Durante el mes de mayo de 2025, el sol peruano se consolidó como la moneda con mayor depreciación en todo el continente latinoamericano. La moneda nacional experimentó una caída acumulada de aproximadamente -0.29%, marcando un punto de inflexión en la economía peruana y poniendo en evidencia las vulnerabilidades que enfrenta el país en un contexto de alta incertidumbre política y tensiones internacionales.
Este fenómeno no ocurrió en un vacío, sino que fue el resultado de una compleja interacción de factores internos y externos. Internamente, Perú ha atravesado un período de inestabilidad política que ha contribuido significativamente a la depreciación del sol. La salida de figuras clave del gobierno, como la renuncia del primer ministro Gustavo Adrianzén y la disolución del gabinete, generaron un clima de incertidumbre que afectó la confianza de los inversionistas y los mercados. La designación de Raúl Pérez-Reyes como nuevo ministro de Economía no ha logrado revertir completamente la percepción de inestabilidad, y las tensiones con el Congreso, además de las crisis de seguridad, han profundizado la percepción de que el escenario político peruano se encuentra en un estado de turbulencia.
Este escenario político ha tenido un impacto directo en la economía, ya que ha llevado a una reducción en la intervención del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP). En respuesta a estos eventos, el BCRP decidió reducir la tasa de interés de referencia de 4.75% a 4.5%, en un intento por estimular la economía. Sin embargo, esta medida también ha tenido efectos colaterales, ya que ha disminuido el atractivo del sol frente a los flujos internacionales de capital, debido a la reducción del diferencial con las tasas de interés en Estados Unidos. La menor tasa de interés en Perú también refleja una política monetaria más flexible, que, si bien busca estimular el crecimiento, puede aumentar la vulnerabilidad de la moneda ante shocks externos.
Por otro lado, factores externos han jugado un papel crucial en el comportamiento del sol peruano. La economía global ha estado marcada por tensiones comerciales, conflictos arancelarios y una incertidumbre generalizada que afecta a las monedas emergentes en todo el mundo. Sin embargo, el contexto específico de Perú ha mostrado cierta resiliencia gracias a elementos estructurales sólidos, como altas reservas internacionales, una baja inflación y un superávit comercial constante. Estos pilares han permitido que, a pesar de la depreciación, la moneda peruana mantenga un nivel relativamente estable en comparación con otras monedas regionales.
El panorama internacional también ha contribuido a la estabilidad del sol en los primeros meses del año, gracias a la reciente tregua de 90 días entre China y Estados Unidos, que suspendió temporalmente los aranceles y favoreció la estabilidad en los mercados de materias primas, en especial del cobre. Como principal exportación del país, el aumento en los precios del cobre y las políticas de estímulo económico en China han sido fundamentales para sostener la balanza comercial peruana y, en consecuencia, la fortaleza relativa del sol.
A pesar de estos elementos positivos, existen riesgos latentes que podrían poner en entredicho la estabilidad alcanzada. De cara al segundo semestre de 2025, las perspectivas electorales en Perú generan expectativas de mayor volatilidad en la moneda. La incertidumbre política puede intensificarse, afectando la confianza de los inversionistas y presionando a la baja al sol. Esto, sumado a los desafíos económicos internos, como una posible desaceleración del crecimiento o nuevas crisis sociales, podría desencadenar una depreciación adicional.
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No obstante, expertos como Jimmy Astocóndor, de Pacífico Business School, consideran que el impacto de los cambios políticos recientes todavía no ha alterado significativamente la política económica del país. La gestión del BCRP y las reservas internacionales ofrecen un respaldo importante que ayuda a mantener la estabilidad relativa del sol. En la última década, el sol ha mostrado una variación promedio de solo 0.7% frente al dólar, lo que refleja una tendencia de estabilidad a largo plazo, aunque las crisis políticas recientes comienzan a poner en duda esa resistencia.
En definitiva, mayo de 2025 ha marcado un punto de inflexión para el sol peruano, que se ha visto afectado por una combinación de factores internos de inestabilidad política y externos relacionados con las tensiones comerciales globales. La economía peruana, si bien cuenta con fundamentos sólidos, deberá afrontar los desafíos políticos y económicos que se avecinan para mantener la confianza y la estabilidad de su moneda en un escenario internacional cada vez más complejo.
Fuente: Infomercado


