La reducción de la pobreza en Perú 2025: un escenario cada vez más probable
El debate sobre la reducción de la pobreza en el Perú ha cobrado fuerza en los últimos meses. Diversos indicadores económicos sugieren que el país estaría avanzando hacia una recuperación sostenida, lo que podría traducirse en un nuevo descenso del índice de pobreza durante el 2025. Según proyecciones recientes, este indicador podría cerrar el año alrededor del 25%, marcando así la segunda caída consecutiva después del complejo periodo posterior a la pandemia.
Estas estimaciones provienen del profesor e investigador de la Universidad del Pacífico, Oswaldo Molina, quien ha analizado la evolución reciente del mercado laboral, la inversión privada y la actividad económica. Su perspectiva coincide con lo reportado por los organismos oficiales encargados de medir las condiciones socioeconómicas del país.
Cómo cerró el 2024: una base importante para el avance de 2025
El punto de partida para entender la posible mejora del próximo año es observar lo ocurrido en el 2024. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), la pobreza monetaria afectó al 27.6% de la población, lo que significó una reducción de más de un punto porcentual frente al 2023. Este resultado, aunque moderado, demostró que la reactivación económica empezaba a reflejarse en la vida de los hogares.
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Si ampliamos la mirada a los últimos años, la trayectoria de la pobreza evidencia fuertes fluctuaciones.
- En 2020, el impacto de la pandemia elevó el índice a 30.1%, el nivel más alto en casi una década.
- En 2021, se redujo a 25.9%, impulsada por la reapertura económica.
- En 2022, volvió a aumentar ligeramente a 27.5%, mostrando la fragilidad de la recuperación.
- En 2023 y 2024, la tendencia volvió a mejorar, aunque de manera gradual.
Con este historial, el avance estimado para el 2025 cobra relevancia, pues consolidaría una nueva fase de recuperación social.
Crecimiento económico: el motor detrás de la reducción de la pobreza en Perú 2025
Uno de los factores más destacados por Molina es la relación directa entre crecimiento económico y disminución de la pobreza. La evidencia es contundente: en el pasado reciente, cuando el Perú experimentó tasas de crecimiento elevadas, la pobreza descendió de manera acelerada. Un ejemplo claro ocurrió en 2019, cuando el país alcanzó una de sus cifras más bajas: 20.2%.
Durante más de 15 años, según el Banco Mundial, cerca del 85% de la reducción de pobreza estuvo asociada al crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI). Esto significa que el dinamismo económico continúa siendo la variable más determinante para mejorar el bienestar de la población.
En este contexto, las cifras actuales alimentan el optimismo. En el tercer trimestre de 2025, el INEI registró un crecimiento del PBI de 3.4%, impulsado principalmente por la demanda interna y el desempeño de sectores como servicios, comercio y manufactura. Al mismo tiempo, la inversión privada reapareció como un motor esencial para el empleo formal.
La inversión privada vuelve a crecer: un impulso clave
Otro componente central en la proyección de la reducción de la pobreza en Perú 2025 es la recuperación de la inversión privada. El Banco Central de Reserva del Perú (BCR) informó que este indicador aumentó 11.4% en el tercer trimestre, reflejando una aceleración respecto al trimestre anterior.
Este incremento es especialmente relevante, porque la inversión privada es una de las principales generadoras de empleo formal. Cuando las empresas expanden sus operaciones, demandan más trabajadores, mejoran los salarios y contribuyen a la movilidad social ascendente.
Además, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) proyecta que la actividad económica crecerá 3.5% a lo largo del 2025, una cifra que, aunque moderada, se ubica por encima del promedio regional y crea un ambiente favorable para la reducción de la pobreza.
Del empleo formal a la seguridad económica de los hogares
El impacto de estas cifras en la vida cotidiana se traduce en una mayor creación de puestos de trabajo. Para Molina, el impulso al empleo formal es una de las palancas más efectivas para combatir la pobreza. Cuando una economía se reactiva, las oportunidades laborales aumentan, los ingresos familiares mejoran y más personas logran superar la línea de pobreza monetaria.
Además, el empleo formal ofrece beneficios esenciales:
- Acceso a seguros de salud.
- Protección social.
- Mayor estabilidad laboral.
- Posibilidad de ahorro e inclusión financiera.
Estos elementos contribuyen a la sostenibilidad del progreso económico en los hogares.
¿Por qué el crecimiento reduce la pobreza? Una relación histórica comprobada
La evidencia demuestra que Perú ha construido su mayor reducción de pobreza en torno a periodos de expansión económica. Durante los años de crecimiento sostenido, entre 2004 y 2014, el país logró disminuir el índice de pobreza a la mitad. En ese periodo, la combinación de inversión extranjera, aumento del consumo interno y estabilidad macroeconómica permitió generar ingresos y fortalecer la clase media.
Por ello, entender la importancia del crecimiento en la reducción de la pobreza no es solo un análisis académico, sino una realidad reflejada en la trayectoria reciente del país.
La estabilidad política: el ingrediente que aún falta
A pesar de las buenas proyecciones, Molina advierte que el Perú debe aspirar a tasas de crecimiento más altas si desea acelerar la reducción de la pobreza. Para él, crecer al 4%, 5% o incluso 6% es completamente posible, pero requiere condiciones políticas que faciliten la inversión y la toma de decisiones empresariales.
La incertidumbre política, los cambios regulatorios frecuentes o los conflictos sociales pueden limitar el avance económico, incluso cuando existen condiciones favorables en los mercados internacionales.
Por ello, el investigador plantea la necesidad de construir un entorno más estable, donde las reglas de juego sean claras y donde las instituciones ofrezcan confianza a quienes buscan invertir y generar empleo.
¿Qué puede pasar si el crecimiento se sostiene?
Si las proyecciones del MEF y el BCR se cumplen, el 2025 podría marcar un punto de inflexión hacia una reducción más sostenida de la pobreza. Con un PBI en expansión, inversión privada sólida y creación de empleo formal, más familias podrán superar la vulnerabilidad económica.
La consolidación de estos resultados también abriría la puerta a:
- Mayor consumo interno.
- Incremento de la recaudación fiscal.
- Nuevas oportunidades en regiones que se han recuperado más lentamente.
- Reforzamiento de programas sociales complementarios.
- Un avance significativo, pero aún con desafíos pendientes
Aunque las previsiones son positivas, la reducción de la pobreza en Perú 2025 no resolverá todas las brechas estructurales. Persisten retos importantes en educación, informalidad laboral, desigualdad entre regiones y acceso a servicios básicos. Por ello, el crecimiento económico debe estar acompañado de políticas públicas que mejoren la productividad, la competitividad y la inclusión social.
Aun así, la reducción proyectada a 25% representa un avance real, especialmente si consideramos los retrocesos provocados por la pandemia. Cada punto porcentual menos significa miles de personas accediendo a mejores condiciones de vida.
Conclusión: una oportunidad para retomar el progreso social
Las proyecciones para la reducción de la pobreza en Perú 2025 muestran un escenario de recuperación que podría consolidarse en los próximos meses. El crecimiento del PBI, el dinamismo de la inversión privada y la generación de empleo formal se perfilan como los principales motores de este avance.
Sin embargo, este progreso dependerá en gran medida de mantener un entorno político estable y de impulsar políticas que incentiven la inversión, la formalización y la productividad. Si estos elementos se articulan de manera efectiva, Perú podría retomar la senda de progreso social que caracterizó sus mejores años de crecimiento.


