México implementa precios mínimos para exportación de jitomate ante aranceles de EE. UU. Ante la reactivación de aranceles antidumping por parte del Gobierno de Estados Unidos, México ha establecido precios mínimos de exportación para el jitomate fresco con destino al mercado estadounidense. Esta medida, publicada el 10 de agosto en el Diario Oficial de la Federación por las Secretarías de Economía y de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), busca proteger a los productores nacionales de acusaciones de dumping y garantizar el abasto interno.
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La decisión surge tras la imposición de una cuota compensatoria del 17% al tomate mexicano por parte de la administración estadounidense en julio de 2025, reavivando una disputa comercial que data desde 1996.
Detalles de la Nueva Regulación y sus Implicaciones
El acuerdo detalla los precios mínimos por kilogramo según la variedad del jitomate:
- Cherry y Grape: $1.7 dólares
- Bola: $0.95 dólares
- Roma (saladette): $0.88 dólares
- Jitomate con tallo y en racimo: $1.7 dólares
- Otras especialidades (Campari, Kumato, San Marzano): $1.7 dólares
Esta normativa no pretende limitar volúmenes ni fijar precios máximos, sino prevenir que los exportadores mexicanos vendan por debajo de sus costos de producción, una práctica que podría justificar nuevas acusaciones de dumping. Los precios establecidos serán revisados anualmente.
El Consejo Nacional Agropecuario (CNA) ha calificado esta medida como «clave para preservar más de 400,000 empleos directos» y asegurar el acceso al mercado estadounidense, donde México provee dos de cada tres jitomates consumidos.
La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que la propuesta provino directamente de los productores, buscando «evitar precios más bajos que afectaran al resto» y garantizar las exportaciones a pesar del arancel del 17%. Además, el Gobierno evalúa ofrecer apoyos financieros a pequeños productores, quienes ahora deben presentar una fianza para exportar, así como impulsar el procesamiento industrial del jitomate en México para agregar mayor valor.
Reacciones en Estados Unidos: Alivio y Cuestionamientos
En Estados Unidos, algunos productores han recibido con alivio los aranceles, considerándolos una protección necesaria frente a décadas de competencia de jitomates mexicanos a precios más bajos. «Algo tenía que cambiar. No nos protegían desde 1996. Tal vez sea demasiado tarde», comentó Fred Lietz Jr., de Leitz Farms en Michigan, al diario The Detroit News.
Si bien los productores estadounidenses acusan a México de inundar el mercado con precios artificialmente bajos, también reconocen que los aranceles no resuelven problemas estructurales internos, como los crecientes costos de mano de obra, la dependencia de trabajadores migrantes con visas H-2A y los elevados costos de producción en comparación con México, donde los salarios para jornaleros son significativamente menores. «Pagamos 18.50 dólares la hora más otros gastos. En México son centavos», señaló Elle Johnson, agricultora en Bainbridge Township, al mismo medio.
Según Newsweek, se estima que México exportará alrededor de 2 millones de toneladas de jitomate fresco en 2025, con 1.8 millones destinadas a Estados Unidos. El Departamento de Comercio estadounidense sostiene que los productores mexicanos han «golpeado» los precios locales durante décadas.
La decisión de Washington de retirarse en julio del acuerdo de suspensión firmado en 2019 y aplicar la cuota compensatoria del 17% fue defendida por el secretario de Comercio, Howard Lutnick, quien declaró: «Nuestros agricultores han sido aplastados por prácticas desleales. Eso termina hoy».
No obstante, la presidenta Claudia Sheinbaum ha replicado que «México seguirá exportando jitomates a Estados Unidos, porque la demanda estadounidense no puede cubrirse con otra producción en el mundo, incluso con el 17% adicional».
Productores estadounidenses
Desde 1996, productores estadounidenses han iniciado múltiples investigaciones antidumping contra el jitomate mexicano, las cuales se habían suspendido en cinco ocasiones gracias a acuerdos bilaterales. La reciente decisión de la administración estadounidense rompe esta dinámica, en un contexto de tensiones comerciales más amplias que incluyen aranceles a otros sectores clave antes de la revisión del T-MEC en 2026.
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Al establecer un precio mínimo de exportación, el gobierno mexicano busca asegurar un precio justo para sus exportadores, al tiempo que neutraliza futuras acusaciones de dumping por parte de Estados Unidos.

