En un movimiento estratégico para el comercio exterior, el Gobierno de México ha publicado un decreto que reforma 1,463 fracciones arancelarias de la Tarifa de la Ley de los Impuestos Generales de Importación y de Exportación. Estas modificaciones, que entrarán en vigor el 1 de enero de 2026, buscan alinear al país con las políticas comerciales de Norteamérica y fortalecer la producción interna.
De acuerdo con expertos del Colegio de Contadores Públicos de México (CCPM), esta medida responde directamente a la tendencia regional impulsada por la administración de Donald Trump. La estrategia consiste en elevar los aranceles a productos provenientes de regiones ajenas a Norteamérica, especialmente de países asiáticos con los que México no mantiene tratados de libre comercio.
México oficializa cambios en más de mil fracciones arancelarias para 2026
Hacia la consolidación del Plan México Gloria Rocío Estrada Antón, presidenta de la Comisión Técnica de Comercio Exterior del CCPM, explicó que este reajuste es una pieza clave para el Plan México. El objetivo principal es la sustitución de importaciones para fomentar la industria nacional y regional. Al encarecer la entrada de productos extranjeros de sectores estratégicos, se incentiva a los empresarios a buscar proveedores dentro del país o en naciones con las que existan acuerdos comerciales vigentes.
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Impactos en el mercado y el consumidor La implementación de estos nuevos aranceles traerá consigo efectos mixtos en el corto y mediano plazo:
- Costos inmediatos: Se prevé un ajuste en el mercado interno, ya que el aumento en los aranceles de bienes intermedios y de consumo final representa un costo adicional para el importador, el cual podría trasladarse al precio que paga el consumidor final.
- Cambio de proveedores: Ante el incremento de costos, se espera que los importadores mexicanos migren de proveedores asiáticos hacia socios comerciales protegidos por tratados de libre comercio, evitando así el pago de dichos impuestos.
- Competitividad nacional: A mediano plazo, la sustitución de bienes importados por productos fabricados en México permitirá recuperar precios competitivos y fortalecer el mercado nacional.
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El reto del Gobierno Federal Aunque la medida promete potenciar la producción local, las autoridades federales aún deben evaluar el balance entre los beneficios de la protección industrial y los efectos negativos de la inflación en ciertos productos. El éxito de esta política dependerá de qué tan rápido logre el aparato productivo nacional cubrir la demanda que anteriormente se satisfacía mediante importaciones fuera de la región.
Fuente: La Razón


