En los últimos años, la presencia de empresas chinas en el escenario internacional ha experimentado un notable crecimiento, consolidándose como una de las tendencias más relevantes en el comercio global. Este fenómeno, impulsado por políticas de apertura económica, una base industrial sólida y una apuesta decidida por la innovación tecnológica, ha llevado a muchas compañías del gigante asiático a explorar nuevos mercados en diferentes continentes. América Latina, y en particular Perú, se ha convertido en un destino estratégico para estos esfuerzos de expansión, debido a su ubicación geográfica privilegiada, su apertura comercial y la relación bilateral cada vez más estrecha con China. En este contexto, diversas empresas chinas están considerando ingresar al mercado peruano, no solo en el sector minorista, sino también en el sector de alimentos y bienes de consumo.
Entre el 2 y el 5 de junio de 2025, Gestión tuvo acceso a información que revela un interés creciente por parte de estas compañías en el mercado peruano. Se reportaron un total de 357 solicitudes de inscripción de marcas en distintas categorías de productos ante el Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual (Indecopi). Este volumen de solicitudes refleja una clara estrategia de exploración y posicionamiento de marcas extranjeras en Perú, evidenciando el interés de las empresas chinas en consolidar su presencia en diversos segmentos del mercado local.
De ese conjunto de solicitudes, destacan cuatro compañías chinas que han mostrado un enfoque estratégico y ambicioso para proteger sus marcas en el país, lo cual indica su intención de establecerse de manera sólida y competitiva. Entre estas, una de las más relevantes en términos de volumen y estrategia de protección marcaria es Guangdong Kuaike E-Commerce Co., Ltd., conocida comúnmente como KK Group. Esta firma se especializa en comercio electrónico y retail, con un portafolio diversificado de marcas orientadas principalmente a un público joven y dinámico.
El grupo KK ha presentado solicitudes de marcas en más de 30 clases diferentes ante Indecopi, lo que evidencia una estrategia de protección amplia y ambiciosa. Entre sus principales enseñas figuran KKV, que se enfoca en tiendas de estilo de vida y conveniencia, The Colorist, dedicada a cosméticos, y X11, que se centra en cultura pop y coleccionables. La amplitud de categorías en las que buscan registrar sus marcas abarca desde productos cosméticos, farmacéuticos, dispositivos electrónicos y maquinaria, hasta artículos para el hogar, alimentos, bebidas y servicios relacionados con la publicidad, comercialización y distribución.
Este enfoque diversificado y estratégico indica que KK Group no solo busca establecer una presencia en un sector específico, sino que pretende consolidarse en múltiples segmentos del mercado peruano, adaptándose a las preferencias y necesidades del consumidor local. La incursión de estas empresas en Perú también refleja una tendencia más amplia de diversificación de las inversiones chinas en América Latina, donde el país es visto como un punto clave para ampliar su influencia económica y comercial.
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Además, la llegada de estas compañías trae consigo la potencialidad de introducir innovaciones en los sectores en los que operan, así como generar competencia en el mercado local, beneficiando a los consumidores con mayor variedad y mejores precios. La presencia de marcas chinas en áreas como la cosmética, la tecnología y los alimentos puede también estimular la transferencia de conocimientos y la creación de empleos en el país, contribuyendo al desarrollo económico en diferentes niveles.
En síntesis, la expansión de las empresas chinas hacia Perú, desde el sector retail hasta el alimentario, es un fenómeno en auge que refleja las estrategias globales de China para fortalecer su presencia en mercados emergentes. La diversificación de sus portafolios y el interés en proteger sus marcas en el país son indicadores claros de un proceso que seguramente continuará en los próximos años, impulsado por una relación bilateral cada vez más sólida y una economía peruana abierta a la inversión extranjera.
Fuente: DFSud

