En los últimos 16 años, Bodegas San Francisco (BSF) ha recorrido un camino lleno de hitos y desafíos, consolidándose como uno de los actores más relevantes en el sector logístico en Sudamérica. Desde su arribo a Perú en 2009, la compañía ha demostrado una visión de largo plazo, una estrategia basada en la innovación y la adaptación a las condiciones del mercado, y un firme compromiso con el crecimiento sostenible. Actualmente, después de una serie de adquisiciones, desarrollos y proyectos ambiciosos, BSF ha logrado transformar su presencia en Perú en una de sus operaciones más significativas, culminando en la proyección de un mega centro logístico de 1,5 millones de metros cuadrados, considerado el más grande de Sudamérica.
El inicio de la aventura peruana: de una exploración a una estrategia consolidada
El ingreso de BSF al mercado peruano no fue un movimiento improvisado. En 2008, ejecutivos de la compañía recibieron una invitación del Grupo Algeciras, una sociedad chilena propiedad de Eduardo Elberg, socio de Patio, para evaluar oportunidades en Lima. Lo que comenzó como un análisis de mercado se convirtió rápidamente en una decisión estratégica de expansión. La alta demanda logística en la capital peruana, junto con la escasez de suelo disponible, representaron un desafío, pero también una oportunidad clara para la compañía.
Al año siguiente, en 2009, BSF adquirió su primer terreno en Villa El Salvador, una zona con gran potencial para el desarrollo logístico debido a su cercanía a centros urbanos y a importantes corredores de transporte. La inversión inicial permitió la construcción de aproximadamente 80,000 metros cuadrados de bodegas, que rápidamente fueron arrendadas a clientes como el holding de la familia Paulmann. La estrategia de replicar su modelo chileno en Perú funcionó sin mayores contratiempos, y en poco tiempo, la compañía amplió su presencia en zonas como Lurín, Punta Hermosa, y en otras áreas al sur de Lima.
El crecimiento y la diversificación en Perú
Desde sus inicios en Perú, BSF no solo se limitó a construir y arrendar bodegas, sino que buscó diversificar y adaptar su oferta a las necesidades del mercado local. La compañía desarrolló un modelo logístico ágil, descentralizado y enfocado en la distribución de última milla, características esenciales para atender al creciente sector de comercio electrónico y fulfillment en la región. La adquisición de Aldea Logística en 2025, por US$ 160 millones, fue un paso estratégico para fortalecer aún más su infraestructura y capacidades en Perú.
Aldea Logística, una empresa especializada en modelos de distribución de última milla con múltiples ubicaciones cercanas a Lima y bodegas con techos superiores a 12 metros, complementó perfectamente la oferta de BSF en el país. Esta adquisición permite a la compañía ofrecer soluciones integradas y eficientes, adaptadas a las demandas de un mercado en expansión y cada vez más competitivo.
El proyecto Logiscity: la visión de largo plazo
Uno de los hitos más ambiciosos de BSF en Perú es el proyecto Logiscity, un mega centro logístico que proyecta una superficie construida de 1,5 millones de metros cuadrados, convirtiéndose en el más grande de Sudamérica. Este proyecto refleja la visión de la compañía de crecer con impacto, escala y responsabilidad social y ambiental. Según Alberto Fluxá, director de BSF Chile y Perú, Logiscity no es una promesa, sino una realidad en marcha, que busca posicionar a BSF como un referente en infraestructura logística en la región.
El desarrollo de Logiscity responde a una estrategia de largo plazo, orientada a captar las oportunidades que ofrece el mercado peruano, caracterizado por su crecimiento sostenido, trámites relativamente ágiles y una demanda creciente de espacios logísticos. Además, la inversión en este proyecto permite consolidar la presencia de BSF en el mercado peruano y ofrecer soluciones integradas a sus clientes, que van desde el comercio electrónico hasta la distribución de productos de consumo masivo.
El papel de Aldea y la estrategia de consolidación
La adquisición de Aldea Logística no fue una decisión tomada a la ligera. La compañía había desarrollado previamente un modelo de operación descentralizado, enfocado en la distribución de última milla, con múltiples ubicaciones estratégicas y bodegas con techos altos para maximizar la eficiencia en operaciones de fulfillment. La integración de Aldea consolidó este enfoque, permitiendo a BSF ofrecer una propuesta de valor más completa y competitiva en Perú.
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Según Andrés Solari, gerente general de Algeciras y director de BSF Perú, la adquisición representa un paso clave en la construcción de liderazgo en el mercado logístico peruano, un proceso que comenzó en 2009 y que continúa en plena expansión. La estrategia de BSF en Perú también contempla la optimización de los procesos y la adaptación a las nuevas tendencias del mercado, como la digitalización y la sostenibilidad.
Oportunidades y desafíos en el mercado peruano
Para BSF, Perú representa un entorno de oportunidades claras. La agilidad en los trámites, la permisología menos restrictiva y un mercado aún en proceso de maduración hacen del país un destino atractivo para inversiones en infraestructura logística. Sin embargo, la compañía también es consciente de los desafíos, como la necesidad de mantener una gestión eficiente y sostenible, y de adaptarse rápidamente a las tendencias del mercado.
Pese a su fuerte presencia en Perú, BSF no abandona su mercado natal en Chile, donde continúa operando con 1.725.000 metros cuadrados construidos y 12 centros logísticos. La compañía también ha explorado otras geografías, como Argentina y Colombia, pero por ahora, su enfoque estratégico se concentra en consolidar sus operaciones en los países donde ha logrado ventajas competitivas claras.
Futuro prometedor
El horizonte de BSF en Perú y Chile parece prometedor. La compañía está enfocada en consolidar su liderazgo en ambos mercados, impulsando proyectos de gran escala y fortaleciendo su oferta de servicios logísticos. La visión de largo plazo, combinada con una estrategia de inversión en infraestructura y tecnología, posiciona a BSF como un actor clave en la transformación logística de Sudamérica.
En conclusión, la historia de BSF en Perú es un ejemplo claro de cómo una estrategia bien fundamentada, combinada con inversiones inteligentes y adaptabilidad, puede transformar una presencia inicial en una operación de talla continental. La adquisición de Aldea Logística y el desarrollo de Logiscity son solo algunos de los hitos que reflejan el compromiso de la compañía con su crecimiento y con el fortalecimiento de la infraestructura logística en la región.
Fuente: DFSud


