PepsiCo, uno de los actores dominantes en la industria global de alimentos y bebidas, ha desatado un remezón corporativo al anunciar un ajuste estructural profundo que incluye el recorte del 20% de su línea de refrescos y snacks en Estados Unidos, una bajada selectiva de precios y una reorganización que implicará despidos.
Esta decisión es impulsada por la intensa presión del fondo activista Elliott Management, que adquirió una participación de 4 mil millones de dólares en la compañía y demandó una simplificación radical del portafolio. El objetivo es claro: reducir la complejidad operativa para aumentar la rentabilidad de marcas líderes como Lay’s, Cheetos, Doritos, Pepsi y Mountain Dew.
PepsiCo en reestructuración profunda
Aunque PepsiCo no ha especificado qué productos serán eliminados, la confirmación de recortes tanto en bebidas como en snacks indica que se trata de un movimiento estructural diseñado para eliminar el «peso muerto» en un mercado estadounidense que, según Circana, experimentó una caída de volumen cercana al 5% en 2024.
El giro estratégico no se limita al portafolio; también apunta directamente a la composición del producto. La compañía confirmó la eliminación de colorantes artificiales en Doritos, Cheetos y Lay’s, una respuesta directa a la presión regulatoria y social. Además, se reempacó Lay’s para destacar su origen de «papas reales» y se prometieron nuevos productos con mayor fibra, más proteína y menos azúcar. Esta apuesta responde a que el 62% de los consumidores busca snacks con etiquetas limpias, en un mercado de productos «mejor para ti» (better-for-you) que supera los 98 mil millones de dólares.
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El Retorno de la Guerra de Precios y la Reorganización Laboral
Quizás el anuncio más sorpresivo es la intención de bajar los precios en algunas de sus marcas principales. El CEO Ramón Laguarta explicó que los ahorros generados por la reestructuración serán reinvertidos para ofrecer mayor valor al consumidor. Esta medida podría detonar una guerra de precios en el retail, obligando a competidores como Coca-Cola a reaccionar.
En el ámbito laboral
En el ámbito laboral, PepsiCo ha iniciado «cambios estructurales» que afectarán roles específicos. El anuncio se produce tras el cierre de la planta de Frito-Lay en Orlando en noviembre (450 despidos) y se manifestó con una orden de trabajo a distancia para las oficinas de Norteamérica, incluido su headquarter en Purchase, Nueva York, un movimiento habitual en periodos de reorganización profunda.
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El CFO Steve Schmitt resumió la coyuntura como «Esto no es una situación normal». PepsiCo proyecta un crecimiento orgánico modesto para 2026, reconociendo que la estructura corporativa actual no es sostenible ante un consumidor más exigente y un fondo activista que busca simplificación radical. El ajuste de PepsiCo marca el camino para que, en 2026, los portafolios más pequeños, las etiquetas transparentes y las estructuras eficientes sean el nuevo estándar en el consumo masivo.
Fuente: Merca20.com


