El año 2026 se perfila como un periodo de dualidad económica para México. Mientras la euforia deportiva por la Copa del Mundo de la FIFA promete una inyección de liquidez inmediata, las dos gestoras de activos más influyentes del planeta, BlackRock y Vanguard, advierten que el verdadero destino financiero del país se decidirá en las mesas de negociación del T-MEC y en la resiliencia de su marco fiscal.
El Mundial: Más que un evento deportivo, un motor de consumo
La Copa del Mundo (del 11 de junio al 19 de julio) no será un evento meramente anecdótico para la economía nacional. Con 13 partidos en territorio mexicano y una expectativa de 5.5 millones de visitantes, las proyecciones son sólidas:
- Derrama económica: Se estima entre 1,800 y 3,000 millones de dólares en sectores de servicios, hotelería y consumo.
- Impacto en el PIB: Vanguard prevé que este impulso ayude a México a cerrar el año con un crecimiento del 1.5%.
- Riesgo Inflacionario: José Luis Ortega, de BlackRock México, advierte que este flujo masivo de divisas y consumo podría presionar los precios al alza, complicando la estrategia de control inflacionario del Banco de México (Banxico).
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Las cartas bajo la manga de México frente a la revisión del T-MEC
A pesar del «viento a favor» del consumo, la inversión privada enfrenta un cuello de botella debido a la revisión del Tratado Comercial entre México, Estados Unidos y Canadá. La postura del gobierno estadounidense de buscar acuerdos bilaterales en lugar de una renovación multilateral ha generado una pausa estratégica en los flujos de capital.
«La falta de certeza sobre la continuidad del T-MEC mantendrá la inversión en espera durante gran parte de 2026; esperamos una reactivación plena hasta 2027», señala la dirección de inversiones de BlackRock.
No obstante, el nearshoring sigue siendo el ancla de salvación. Con un déficit comercial de EE. UU. respecto a México de más de 50,000 mdd, la integración industrial de Norteamérica parece ser demasiado profunda para romperse, lo que mantiene un optimismo moderado sobre una resolución exitosa hacia finales de año.
Inteligencia Artificial y Energía: El nuevo rol de México
El auge global de la IA ha reconfigurado las necesidades de infraestructura. Para las grandes gestoras, México tiene una oportunidad histórica, no necesariamente como desarrollador de software, sino como nodo crítico de la cadena de suministro físico:
- Manufactura avanzada para componentes de IA.
- Centros de datos y logística, condicionados a que el país ofrezca certidumbre jurídica en materia energética y producción de energía limpia.
En el ámbito financiero, el costo del dinero seguirá siendo elevado. BlackRock y Vanguard coinciden en que Banxico adoptará una postura de cautela, con una proyección de tasa de referencia hacia el 6.5% para el cierre de 2026.
A pesar de una depreciación moderada del peso, los activos mexicanos mantienen su atractivo: el diferencial de tasas (rendimientos de Cetes frente a bonos del Tesoro de EE. UU.) sigue ofreciendo una prima de riesgo competitiva para los capitales internacionales.
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2026 será un año de resistencia y preparación. Si México logra capitalizar la visibilidad del Mundial y sortear con éxito la revisión del T-MEC, el país estará posicionado para una fase de crecimiento robusto en 2027. La clave residirá en la gobernanza y la capacidad de ofrecer seguridad energética para la nueva era tecnológica.
Fuente: Alto Nivel


