El megapuerto de Chancay, uno de los proyectos de infraestructura más ambiciosos de Perú, ha generado expectativas altas desde su anuncio. Con una inversión extranjera que supera los US$3,400 millones, se esperaba que esta nueva infraestructura impulsara significativamente la economía del país. Sin embargo, a seis meses de su inauguración, la realidad muestra que el puerto enfrenta múltiples desafíos que impiden que cumpla con su potencial. Aunque la infraestructura física está prácticamente lista, otros aspectos fundamentales, como la conectividad logística, el capital humano y la planificación territorial, aún dejan mucho que desear, poniendo en duda su impacto real en el desarrollo nacional.
Por ahora, el puerto ha movilizado cifras iniciales que, aunque importantes, no reflejan un impacto significativo en la economía del país. Datos oficiales indican que el puerto movió aproximadamente 15,800 contenedores, 112 mil toneladas de carga a granel y más de 2,100 vehículos en sus primeros meses de operación. Sin embargo, estas cifras no se traducen en un incremento en el Producto Interno Bruto (PIB) que justifique las expectativas. Según Julio Velarde, presidente del Banco Central de Reserva, el puerto podría aportar hasta un 0.9% al PBI cuando opere a plena capacidad, pero en la actualidad, su contribución apenas alcanza el 0.3%. Esta baja productividad no es responsabilidad exclusiva del puerto, sino que responde en parte a las condiciones del entorno en el que se encuentra.
Uno de los mayores obstáculos que enfrenta el Megapuerto de Chancay es su desconexión con una red logística moderna y eficiente. La infraestructura vial que lo conecta, principalmente la Panamericana Norte, continúa siendo una vía congestionada y sin las mejoras necesarias. Además, no cuenta con una autopista directa ni con un sistema ferroviario que facilite el movimiento de mercancías hacia los centros de producción o zonas industriales del país. La falta de una zona económica especial en Chancay también limita las ventajas competitivas del puerto, dificultando la reducción de costos, la atracción de inversiones y la agilización de trámites, elementos que son esenciales para competir con otros puertos en la región.
El capital humano es otra área que presenta deficiencias importantes. Aunque el sector logístico en Perú tiene una proyección de crecimiento de aproximadamente 18% entre 2022 y 2032, no existe suficiente personal capacitado en comercio exterior, logística y gestión portuaria. La escasez de talento local ha llevado a muchas empresas a automatizar procesos o contratar profesionales extranjeros, lo cual limita las oportunidades de empleo para la población peruana y reduce la eficiencia operativa.
Por otro lado, el proyecto Chancay Park, un parque industrial que busca dinamizar la zona con una inversión de S/248 millones, también enfrenta dificultades. Sin una planificación urbana clara y sin servicios básicos adecuados, corre el riesgo de convertirse en un proyecto ineficiente o, peor aún, en un elefante blanco. La falta de un plan territorial integrado y de infraestructura básica puede impedir que esta iniciativa tenga un impacto real en el desarrollo local.
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Expertos como Mario Roncal, de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya, advierten que sin una visión integral que involucre al Estado, las empresas y las universidades, el Megapuerto de Chancay seguirá siendo una infraestructura aislada, sin efectos multiplicadores en la economía nacional. Para revertir esta situación, es urgente que se mejoren las conexiones viales y ferroviarias, se apruebe un marco legal moderno y se invierta en la formación de profesionales especializados en logística y comercio exterior.
En conclusión, aunque el Megapuerto de Chancay representa una inversión y un potencial de desarrollo, su éxito dependerá de la capacidad del país para resolver estos desafíos estructurales. Sin cambios urgentes en conectividad, planificación y formación de recursos humanos, el puerto correrá el riesgo de quedarse como una promesa incumplida, sin el impacto que se espera en la economía peruana y en su posicionamiento regional.
Fuente: Infomercado


