza a crecer, impulsado por el aumento del delivery y por una mayor conciencia ambiental.
Ventajas económicas para repartidores y empresas
Más allá del componente ambiental, la adopción de motocicletas eléctricas ofrece ventajas económicas relevantes. Uno de los principales atractivos es la reducción de los costos de operación, ya que se elimina el gasto en combustible, uno de los principales costos para los repartidores.
Asimismo, el mantenimiento de una motocicleta eléctrica suele ser más simple, al contar con menos piezas móviles y menor desgaste mecánico. Esto se traduce en menores gastos a largo plazo y mayor previsibilidad de costos.
Para empresas de logística y plataformas de delivery, estas ventajas pueden convertirse en un factor clave para mejorar la eficiencia operativa y reducir costos estructurales.
La matriz eléctrica como factor diferencial
El impacto positivo de las motocicletas eléctricas se ve amplificado en el contexto peruano debido a la composición de su matriz eléctrica. De acuerdo con Mobi Latam, el uso de vehículos eléctricos en el país permite una reducción de emisiones cercana al 94% en comparación con vehículos a combustión interna.
Este dato resulta especialmente relevante si se considera que la transición hacia la electromovilidad no depende únicamente del vehículo, sino también de la fuente de energía que lo alimenta. En este sentido, el Perú cuenta con una ventaja comparativa que podría acelerar los beneficios ambientales del cambio tecnológico.
Delivery, sostenibilidad y políticas públicas
El crecimiento proyectado del delivery abre también un espacio para la discusión de políticas públicas orientadas a promover modelos de transporte más sostenibles. Incentivos a la electromovilidad, programas de financiamiento y desarrollo de infraestructura de carga podrían jugar un rol clave en esta transición.
Al mismo tiempo, las empresas del sector tienen la oportunidad de integrar criterios ambientales en sus estrategias, ya sea mediante flotas eléctricas propias o alianzas con proveedores de soluciones sostenibles.
La sostenibilidad del delivery no solo es un desafío ambiental, sino también una oportunidad para innovar y diferenciarse en un mercado cada vez más competitivo.
Un cambio impulsado por la demanda
El comportamiento del consumidor también será determinante. A medida que los usuarios valoren servicios con menor impacto ambiental, las plataformas y repartidores podrían verse incentivados a adoptar tecnologías más limpias.
El crecimiento del delivery en Perú hacia el cierre del 2025 no solo refleja un cambio en los hábitos de consumo, sino también una presión creciente sobre las ciudades y su infraestructura. La forma en que se gestione esta expansión marcará la diferencia entre un modelo sostenible y uno que profundice los problemas urbanos existentes.
Un desafío clave para las ciudades
Las ciudades peruanas se encuentran en un punto de inflexión. El delivery seguirá creciendo, especialmente en contextos de alta demanda como el fin de año. La pregunta ya no es si este servicio continuará expandiéndose, sino cómo hacerlo de manera responsable.
La incorporación de motocicletas eléctricas aparece como una de las alternativas más concretas para reducir el impacto ambiental del reparto urbano, mejorar la calidad del aire y avanzar hacia un modelo de consumo más sostenible.
Mirando hacia el cierre del 2025
Con una proyección de crecimiento de hasta 40%, el delivery se consolida como un actor central del ecosistema urbano. Su evolución estará estrechamente ligada a decisiones tecnológicas, económicas y regulatorias que se tomen en el corto y mediano plazo.
El desafío consiste en equilibrar conveniencia, eficiencia y sostenibilidad, en un contexto donde el consumo seguirá demandando rapidez, pero las ciudades exigirán soluciones más limpias y responsables.


