La agricultura familiar en la Amazonía peruana enfrenta desafíos históricos vinculados a la informalidad, la degradación de suelos y la expansión de actividades que afectan la cobertura boscosa. Para responder a estas dificultades, el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri) ha implementado una estrategia integral orientada a promover prácticas sostenibles y a formalizar el trabajo de los productores que viven en zonas de dominio público. Esta estrategia se articula a través del Contrato de Cesión en Uso para Sistemas Agroforestales (CCUSAF), una herramienta que se ha convertido en un eje clave para la conservación de los recursos naturales y la generación de oportunidades económicas responsables.
El programa es ejecutado por el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor), que trabaja en coordinación directa con los gobiernos regionales de la Amazonía. Gracias a este modelo, miles de familias dedicadas a cultivos agrícolas, actividades pecuarias y manejo forestal tienen la posibilidad de formalizar el uso de parcelas donde desarrollan sus labores desde hace décadas. El CCUSAF, otorgado de manera gratuita y voluntaria, se ha transformado en un puente entre la protección de los bosques y la consolidación de una producción sostenible.
Un instrumento que fomenta la sostenibilidad
El CCUSAF no solo constituye un documento legal; también representa un camino para que los productores implementen sistemas agroforestales con acompañamiento técnico y respaldo institucional. Este modelo combina especies forestales con cultivos agrícolas, permitiendo que el suelo mantenga su fertilidad, que se reduzca la presión sobre los bosques y que las familias del campo accedan a mejores oportunidades económicas.
El programa cuenta con el apoyo de organizaciones especializadas como Folur, Profonanpe, Osinfor y la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA). Estas instituciones colaboran con Midagri en la generación de capacidades, la capacitación de los productores y la supervisión de prácticas ambientales responsables. Esta alianza interinstitucional ha permitido consolidar un ecosistema de trabajo que articula protección ambiental, desarrollo productivo y mejora del bienestar social.
Cómo el CCUSAF transforma la vida de los productores
Uno de los casos que ejemplifica el impacto del CCUSAF es el de Santos Modesto Meléndrez Ojeda y María Griselda Suárez Chanta, productores de café del distrito de Tabaconas, en la provincia de San Ignacio (Cajamarca). Ambos forman parte de la cooperativa CENFROCAFÉ y obtuvieron su contrato en abril de este año. La formalización de su actividad les permitió incorporarse a cadenas de valor más competitivas, acceder a asistencia técnica y fortalecer su modelo agroforestal integrado.
Gracias a estas mejoras, su café —producido bajo estándares ambientales exigentes— hoy se comercializa en mercados altamente valorados como Alemania, Estados Unidos, Francia, Japón y Suecia. Su caso es un ejemplo de cómo las prácticas sostenibles y la formalización pueden abrir puertas a mercados internacionales que buscan productos trazables y responsables.
Meléndrez Ojeda destaca que la implementación del CCUSAF ha sido determinante en la calidad de su café: “Con el contrato ayudamos a proteger el medio ambiente, producimos granos de mejor calidad y contamos con el apoyo técnico de las Escuelas de Campo. Todo esto nos permite ser competitivos a nivel mundial”, señala.
Más historias de éxito en la Amazonía peruana
El impacto del CCUSAF también se evidencia en la región Amazonas. Allí, José Requejo Villanueva, productor de Lonya Grande e integrante de la asociación APROCCURMA, formalizó sus actividades agroforestales mediante el mismo mecanismo. Este paso ha permitido que su café natural, lavado y honey llegue hoy a consumidores en Taiwán, China, Corea del Sur y Japón.
Vea también: Perú lidera transformación digital monetaria regional
La historia de Requejo representa a muchos agricultores amazónicos que, gracias al soporte institucional, están logrando transformar modelos de producción tradicionales en sistemas más sostenibles, diversificados y rentables. La formalización les brinda seguridad jurídica, respaldo técnico e integración con mercados que valoran la responsabilidad ambiental.
Un compromiso multisectorial para proteger la Amazonía
El éxito de estos casos no es aislado. El Midagri ha hecho de la sostenibilidad un pilar fundamental en su trabajo con las comunidades amazónicas. Hoy, el CCUSAF está presente en regiones clave como:
- Amazonas
- San Martín
- Ucayali
- Cajamarca
- Puno
- Junín
- Cusco
- Huánuco
- Loreto
En todas ellas, el objetivo es promover modelos productivos compatibles con la conservación de los bosques y la biodiversidad. Al formalizar las actividades agroforestales, se reduce la presión sobre áreas naturales sensibles y se evita la expansión de prácticas no planificadas que contribuyen a la deforestación.
Contribuciones ambientales del CCUSAF
Además de los beneficios económicos, los sistemas agroforestales impulsados por el CCUSAF generan impactos ambientales positivos. Entre los más destacados se encuentran:
1. Recuperación de suelos degradados
Las parcelas donde se implementan sistemas agroforestales recuperan su fertilidad gracias a la presencia de árboles que protegen el suelo y aportan nutrientes naturales.
2. Captura de carbono
Los bosques y sistemas agroforestales funcionan como sumideros de carbono, reduciendo la concentración de gases de efecto invernadero y contribuyendo a la lucha contra el cambio climático.
3. Reducción de la deforestación
Al formalizar el uso del suelo y generar alternativas productivas responsables, se disminuye la presión sobre los bosques vírgenes.
4. Conservación de la biodiversidad
Los cultivos asociados a especies forestales crean hábitats funcionales para la fauna local y permiten mantener corredores ecológicos importantes.
El rol de la asistencia técnica en el éxito del programa
Una de las razones por las cuales el CCUSAF ha logrado resultados tan positivos es la presencia de equipos técnicos capacitados que acompañan a los productores durante todo el proceso. Las Escuelas de Campo, por ejemplo, ofrecen herramientas prácticas para mejorar la productividad, el cuidado del suelo y la gestión ambiental. Esta asesoría permite que los productores adopten mejores técnicas, optimicen su producción y cumplan con estándares ambientales que les abren nuevas oportunidades comerciales.
Una estrategia de desarrollo para el futuro
El CCUSAF se ha consolidado como una política pública que integra desarrollo económico y protección ambiental. Los productores acceden a seguridad jurídica, asistencia técnica, mayor competitividad y una relación sostenible con el entorno. Por su parte, el Estado avanza en su objetivo de conservar los bosques amazónicos, frenar la degradación ambiental y fortalecer la producción responsable.
Con cada contrato otorgado, se construye un modelo de desarrollo que demuestra que la conservación y la productividad no son objetivos opuestos, sino dos componentes que, cuando se articulan correctamente, pueden generar beneficios mutuos.
El Midagri reafirma así su compromiso con las familias agrícolas de la Amazonía, promoviendo soluciones que mejoran su calidad de vida y protegen uno de los ecosistemas más importantes del planeta.


