La seguridad digital como eje del nuevo ecommerce peruano
El comercio electrónico en el Perú atraviesa una etapa de consolidación marcada por la adopción tecnológica, la diversificación de medios de pago y la sofisticación de los canales digitales. Sin embargo, este avance no ha estado exento de desafíos. A medida que más consumidores y empresas migran hacia entornos digitales, la seguridad se ha convertido en un factor crítico para la sostenibilidad del ecosistema.
En este contexto, el estudio “Radiografía de la seguridad digital en Lima: perspectivas para 2025”, elaborado por Experian Perú, ofrece una mirada integral sobre los riesgos, percepciones y comportamientos asociados a la ciberseguridad. Sus hallazgos permiten entender cómo evoluciona la relación entre consumidores, plataformas digitales y protección de datos, en un entorno donde la confianza se ha transformado en un activo estratégico para el ecommerce.
Transformación digital y nuevos riesgos en el comercio electrónico
La digitalización ha cambiado profundamente la forma en que los peruanos compran, pagan y se relacionan con las marcas. La comodidad, rapidez y accesibilidad del ecommerce han impulsado su crecimiento sostenido, pero también han ampliado la superficie de exposición a fraudes, robos de identidad y ataques cibernéticos.
Hoy, la seguridad digital en el ecommerce peruano ya no es un tema exclusivo de áreas técnicas. Se ha convertido en un componente central de la experiencia del cliente, influyendo directamente en la decisión de compra, la fidelización y la reputación de las plataformas.
Consumidores más conscientes, pero más exigentes
Uno de los principales hallazgos del estudio es el aumento significativo de la preocupación por el fraude digital. Nueve de cada diez limeños manifiestan inquietud frente a los riesgos en línea, lo que evidencia una mayor sensibilidad respecto a la protección de datos personales y financieros.
Lejos de representar una barrera para el ecommerce, este nivel de conciencia abre una oportunidad relevante: los consumidores esperan entornos digitales más seguros, procesos transparentes y señales claras de protección. Las marcas que logren responder a estas expectativas no solo reducirán riesgos, sino que fortalecerán la confianza y la lealtad de sus clientes.
Preferencia por pagos digitales y confianza condicionada
El uso de billeteras digitales, tarjetas y transferencias bancarias se ha consolidado como la norma en las transacciones online. Sin embargo, esta adopción no siempre viene acompañada de un entendimiento profundo de los riesgos asociados.
El estudio revela que una proporción relevante de usuarios se siente poco informada sobre amenazas digitales. Esta brecha entre uso intensivo de tecnología y conocimiento en ciberseguridad plantea un desafío estructural: la digitalización avanza más rápido que la educación digital.
Para el ecommerce, esto implica la necesidad de ir más allá de la transacción, integrando contenidos, alertas y buenas prácticas que acompañen al usuario durante todo el proceso de compra.
Hábitos digitales que aumentan la vulnerabilidad
Pese al aumento de la preocupación por el fraude, los comportamientos preventivos aún son limitados. Una mayoría de usuarios cambia sus contraseñas con poca frecuencia y una parte significativa no utiliza herramientas básicas de seguridad en sus dispositivos.
Más aún, la revisión del historial crediticio —una de las formas más efectivas de detectar fraudes tempranos— sigue siendo una práctica poco común. Esta desconexión entre percepción del riesgo y acción preventiva expone una vulnerabilidad latente en el ecosistema digital.
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Desde la perspectiva del ecommerce, esta realidad refuerza la importancia de incorporar mecanismos de protección por defecto, como autenticación multifactor, monitoreo de actividad sospechosa y notificaciones proactivas ante posibles riesgos.
El rol activo de las plataformas digitales
Las empresas de comercio electrónico ya no pueden delegar completamente la responsabilidad de la seguridad al usuario. En un entorno cada vez más complejo, las plataformas deben asumir un rol activo en la protección de datos y la prevención del fraude.
Esto implica inversiones en infraestructura tecnológica, pero también en diseño de experiencia. Interfaces claras, procesos simples y comunicación transparente sobre seguridad pueden reducir errores humanos y aumentar la percepción de confianza.
Herramientas como alertas en tiempo real, verificación adicional en operaciones sensibles y acceso a servicios de monitoreo financiero se posicionan como elementos diferenciadores dentro del mercado.
Generación Z: alta confianza, alta exposición
La Generación Z es uno de los segmentos más relevantes para el crecimiento del ecommerce peruano. Su familiaridad con la tecnología, su preferencia por lo digital y su alta frecuencia de compra online la convierten en un público estratégico para las marcas.
Sin embargo, el estudio evidencia una paradoja: aunque se consideran informados y confiados al compartir datos personales, muchos jóvenes han sido víctimas de fraudes como phishing o hackeos de cuentas. Su intensa actividad digital los convierte en un objetivo atractivo para los ciberdelincuentes.
Este escenario obliga a repensar las estrategias de ciberseguridad dirigidas a este grupo, incorporando lenguajes, formatos y dinámicas que conecten con sus hábitos de consumo digital.
Comunicación y educación adaptada a nuevos perfiles
Para reducir la vulnerabilidad de los consumidores más jóvenes, las marcas deben apostar por modelos de comunicación innovadores. La educación en ciberseguridad ya no puede limitarse a textos largos o advertencias genéricas.
Formatos interactivos, mensajes breves, contenidos visuales y estrategias de gamificación pueden ayudar a transmitir conceptos clave de protección digital sin afectar la experiencia del usuario. De esta manera, la seguridad se integra de forma natural en el journey de compra.
Brechas de inclusión digital persistentes
El estudio también pone en evidencia que la transformación digital no avanza de forma homogénea. Adultos mayores y mujeres presentan mayores niveles de desinformación y desconfianza frente al entorno digital, lo que limita su participación en el comercio electrónico.
Estas brechas no solo responden a factores tecnológicos, sino también culturales y educativos. El desconocimiento de amenazas como el robo de identidad o el uso indebido de datos personales genera barreras que excluyen a ciertos segmentos de la economía digital.
Abordar este desafío requiere una mirada inclusiva que combine accesibilidad, educación y acompañamiento continuo.
Educación digital como pilar del ecosistema
La educación digital emerge como uno de los factores más relevantes para fortalecer la seguridad digital en el ecommerce peruano. No se trata únicamente de enseñar a usar plataformas, sino de desarrollar capacidades críticas para identificar riesgos y tomar decisiones informadas.
Las empresas de ecommerce tienen la oportunidad de liderar este proceso, integrando contenidos educativos dentro de sus canales, programas de onboarding y comunicaciones postventa. Este enfoque no solo reduce riesgos, sino que mejora la relación de largo plazo con los clientes.
Alianzas para un entorno más seguro
La construcción de un ecosistema digital confiable no puede recaer en un solo actor. La colaboración entre empresas, entidades financieras, instituciones educativas y organismos públicos será clave para elevar los estándares de seguridad.
Iniciativas conjuntas orientadas a la alfabetización digital, el intercambio de información sobre amenazas y la promoción de buenas prácticas pueden acelerar la madurez del mercado y reducir la fragmentación de esfuerzos.
La seguridad como parte de la experiencia de compra
En el contexto actual, la seguridad digital ha dejado de ser un valor agregado para convertirse en un componente esencial de la experiencia del cliente. Los consumidores no solo evalúan precio y conveniencia, sino también la sensación de protección que les ofrece una plataforma.
Un ecommerce que comunica claramente cómo protege los datos, cómo responde ante incidentes y qué herramientas pone a disposición del usuario tiene mayores probabilidades de generar confianza y diferenciarse en un mercado cada vez más competitivo.
Impacto en la reputación y el crecimiento
Los incidentes de seguridad no solo generan pérdidas económicas, sino también daños reputacionales difíciles de revertir. En un entorno hiperconectado, una mala experiencia se amplifica rápidamente, afectando la percepción de marca.
Por el contrario, una gestión sólida de la ciberseguridad puede transformarse en un factor de crecimiento, al reducir fricciones, aumentar la conversión y fortalecer la fidelización de clientes.
Prepararse para los desafíos del 2025
De cara al 2025, el ecommerce peruano enfrentará un escenario donde la innovación tecnológica y los riesgos digitales avanzarán de forma paralela. La capacidad de anticiparse a las amenazas y adaptarse a un consumidor más informado será determinante.
Invertir en seguridad digital no debe entenderse como un costo, sino como una inversión estratégica para sostener el crecimiento y la confianza en el largo plazo.
Un ecommerce más seguro y resiliente
La evolución del comercio electrónico en el Perú está estrechamente ligada a la forma en que se abordan los desafíos de la seguridad digital. El estudio de Experian Perú evidencia avances en conciencia, pero también brechas importantes en hábitos, educación y protección.
Para los actores del ecommerce, el reto es claro: integrar la ciberseguridad en el diseño de la experiencia, educar al usuario y asumir un rol activo en la construcción de un entorno digital confiable. En un mercado donde la confianza define la decisión de compra, la seguridad será el principal habilitador del crecimiento sostenible.


