El sector del comercio electrónico en México está experimentando cambios significativos. A principios de año, el gobierno federal implementó un impuesto del 19% sobre las importaciones realizadas a través de servicios de mensajería provenientes de países sin acuerdos comerciales. Esta medida afecta directamente a gigantes asiáticos como Shein y Temu, con sede en China.
Paralelamente, el gobierno de la Ciudad de México anunció un arancel adicional del 35% para las importaciones de textiles.
Vea también: Inflación de la canasta básica toca fondo en cuatro años en México
Según un análisis de Itaú BBA, estas nuevas barreras arancelarias favorecerán a grandes plataformas como Amazon y Mercado Libre. Amazon, por ejemplo, obtiene alrededor del 30% de sus productos vendidos en México desde Estados Unidos. Por su parte, Mercado Libre, aunque también se verá afectada por los aranceles a productos chinos, se beneficiará en general de una menor competencia.
Es importante destacar que las importaciones provenientes de Estados Unidos y Canadá, socios comerciales de México en el T-MEC, están exentas de impuestos para compras menores a 50 dólares. Para montos superiores, se aplica un arancel del 17%.
La respuesta de los gigantes asiáticos
Ante este nuevo panorama, empresas como AliExpress, Shein y Temu han lanzado diversas promociones y descuentos para mitigar el impacto de los nuevos impuestos. AliExpress, por ejemplo, ofrece envíos rápidos y gratuitos en compras superiores a un monto mínimo, además de subsidios temporales en productos seleccionados. Shein, por su parte, ha implementado descuentos de hasta el 23% en productos específicos.
Un cambio de rumbo
Estas medidas gubernamentales responden a una estrategia de protección del mercado interno y de fomento a la producción nacional. Sin embargo, también generan incertidumbre en el sector y podrían afectar el acceso de los consumidores a productos más baratos.
Vea también: Shein se adapta a la nueva realidad fiscal en México
El comercio electrónico en México se encuentra en un punto de inflexión. Las nuevas regulaciones están reconfigurando el mercado y obligando a las empresas a adaptarse a un entorno más competitivo y complejo.

