El aumento del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a las bebidas saborizadas amenaza con impactar tanto a las grandes embotelladoras como a las pequeñas tiendas de barrio en México.
Según proyecciones, empresas como Coca-Cola FEMSA y Arca Continental podrían tener que subir sus precios entre un 11% y 12%, lo que resultaría en una reducción de su volumen de ventas de entre 3% y 5%.
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Para las «tienditas», el panorama es aún más preocupante. La Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) advierte que miles de estos negocios podrían cerrar. El presidente del organismo, Cuauhtémoc Rivera, calcula que sus ingresos podrían caer entre un 15% y 20%, poniendo en riesgo más de 60,000 puntos de venta y 120,000 empleos.
Nuevo impuesto a refrescos podría afectar a gigantes y pequeños comercios en México
No es la primera vez que la industria enfrenta un reto similar. En 2014, se implementó un impuesto de un peso por litro, que si bien afectó las ventas, el impacto fue menor de lo esperado. Sin embargo, analistas de JP Morgan consideran que esta vez el golpe podría ser mayor.
A pesar de los riesgos, las grandes compañías tienen a su favor su experiencia, estrategias de precios más robustas y el impulso que podría generar el próximo Mundial de Fútbol en 2026. No obstante, enfrentan un mercado con mayor presencia de envases retornables, que son más sensibles a los aumentos de precios, y un entorno económico más frágil que el de hace una década.
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El clima: un factor que agrava la situación
La industria refresquera ya ha estado lidiando con condiciones climáticas adversas. Directivos de Coca-Cola FEMSA y Arca Continental han señalado que las lluvias torrenciales y las temperaturas más bajas han provocado una caída en sus volúmenes de ventas, afectando el comportamiento del consumidor y sumándose a las presiones del nuevo impuesto.

