El sistema de etiquetado frontal en México, implementado el 1 de octubre de 2020, ha sido reconocido por organismos internacionales como un avance ejemplar en salud pública, cuyo objetivo es combatir enfermedades no transmisibles como la diabetes, la hipertensión y la obesidad. Este sistema no solo alerta sobre el exceso de ingredientes críticos (calorías, azúcares, grasas saturadas, grasas trans y sodio), sino que también incluye leyendas precautorias sobre la cafeína y edulcorantes no recomendables para niños.
La primera fase concluyó el 30 de septiembre de 2023. La Fase 2, vigente desde el 1 de octubre de 2023, endureció los criterios para el uso de sellos de advertencia en productos preenvasados. Bajo esta etapa, los sellos se aplican si los productos exceden:
- 275 kcal totales.
- 10% de la energía proveniente de azúcares libres.
- 10% del aporte energético total de grasas saturadas.
- 1% del total de energía de grasas trans.
- 300 mg de sodio (o 1 mg por cada kcal).
- Prórroga y el Reto de la Fase 3
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Originalmente, la implementación de la Fase 3 estaba prevista para el 1 de octubre de 2025. Sin embargo, mediante una publicación en el Diario Oficial de la Federación (DOF) de julio de 2025, la Secretaría de Economía y la Secretaría de Salud anunciaron una nueva prórroga. La Fase 2 se extenderá hasta el 31 de diciembre de 2027, con la Fase 3 entrando en vigor el 1 de enero de 2028.
La Fase 3 implicará una evaluación integral del perfil nutrimental que considerará no solo los ingredientes añadidos, sino también aquellos presentes de forma natural en el producto. Bastará la presencia de un solo nutrimento crítico para que el producto sea evaluado en su totalidad bajo los criterios más estrictos de la NOM-051.
México endurece sus criterios: el etiquetado frontal hacia su máxima rigurosidad
La legislación ha impulsado importantes mejoras en la formulación de alimentos, obligando a las empresas a reformular productos para evitar la acumulación de sellos. El etiquetado frontal se ha convertido en la forma más directa de traducir la ciencia al consumidor, ofreciendo información clara que antes requería conocimientos técnicos para interpretarse.
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Aun cuando el etiquetado frontal es una herramienta vital, se subraya que México enfrenta un grave problema de obesidad, siendo el segundo a nivel mundial. Para solucionar esta problemática de salud pública, el etiquetado debe ser parte de un conjunto de acciones integrales, que incluyan una educación alimentaria adecuada desde la infancia. La entrada en vigor de la Fase 3 de la NOM-051 representa un desafío técnico y económico, pero también una oportunidad clave para mejorar la salud de la población mexicana.

