El domingo 1 de junio de 2025 quedó marcado en la historia aeronáutica del Perú con la inauguración oficial del nuevo Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, una moderna infraestructura que promete transformar la conectividad aérea del país. Sin embargo, el primer día de operaciones no fue como se esperaba y estuvo marcado por diversas complicaciones que generaron malestar tanto en las aerolíneas como en los pasajeros. La Asociación de Empresas de Transporte Aéreo Internacional (Aetai) emitió un balance que refleja los problemas enfrentados en esta primera jornada, señalando que aún existen aspectos pendientes por mejorar para garantizar un funcionamiento eficiente y sin contratiempos.
Desde el inicio, las aerolíneas y otros actores de la comunidad aeroportuaria realizaron esfuerzos significativos para reforzar los protocolos de atención, optimizar procesos y ofrecer una experiencia positiva en las nuevas instalaciones de Lima. Sin embargo, reconocen que todavía hay áreas donde se requiere mayor agilidad y coordinación. Uno de los principales problemas detectados fue la saturación de los controles migratorios y de seguridad, que en horas pico resultaron demasiado saturados, afectando los tiempos de espera y poniendo en riesgo los horarios establecidos para los vuelos. Esta situación generó retrasos en la salida y llegada de varias aeronaves, afectando la experiencia de los pasajeros y poniendo en evidencia la necesidad de implementar mecanismos más eficientes en estos procesos.
Pero quizás el tema más alarmante y que ha generado mayor preocupación en las aerolíneas es la distribución del combustible para los aviones en la nueva terminal. LAP, una de las principales compañías aéreas que opera en el país, admitió en una entrevista con RPP que actualmente existe un problema en este aspecto. Según la aerolínea, el suministro de combustible no se está realizando de manera correcta ni eficiente, lo que ha provocado retrasos en los vuelos y, en algunos casos, cancelaciones. La falta de una distribución dinámica y efectiva ha ocasionado que varios vuelos experimenten demoras de hasta tres horas, generando un impacto negativo en la operatividad del aeropuerto y en la confianza de los pasajeros.
Este problema en la distribución del combustible se ha agravado por la gran cantidad de operaciones simultáneas en la nueva terminal, que todavía está en proceso de adaptación y ajuste. La situación ha puesto en evidencia la necesidad de que el administrador aeroportuario tome medidas inmediatas para resolver esta problemática, ya que la eficiencia en el suministro de combustible es fundamental para garantizar la puntualidad y la seguridad de las operaciones aéreas.
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Las aerolíneas, por su parte, han hecho un llamado urgente a las autoridades responsables para que implementen acciones correctivas que permitan optimizar los procesos operativos en el aeropuerto. La prioridad es garantizar que la nueva infraestructura cumpla con los estándares de calidad y eficiencia necesarios para consolidar a Lima como un hub internacional de primer nivel. La experiencia del primer día ha servido como una valiosa lección para identificar áreas de mejora y evitar que estos problemas se repitan en el futuro cercano.
En conclusión, la inauguración del nuevo Aeropuerto Jorge Chávez representa un avance importante para el país, pero también trae consigo desafíos que requieren atención inmediata. La saturación en los controles migratorios, la distribución ineficiente de combustible y otros aspectos operativos deben ser abordados con prontitud para asegurar que la infraestructura cumpla con sus objetivos y que la experiencia de los usuarios sea positiva. Solo así se podrá consolidar el proyecto como un verdadero centro de conexiones internacionales, fortaleciendo la economía y la conectividad del Perú en los años venideros.
Fuente: Gestión


